El escalofriante caso de Andreína L, conocida como la ‘Descuartizadora de Sauces’, ha conmocionado. Esta semana se confirmó que no solo mató y desmembró a su propia madre en el 2025, sino que estuvo implicada en la muerte de su mejor amiga Jennifer Banguera.
Banguera se encontraba desaparecida en el 2022. Esta semana, la Policía confirmó que un cuerpo hallado ese año y que estaba sin identificar correspondía a la joven desaparecida.
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Las pistas llevaron a confirmar que un cuerpo desmembrado colocado en una maleta y hallado en el 2022 en Sauces correspondían a Jennifer Banguera. La Policía vincula a Andreína L en este crimen. Esto implica que su mejor amiga fue asesinada tres años antes.
Andreína L. es una mujer que muestra frialdad y sin el más mínimo síntoma de arrepentimiento por la actuación. Al menos eso se desprendió de una valoración efectuada por un experto que la entrevistó en la cárcel.
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En enero pasado, este Diario dialogó con el médico psiquiatra Juan Montenegro, perito acreditado por el Consejo de la Judicatura, quien habló con Andreína.
Dentro de las diligencias del caso, el médico psiquiatra Montenegro, quien estuvo 33 años como jefe del Servicio de Medicina Legal, tuvo que realizar la valoración médico psiquiátrica a Andreína L. en el centro de privación de libertad de mujeres de Guayaquil.
El especialista dedicó cuatro horas y media para entrevistar a la joven. Elaboró un informe de 16 hojas sobre su análisis.
Montenegro describió que le llamó mucho la atención que la joven lució peinada y con sus uñas arregladas, como si hubiera estado preparada para la entrevista con el perito.
En su actuación, además, notó que ella estaba tranquila, con frialdad y sin el más mínimo síntoma de arrepentimiento por la actuación por la que se la investiga. La visita se dio el 30 de octubre del año pasado.
En la primera hora y media, Montenegro trató de que la joven colaborara y contara lo ocurrido. Para ello entabló un diálogo para que ella ganara confianza y contara la realidad. Pero al principio quiso desviar el tema hacia otro ámbito.
Comenzó a contar una historia poco creíble. Ella contó que efectivamente su mamá había muerto, que la había encontrado muerta, y que quienes la habían asesinado eran unos delincuentes, porque ella debía un dinero.
Posteriormente, él siguió haciendo preguntas y le hizo darse cuenta de que lo narrado era ‘mentira’ basándose en las evidencias que apuntan a su culpabilidad.
“De que ahora, con la tecnología, existían muchas pruebas que apuntaban a que ella había matado a su mamá, como son videos, chats, que ella misma lo había hecho. Ella se había puesto ropa de la mamá para simular o despistar que su mamá estaba desaparecida”, le dijo.
Después de estas confrontaciones, posteriormente en la entrevista, el médico la interrogó sobre su edad y lo que deseaba en su vida.
Ella, que ahora tiene 32 años, le dijo que deseaba terminar estudios, poner un negocio y ser empresaria. Él le insistió en que si seguía mintiendo no lo lograría, ya que las pruebas apuntan a que ella es la culpable del matricidio.
Luego de ello, la joven accedió a contar cómo en realidad habían ocurrido los hechos, aceptando su participación en el asesinato.
“Lo tomó muy olímpicamente, no había un signo o una señal de arrepentimiento, de decir ‘bueno, me arrepiento, no estuvo en mi mente... fue un momento de ira o confusión’; no hubo esa narrativa”, contó Montenegro.
En el testimonio de Andreína, el perito expuso que su hogar era funcional y se habría dado un conflicto extramarital que propició el divorcio de sus padres. Específicamente, en base al relato, el perito expuso que la mujer habría tenido ‘otra persona’.
Por ese episodio, según narró el doctor, luego la joven habría tenido problemas u hostigamientos con su madre. Luego de la separación de sus padres, la joven se quedó viviendo en Sauces 9, y su madre y su padre, en otros barrios.
“Ella me dice que la mamá asumió y le echaba la culpa a ella que le había conversado al papá de esta persona, lo cual ella lo negó, dijo que el papá se enteró por otros medios. De ahí empezó un hostigamiento de la mamá hacia ella”, describió el perito.
De manera constante, la madre acudía al departamento donde habitaba la joven. Sin embargo, según el relato expuesto por Montenegro, ambas habrían tenido roces, confrontaciones y le habrían pedido que se fuera de ese sitio que le pertenecía a la víctima.
Esos episodios habrían sido como detonantes para que la chica tome la decisión fatal.
El día de los sucesos, la madre de Andreína habría llegado al domicilio donde habitaba su hija, tomó pastillas para dormir y se fue a recostar a un mueble, explicó Montenegro.
Después, la joven habría tomado el cable del cargador de un teléfono, lo enrolló en el cuello y generó presión por unos cinco minutos hasta que se dio cuenta de que su madre ya no respiraba.
Para comprobar que estaba fallecida, la joven le introdujo una prenda de vestir en la boca. Luego, según el relato recogido por Montenegro, ella armó toda una situación, diciendo a sus allegados y autoridades que no la había visto e incluso usó su ropa para despistar las indagaciones sobre su supuesta desaparición.
Además, el perito narró que la joven le contó que después indagó sobre cómo desaparecer un cadáver. Al comienzo no se quiso deshacer por miedo y así se le ocurrió desmembrarlo con un cuchillo eléctrico.
Ante ello, la joven se habría encargado de separar los miembros superiores y los inferiores, y los metió en la lavadora.
Luego tomó un cuchillo, abrió la cavidad abdominal, sacó algunos órganos para ponerlos en una funda plástica, mientras el resto del cuerpo lo ubicó en un tanque de plástico, explicó el perito.
En las indagaciones de Montenegro, ella le narró que buscó comprar sal en grano para cubrir las partes colocadas en el recipiente.
Durante un allanamiento al domicilio donde vivía Andreína se ubicaron los restos de Martha, por lo que la joven fue detenida.
En su relato, el doctor Montenegro afirmó que la misma sospechosa aceptó que ella fue la que mató a la madre, separó su cuerpo y que no tuvo ayuda de otra persona. “No tenía el más mínimo arrepentimiento de haberlo hecho, ella me dijo que no se sentía mal por haberlo hecho, que no se sentía mal, que ya lo hizo”, explicó.
Luego de esta entrevista, el perito determinó que Andreína tiene un trastorno de personalidad paranoide o antisocial de la personalidad.
“Estas personas son aquellas que hacen sufrir a la sociedad y al entorno, pero lo que ellos realizan lo hacen con plena conciencia y plena voluntad, ella sabe que lo que hizo estaba venciendo las normas legales, sociales, familiares, etc., al haber matado a su mamá”, explicó Montenegro.
Esta versión, explicó Montenegro, es valiosa para descartar otras versiones de que ella tuvo algún trastorno mental severo, que lo hizo sin conciencia o voluntad, o incluso que pudo haber estado poseída.
En torno a versiones que señalan a Andreína por el caso de un compañero que en habría sentido malestares luego de tomar una bebida ofrecida por la joven, aseveró que sí tuvo participación, pero todo fue para asustarlo. Ocurrió en 2022.
“Lo del amigo sí me lo aceptó, ella lo que quería hacer era asustarlo nada más, reconoce que le puso algo en la bebida”, explicó el galeno, quien además agregó que la joven mencionó que habría tenido un conflicto con ese compañero.
Cuando Montegro indagó sobre Jennifer Banguera, la joven negó rotundamente algún tipo de participación. Las pericias policiales y pruebas de ADN permitieron cerrar el caso y determinar que Andreína tuvo relación con la desaparición de su amiga.
Andreína está recluída en la cárcel La Roca, donde se hallan 61 peligrosos reclusas. Ella tiene una condena de 40 años por el crimen de su madre. (I)