“No salvamos nada, todo se quemó: la ropa, las camas, todo”. Con esa frase, Karina Yánez resume la noche en la que perdió su hogar en el barrio San Pedro, en Manta. El incendio ocurrió la noche de este sábado, 4 de abril, alrededor de las 22:00, mientras ella trabajaba fuera de casa.
Cuando recibió la llamada de sus familiares ya era tarde. “Aquí no había nadie, la casa estaba vacía. Nos avisaron y, cuando llegamos, el fuego ya había avanzado”, relató.
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Según explicó, el siniestro se habría iniciado por un cortocircuito, lo que provocó la propagación de las llamas hacia otras áreas de la vivienda de construcción mixta.
El fuego consumió la casa y un vehículo recién adquirido
El incendio no solo redujo a cenizas la vivienda ubicada en la calle 311 y avenida 211, sino que también destruyó un vehículo que la familia había adquirido hace apenas nueve meses. Se trataba de un Chevrolet Aveo, comprado mediante un préstamo que aún ellos seguirán pagando.
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“Habíamos hecho un esfuerzo grande para tener ese carro y también se perdió”, contó Yánez. Además, señaló que la emergencia se agravó cuando dos cilindros de gas doméstico explotaron, lo que intensificó el fuego y dificultó las labores de los bomberos.
Una historia que se repite desde el terremoto de 2016
Pero esta no es la única tragedia que ha marcado a la familia. En el terremoto del 16 de abril de 2016 perdió su vivienda y quedó en la calle. Desde entonces, todos iniciaron un proceso para reconstruir su vida desde cero.
“Esa fue la primera vez que lo perdimos todo. Ahora es la segunda”, dijo Yánez.
En ese entonces lograron levantar nuevamente su casa con esfuerzo, combinando materiales como caña y ladrillo. Sin embargo, el incendio volvió a dejarlos sin nada.
Actualmente, Karina vive con su esposo y su hijo, de 6 años, mientras que su hermana ocupaba otra parte de la vivienda. Ninguno logró rescatar sus pertenencias. “Solo nos queda la ropa que teníamos puesta”, afirmó.
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Sin vivienda y a la espera de ayuda
Tras el incendio, vecinos y amigos acudieron para brindar apoyo con víveres a la familia. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica.
Rosa Yánez López, hermana de Karina, también resultó afectada. Ella ocupaba la parte delantera de la casa y confirmó que perdió todas sus pertenencias. “Cuando regresé ya no se podía hacer nada. Todo estaba en llamas”, relató.
Actualmente, la familia no cuenta con un lugar fijo donde quedarse. “Anoche (el sábado) dormimos donde una tía, pero no tenemos adónde ir”, explicó. Mientras tanto, esperan ayuda para poder empezar nuevamente, como lo hicieron hace casi una década. (I)