Las fuertes lluvias, los deslizamientos de tierra y las inundaciones han golpeado con fuerza a Imbabura.

Al ser una provincia históricamente dedicada a la agricultura y la ganadería, sus comuneros perciben los efectos del temporal y las pérdidas significativas de sembríos.

El fréjol es uno de los productos más afectados con daños en los campos que ascienden hasta en un 90 % y representan pérdidas para los agricultores de al menos $ 135.450, según datos de la Prefectura.

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El gobierno provincial incluso advierte de un posible desabastecimiento de la semilla del fréjol, lo que podría causar que las comunidades dejen de plantar esta legumbre.

Pedro Córdova, agricultor de 76 años, en su finca en la comunidad Chamanal. Foto: Alfredo Cárdenas.

“Este cambio de alerta a naranja (en la provincia) sin duda lleva algunos criterios de consideración. Tenemos nosotros una revisión del territorio y nos encontramos con que no existen muchos cultivos que hayan tenido una afectación mayoritaria, relacionado al tema de las lluvias fuertes. Temas muy particulares se han presentado, particularmente en el fréjol”, indicó José Boada, director de Desarrollo Económico de Recursos Hídricos.

Esta planta leguminosa, al estar tan cerca del suelo, es susceptible a inundaciones y que sus raíces pierdan todos los beneficios, produciendo una muerte total del cultivo.

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No obstante, más allá de las precipitaciones que han sido constantes en la provincia, Boada también añadió que la transportación se ve afectada.

“Tenemos afectaciones en lo que es el tránsito de los productos. Hemos visto que se generan derrumbes, deslaves que complican el tránsito y ahí es donde recae el riesgo inminente para los agricultores“, citó.

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En este tema confluyen varios elementos en los que no solo el tiempo de salida del producto es un inconveniente, sino también cómo llega a su destino. “En estos casos, el agricultor teme por el traslado. Un ejemplo muy básico es el durazno, cuando se golpea el precio ya no es el mismo y ahí se produce un obstáculo para el agricultor", sostuvo.

Proyectos para mitigar anegaciones

Por su parte, el economista Jaime Pineda, presidente de la Junta La Victoria del cantón Antonio Ante, presentó un proyecto en el sector de San Roque, en el interior de la comunidad Tamborhuairco, con el fin de mitigar anegaciones de los terrenos.

“Acá tenemos un canal aéreo o elevado en el cual nos evitaremos varios túneles que crean conflicto en el recorrido del agua. Con el clima vemos problemas en las vías, esto no nos permite sacar los productos y la gente que vive de esto no genera”, enfatizó.

Esta es una de las obras de prevención por la que la Prefectura de Imbabura ha apostado para que este nicho de negocio tradicional de la provincia se mantenga y no sufra grandes perjuicios ante el agudo temporal.

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Canal de riego que pasa por la finca de Córdova, en la comunidad Chamanal, en el cantón Antonio Ante. Foto: Alfredo Cárdenas.

En Tamborhuairco se siembra maíz, fréjol y tomate riñón de invernadero que, según pobladores, el daño no es severo, pero cada que hay lluvias intensas los escombros caen hacia sus plantaciones.

“Nosotros estamos en peligro. La creciente que viene del cerro inunda la Panamericana, esta trae escombros, tierra, árboles y todo San Roque se ve afectado en los sembríos", señaló Pedro Córdoba, comerciante de la zona.

Desde la Prefectura provincial se realizan mesas técnicas con todos los cantones para analizar las afectaciones del invierno.

“Tratar de mantener los canales de riego limpios, las quebradas sin basura y por medio de redes sociales constantemente realizar campañas que nos permitan llegar hasta el agricultor e incentivar que limpie los canales de acceso para que en un eventual derrumbe, el contratiempo no se vuelva un dolor de cabeza", citó el funcionario de la Prefectura. (I)