Sucedió el 25 de marzo de 1874, en una acción conjunta del entonces presidente de la República de Ecuador, Gabriel García Moreno (1821-1875) y Monseñor José Ignacio Checa y Barba, Ecuador fue consgrado al Sagrado Corazón de Jesús, siendo el primer país en realizarlo.

Las celebraciones por los 150 años de consagración al Sagrado Corazón de Jesús comenzaron en Ecuador el año pasado con diversas actividades religiosas. Este mismo lunes, en que se recuerda la fecha solemne, en la Catedral de Guayaquil se realiza la ordenación de nueve sacerdotes para la Arquidiócesis de Guayaquil.

Cómo nació la devoción

En 1670 el sacerdote francés Juan Eudes celebró la primera fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Casi al mismo tiempo, una religiosa conocida por su piedad, Sor Margarita María Alacoque, empezó a informar que tenía visiones de Jesús.

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El 8 de mayo de 1873 la devoción al Sagrado Corazón fue formalmente aprobada por el Papa Pío IX, y 26 años después, el 21 de julio de 1899, el Papa León XIII recomendó urgentemente que todos los obispos del mundo observaran la fiesta en sus diócesis, destaca Aciprensa.

El 25 de marzo de 1874, Ecuador se convirtió en el primer país en ser consagrado al Sagrado Corazón de Jesús.

Después de la consagración del Ecuador, 20 países se consagraron al Sagrado Corazón de Jesús: El Salvador en 1875, Guatemala y República Dominicana en 1895, Venezuela en1900, Colombia en 1902, España en 1919, Nicaragua y Polonia en 1920, Costa Rica en 1921, Brasil en 1922, México en 1924, Bolivia en 1925, Honduras en 1928, Argentina en 1945, Chile en 1946 y Perú en 1954.

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Imagen del Sagrado Corazón de Jesús

La imagen que veneramos del Sagrado Corazón de Jesús sostiene el mundo en la mano, manifestando que Él es el Señor del mundo, Rey de la historia y centro de nuestros corazones, recuerda el sacerdote Ernesto León Díaz, quien explica que el papa Francisco designó a Quito como Sede del Congreso Eucarístico Internacional 2024 para la celebración de los 150 años de la Consagración del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús.

En el pecho del Sagrado Corazón de Jesús, se observa que de su corazón brotan gotas de sangre, lo cual evoca dos eventos significativos: el primero, el de la Sagrada Eucaristía, donde Jesús nos invita a recibir su Cuerpo y a beber su Sangre; y el segundo, nos remite al acontecimiento de la Cruz, donde Jesús, derramó su sangre por el inmenso amor a la humanidad.

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Para el padre Ernesto León Díaz, el lienzo contiene la fe profunda de un pueblo en el Hijo de Dios, que lo reconoce como su Rey y Señor. Este cuadro no solo tiene valor por su autor, antigüedad o marco, sino fundamentalmente porque simboliza el “voto” de una nación al Sagrado Corazón como propiedad suya.

Monumento al Sagrado Corazón de Jesús

En su honor, se erigió en Quito la Basílica del Voto Nacional para que se convierta en un monumento de perpetuo recuerdo de la consagración de la República del Ecuador al Sagrado Corazón de Jesús, obra que fue planteada por el padre Julio Matovelle, fundador de la orden de los Oblatos.

La Basílica del Voto Nacional es la obra más importante de la arquitectura neogótica ecuatoriana y una de las más representativas del continente americano.

En el altar de la capilla del convento, de acceso privado para los miembros de la orden oblata y algunos recorridos turísticos especiales que tienen permiso para su ingreso, se guardan dos urnas de vidrio con los corazones del expresidente Gabriel García Moreno y el arzobispo de Quito José Ignacio de Checa y Barba, ambos consagrados al Corazón de Jesús.

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QUITO. Iglesia de la Basílica del Voto Nacional, ubicada en el centro histórico.

El proyecto fue contratado en Francia por el arquitecto francés Emilio Tarlier, que ya había tenido experiencia en construcciones similares en España, Francia e Inglaterra. Inspirado en la catedral parisina de Notre Dame, hizo los planos entre 1890 y 1896. También es comparada por su arquitectura con la Catedral de San Patricio (Nueva York).

La nave central tiene 140 metros de largo por 35 metros de ancho y 30 metros de altura; además de 74 metros de alto en el crucero. Las dos torres frontales tienen 115 metros de altura cada una.

Existen siete puertas de acceso, tres en las fachada y cuatro laterales. Una sólida cripta pública subterránea, con una peculiar capilla de iguales características. También cuenta con un elegante y austero panteón donde descansan los restos de varios Jefes de Estado.

La Basílica fue bendecida por el papa Juan Pablo II el 30 de enero de 1985, aunque fue consagrada e inaugurada oficialmente el 12 de julio de 1988. (I)