La avenida Espejo, cerca del Teatro Bolívar, se convirtió en una pasarela. Una a una, las candidatas a Reina de Quito llegaron entre ruido, nervios y emoción. Con maletas cargadas y muchos sueños por delante, cada chica sacaba lo más preciado: sus proyectos y la banda que rezaba ‘Candidata Reina de San Francisco de Quito’.




















