Iñaquito es una de las parroquias con mayor dinamismo en la capital. Ubicada en el norte de la ciudad, hay importantes puntos de interés, como el Centro Comercial Iñaquito (CCI), el Quicentro Norte, la Plataforma Gubernamental Norte, el Complejo Judicial Norte y el estadio Olímpico Atahualpa.
Además, el sector alberga numerosas entidades bancarias y está en el extremo norte del parque La Carolina, uno de los pulmones verdes más importantes de la ciudad.
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Es una zona de alta plusvalía, donde los edificios altos y modernos van tomando mayor presencia.
Estudio revela dinamismo parroquial
Iñaquito es una de las al menos doce parroquias del Distrito Metropolitano de Quito (DMQ) que tienen características como alta diversidad urbana, escolaridad y densidad comercial.
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Un estudio del Instituto de Investigaciones de la Ciudad (IIC) reveló, según el Municipio capitalino, las parroquias que presentan mayor dinamismo urbano y potencial para impulsar el progreso socioeconómico.
El cabildo expresó que hay zonas donde crecen los servicios y el comercio, otras en las que se expanden los barrios residenciales y algunas que se consolidan como nuevos polos de desarrollo.
La investigación analizó 22 variables urbanas y socioeconómicas, como el acceso a los servicios, la densidad poblacional, la escolaridad, las actividades económicas y el uso del suelo.
A partir de esta información, se identificaron 18 tipos de grupos asociados, que permiten entender ciertas características en cada una de las parroquias que conforman el distrito metropolitano.
Los resultados, a decir del cabildo, reflejan que la mayoría de las parroquias muestran distintos niveles de actividad y potencialidades.
A continuación, algunas parroquias que presentan un mayor número de ventajas, como alta diversidad urbana, escolaridad y densidad comercial, es decir, concentración de lugares como restaurantes, tiendas, bancos o servicios: Belisario Quevedo, Mariscal Sucre, Itchimbía, San Juan y Rumipamba.
Además de Tumbaco, Conocoto, Cumbayá, Calderón, el centro histórico, Iñaquito y Comité del Pueblo.
Estas parroquias configuran una red de polos urbanos con alta concentración de oportunidades y servicios, distribuidos de manera relativamente diversa en el territorio del Distrito Metropolitano de Quito, incluyendo el centro, el norte, el sur y los valles.
En conjunto, se caracterizan por presentar una alta diversidad de usos del suelo, un mayor nivel educativo de su población, mayores tasas de formalidad laboral y una importante densidad comercial, lo que se traduce en una mayor proximidad a bienes y servicios cotidianos, adujo el cabildo.
Inversión y crecimiento en Iñaquito
En el sector de Iñaquito se levantan edificios gigantes, diseños vanguardistas y áreas con una importante presencia comercial.
César Carrión, quien forma parte de una empresa dedicada al desarrollo y la promoción inmobiliaria, por ejemplo, comentó que llevan adelante un proyecto diferente con seguridad y exclusividad en un entorno conectado, pues está cerca de centros comerciales y de servicios como bancos y restaurantes.
La inversión es de $ 12,5 millones para un edificio de catorce pisos y unas 140 unidades con 16.000 metros cuadrados de construcción.
Hacia un modelo de ciudad policéntrica
Para Jacobo Herdoiza, planificador urbano, el estudio municipal está demostrando que hay una mutación de una ciudad concentrada en un solo nodo hacia una ciudad dispersa, estructurada en varios nodos y que genera residencia, comercio, trabajo, servicios y entretenimiento.
Por lo tanto, agregó, hay que entender cuáles son las causas que originan este mecanismo de descentralización. Lo atribuyó a beneficios de localización con menores costos de suelo, ventajas competitivas de accesibilidad y posibilidades de multiplicar los usos del suelo en estos nuevos nodos que están apareciendo.
Expuso que el sur está creciendo y nombró parroquias como San Bartolo, La Magdalena y Quitumbe por la conexión al Metro, al cual lo definió como un aglomerador económico, lo que implica que se puede amortizar mejor la inversión en esa infraestructura de transporte.
Apuntó que lo mismo ocurre con Cumbayá o Tumbaco, donde la Ruta Viva y la Interoceánica han repotenciado sus centralidades en el valle nororiental, lo cual le da una cierta autonomía a esa región frente a la dependencia que siempre tuvo del centro financiero corporativo de Quito.
La capital, indicó, podría reorientar sus políticas hacia un modelo policéntrico, lo que podría reforzarse en una zonificación que permita mayor amalgama de suelos, no solo residenciales, sino comerciales, industriales, financieros y de entretenimiento. Esto podría generar mayor inversión en infraestructura para conectar los polos entre sí, que funcionen en red, sugirió.
“Es muy importante conectar los valles entre ellos. Se convierte en una prioridad en virtud de que los valles de Cumbayá y de Tumbaco están creciendo tan rápido como los valles de Calderón y Carapungo, así como el valle de los Chillos”, dijo.
El rol del transporte y la planificación
Adicionalmente, fortalecer una política de desarrollo orientada al transporte significa dar estímulos para que las empresas y las familias se localicen en torno a las estaciones de transporte.
Expresó que son dinámicas orientadas por el mercado y no por la planificación, pero, a su parecer, aquello no es contradictorio.
El rol del planificador es entender cuáles son las dinámicas del mercado y, sobre esa dinámica, estructurar la infraestructura, hacer las inversiones de transporte y mejorar el espacio público para que la orientación espontánea del mercado tenga una consistencia con las inversiones de infraestructura y de planificación urbana, explicó. (I)