Tras 28 días de estado de excepción, este jueves 20 de mayo a las 23:59 termina su vigencia.

Fue declarado por el presidente Lenín Moreno, desde el 23 de abril, a fin de mitigar y reducir la velocidad de contagio del coronavirus y descongestionar el sistema de salud.

La medida incluyó un toque de queda de lunes a jueves entre las 20:00 y las 05:00. De viernes a lunes un confinamiento extendido desde las 20:00 hasta las 05:00. Además de la suspensión de los derechos a la libertad de tránsito, asociación, reunión e inviolabilidad de domicilio.

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El estado de excepción fue decretado para 16 provincias en Ecuador

El balance del estado de excepción para el Gobierno ha sido positivo.

Según Juan Zapata, presidente del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional y director del ECU911, el último confinamiento, del 14 al 17 de mayo, fue el primer fin de semana en el cual todos los indicadores de incivilidades estuvieron a la baja.

No se necesitaron medidas extremas como se habían solicitado de confinamientos totales para conseguir resultados alentadores (...) y obviamente, a través de un modelo mixto, con participación de la ciudadanía, hemos conseguido estos resultados (...), tampoco nos debe hacer sentir de triunfalismo

Juan Zapata, presidente del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional

Según el funcionario, las incivilidades bajaron 23%, que incluyen emergencias, aglomeraciones, fiestas, libadores, escándalos, violencia intrafamiliar.

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La Policía Nacional, en un balance de su labor en el estado de excepción, entre el 23 de abril y este miércoles 19 de mayo, informó que se retiró a 6.722 libadores de las calles, hubo 1.767 alertas de fiestas, 2.866 aglomeraciones, 2.031 detenidos por irrespetar el toque de queda y se clausuraron 221 locales.

Para el general Alain Luna, comandante de la Policía del Distrito Metropolitano de Quito, la penúltima semana fue mucho más tranquila en comparación con semanas anteriores, hubo disminución en inconductas agresivas, pero ciudadanos irrespetaron las restricciones y el distanciamiento social.

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El último fin de semana de confinamiento prolongado (del 14 al 17 de mayo), los detenidos por irrespetar el toque de queda fueron 84 en Guayas, 50 en Pichincha, 31 en Azuay, 10 en Esmeraldas y 14 en El Oro.

De acuerdo con el Ministerio de Salud, con las medidas tomadas, hubo una reducción en la lista de espera para la ocupación de camas de hospitalización (sin estado de excepción la proyección era unas 580 personas que hubiesen necesitado hospitalizarse), baja en la ocupación de camas de hospitalización de 71% a 63%, baja en la ocupación de camas de unidades de cuidados intensivos (UCI) del 94,05% al 92,05%, reducción en los contagios del 45%, reducción en el 36,27% en atenciones de servicios de emergencia por enfermedades respiratorias COVID y no.

“Esto es oxigenar hospitales. Esta es la data oficial técnico-científica”, agregó Zapata.

Pero para el epidemiólogo Marcelo Aguilar, el COE ha sido uno de los organismos más despistados en el manejo de la pandemia. “Las decisiones han sido tardías, inoportunas, incompletas y en ningún caso tuvieron racionalidad en las evidencias epidemiológicas”, sostuvo Aguilar.

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Ximena Abarca, secretaria de Salud del Municipio de Quito, expresó que los estados de excepción ayudan a mantener disciplina entre la población, y al disminuir la circulación de las personas baja la circulación del virus.

La funcionaria consideró que si las medidas restrictivas de circulación hubieran sido entre semana, habría mayor disminución en el número de personas en lista de espera para UCI y para hospitalización, en la capital.

Daniel Simancas, profesor universitario, sostuvo que hay tres requisitos para desconfinar responsablemente: disminuir la incidencia acumulada de más de 500 casos por 100.000 habitantes, tener menos del 10% de casos positivos en pruebas PCR y un índice de ocupación inferior al 35% en cuidados intensivos.

Los COE cantonales se harán cargo de los controles desde este viernes 21 de mayo.

Algunos municipios del país anunciaron medidas tras la finalización del estado de excepción

Aún resta por hacer un análisis de la mortalidad asociada a la pandemia, pero Ricardo Vizueta, subsecretario nacional de Vigilancia del Ministerio de Salud, adelantó que sí existe una tendencia a la baja.

Habría pasado de alrededor de 80 fallecidos a entre 42 a 44 a nivel nacional, confirmados con pruebas PCR, como un comparativo de días.