Cientos de fieles católicos participron la mañana de este Viernes Santo en el tradicional Víacrucis hacia el cerro Bombolí, así como por el centro de la ciudad de Santo Domingo.
Desde aproximadamente las 09:00, los devotos comenzaron a subir al santuario en el cerro del Bombolí, por cuenta propia, sin claridad sobre el punto de partida ni la ruta establecida. Según versiones de los asistentes a este lugar, se había anunciado una concentración a las 10:00 en la Catedral, pero no se cumplió.
Familias enteras, grupos de amigos y fieles que acudieron de manera individual se sumaron a la caminata, motivados por la fe y el cumplimiento de promesas.
Publicidad
Entre los testimonios destaca el de María González, quien, pese a tener problemas en la columna, realizó el recorrido desde la cooperativa Santa Martha. La mujer señaló que dejó a su esposo recién operado para cumplir una promesa que mantiene desde hace varios años durante cada Viernes Santo.
Historia y tradición del Víacrucis
El Víacrucis al cerro Bombolí es una tradición que se remonta a la década de 1990 y que se consolidó con el paso del tiempo como una expresión religiosa multitudinaria.
En ediciones anteriores, el recorrido iniciaba en la iglesia matriz del parque central y avanzaba por varias arterias principales de la ciudad hasta culminar en el santuario, donde se escenificaba la crucifixión de Jesús.
Publicidad
Publicidad
No obstante, este año la dinámica fue diferente. Una cruz de madera fue colocada a pocos metros antes de llegar a la iglesia del Bombolí y, tras la llegada de los fieles, el acto concluyó con una breve intervención del obispo, sin la tradicional dramatización.
Cambios en el recorrido
La nueva jornada religiosa, que se cambió por seguridad para los feligreses, se inició a las 08:00 del viernes 3 de abril desde el parque central, en los exteriores de la iglesia matriz. Desde allí continuó por las calles Padres Dominicos, Río Upano, Río Mataje y Río Sucúa; siguió por la avenida Guayaquil, avenida Quito, Río Toachi, 6 de Noviembre, La Niña, Tsáchila y Los Iris.
Publicidad
El punto de concentración final fue la iglesia conocida como de la Virgen de la Nube, ubicada en la parroquia católica Río Verde, cerca del mercado 29 de Diciembre. Varios participantes escenificaron los principales episodios del recorrido y crucifixión de Cristo Jesús, acompañado de oraciones, cantos y momentos de reflexión.
Pese a los inconvenientes, la jornada evidenció la profunda devoción de la comunidad santodomingueña. El esfuerzo físico, el calor y el cansancio no fueron impedimento para que los fieles mantengan viva una de las prácticas más significativas de la Semana Santa, reafirmando su fe y sentido de comunidad. (I)


