TULCÁN

Durante la Semana Santa, centenares de ecuatorianos, especialmente de las provincias de Carchi e Imbabura, acostumbran a desplazarse caminando desde sus lugares de origen hasta el Santuario de Las Lajas.

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Grupos familiares o de amigos caminan hasta más de 120 km para dirigirse a este templo, ubicado a 12 km del puente internacional de Rumichaca.

La peregrinación a Las Lajas en Semana Santa

No se trata de una romería, pero se estima que entre Miércoles y Viernes Santo arriban entre 8.000 y 10.000 ecuatorianos con el propósito de agradecer por los milagros o favores recibidos por Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, como se denomina a la santa.

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Acompañados de alimentos, agua, linternas y frazadas son vistos los devotos por la E-35, dirigiéndose a la frontera, especialmente en las tardes y noches. Hacen varias paradas de descanso para recuperar fuerzas y continuar hasta la monumental iglesia, que está junto al río.

En las noches, la iglesia es totalmente iluminada con luces de colores, que se complementan con el paisaje del sector. Foto: Ricardo Cabezas

Devoción y recorrido de los fieles

Jorge Ramírez, oriundo del cantón Bolívar, cuenta que con sus hijos y su esposa suelen trasladarse hasta este lugar con la finalidad de agradecer y solicitar algún favor. “Mi hijo logró ingresar a la universidad pública, estuvimos hace dos semanas pidiéndole a la Virgencita en el templo y nuestro pedido se hizo realidad, ahora él se apresta a ingresar a clases”, confiesa.

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Hay católicos del norte de Ecuador que mantiene su devoción por Nuestra Señora de Las Lajas. “La Virgen con su portento supera la frontera y nos cobija con su manto, bendiciéndonos y brindándonos tranquilidad”, comenta Rosa Rosero, oriunda de San Gabriel.

Testimonios de fe y milagros

Los milagros más conocidos de la Virgen de Las Lajas incluyen la aparición de su imagen en una piedra en 1754, cuando se restableció el habla y se produjo la curación de Rosa, una niña sordomuda, y la resurrección de la infante tras morir, según cuentan los presbíteros del monumental templo. Ubicado en Ipiales, Nariño, el santuario alberga miles de placas de agradecimiento por sanaciones y protección.

Los ecuatorianos arriban extenuados tras cubrir los largos trayectos, para luego descansar por unos minutos e ingresar a las celebraciones que ofrecen los religiosos de esta comunidad. En la noche descansan en carpas u hostales del sector y luego en la madrugada retornan a sus ciudades. Aseguran que salen renovados y fortalecidos en la espiritualidad.

Historia y reconocimiento mundial del santuario

Consultados más de 30 ecuatorianos sobre sus pedidos a la Virgen, ellos coinciden en que quieren que vuelva la paz y haya trabajo en el país.

El imponente santuario, a 2.900 m s. n. m., está construido en el cañón del Guáitara. Esta edificación, de estilo neogótico, fue reconocida por el diario británico The Telegraph como la iglesia más bella del mundo y la publicación para viajeros Condé Nast Traveler la escogió entre los lugares más bonitos para visitar en Sudamérica.

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La arquitectura imponente y su significado espiritual

Juan Carlos Narváez, quiteño, señala que el santuario impresiona por lo grande, la forma de su construcción, sus graderíos y vitrales. Además de que fue levantado en un siglo en el que no había maquinaria para las construcciones. Añade que verlo desde la distancia hace creer que está suspendido en el aire y en la cintura de la montaña.

No faltan quienes califican al santuario como un milagro de Dios sobre el abismo. Las Lajas es uno de los atractivos turísticos que, junto con el cementerio de Tulcán, figuran entre los lugares a visitar en la frontera colombo-ecuatoriana. En esta Semana Santa acoge a decenas de turistas. (I)