TULCÁN

El Pablo es una pequeña comunidad ubicada en El Chical, a 112 km de Tulcán, que con el aparecimiento de la minería ilegal se transformó totalmente y creció. En ese sector circulan billetes de $ 100 y proliferan sitios de diversión nocturna, que son frecuentados por los mineros irregulares.

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Hasta allí llegan personas del sur del país, ciudadanos colombianos, venezolanos y peruanos que se dedican a esta actividad irregular.

Hasta el 26 de abril, durante toda la semana, la Brigada Andes, asentada en la capital del Carchi, ingresó con grupos especiales expertos en el manejo de explosivos con el propósito de destruir 69 túneles que conectan con minas que eran frecuentadas en las noches para la extracción de oro.

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Estas galerías, que tienen una longitud de hasta 150 metros, cuentan con instalaciones eléctricas, sistemas de agua y un piso cubierto con tablones.

Expertos en cargas controladas son los que se encargaron de colocar los explosivos para destruir de adentro hacia afuera los túneles de 150 metros de longitud. Foto: CORTESÍA

Desafíos y aprendizaje en el combate a la minería

Sorprende cómo los mineros al margen de la ley habrían movilizado rollos de cables de luz, mangueras, madera, generadores de luz y pesados equipos que son utilizados en la parte alta de la montaña en estas labores prohibidas.

Un trabajo previo realizado por inteligencia militar permitió descubrir y catastrar las minas, que fueron perforadas y ejecutadas por obreros de la construcción. Se trata de largos túneles por donde puede circular una persona.

Franco Muñoz, comandante de la Brigada Andes, reconoce que el combate a la minería ilegal ha sido un largo aprendizaje. Señala que en un principio pensaban que destruyendo la entrada a los túneles (bocaminas) se solucionaba el problema, pero descubrieron después que quienes realizaban la extracción tenían georreferenciadas las minas, algo que posibilitaba ingresar por otros lugares a los túneles.

Tácticas avanzadas para la destrucción de túneles

Hace un mes fueron bombardeadas las bocaminas con tiros de mortero de 81 milímetros y con disparos de tanques AMX 13; se advirtió a la gente con días de antelación para que desalojaran las galerías (túneles) y realizar los ejercicios militares, preservando la integridad de las personas.

En esta nueva operación que destruyó los 69 túneles se utilizaron drones con cámaras térmicas para verificar una posible presencia de personas y así garantizar los operativos.

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“Hemos aprendido y tecnificado las acciones de combate a la minería irregular sin afectar a personas", insiste Muñoz. Sin embargo, este proceso les ha permitido identificar que mineros que laboraban en la empresa que efectúa minería legal en la zona son cooptados por estas organizaciones, que aparentemente reciben seguridad de las disidencias de la guerrilla que operan en el lado colombiano y que cruzan la frontera para intimidar y extorsionar, como señalan habitantes de El Chical.

El alto oficial no confirma aquello, pero dice que están investigando.

Presencia de grupos armados en Carchi

Aunque meses atrás el comandante de la IV División Amazonas, Fernando Silva, reconoció que facciones del ELN, disidentes de las FARC y organizaciones criminales del vecino país intentan controlar el noroccidente carchense. No obstante, inteligencia militar y las patrullas militares móviles recorren permanentemente la zona, habiéndose registrado enfrentamientos en los que han sido dados de baja los extranjeros que actuaban irregularmente.

Nuevas modalidades de minería ilegal y extorsión

Una de las novedades que se presentan en El Pablo es que los túneles son “pinchados”, es decir, perforados, como sucede con el oleoducto, para ingresar a las minas y efectuar la explotación ilegal.

También es un secreto a voces que los grupos al margen de la ley cobran por brindar una aparente seguridad y por la explotación de cada mina. “Toda persona que ingresa al sitio debe pagar”, comentan los pobladores de El Chical, quienes piden reserva sobre su identidad para evitar retaliaciones. Más de cuatro personas han sido asesinadas. Otras que no son oriundas del lugar son reclamadas o buscadas por sus familiares.

Diez equipos de la Escuela de Combate y personal del Arma de Infantería, especialistas en este tipo de detonaciones, estuvieron hasta este domingo en el lugar. Foto: CORTESÍA

Control territorial y conexiones criminales

Los militares señalan que quienes intentan controlar la zona tienen un importante sistema de comunicaciones, que incluye a vecinos que actúan como campaneros o informantes. El boom del oro vuelve peligrosa a esta parroquia ubicada a 120 km de Tulcán, que linda con sembríos de coca y banderas del ELN, en territorio colombiano.

En esta jurisdicción existe un gran movimiento de dinero, proliferan los sitios de diversión y resulta difícil ingresar, ya que los extraños que llegan al lugar son investigados y obligados a salir por estos grupos delincuenciales transnacionales, que tendrían conexión con Los Choneros y Los Lobos. (I)