PORTOVIEJO

Un intento de amotinamiento se dio la madrugada de este viernes 10 en la cárcel de Riobamba, luego que algunos internos se habrían manifestado en contra de que la Fiscalía haga una revisión en ese centro.

Fausto Cobo, director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), señaló que hubo quema de colchones en dicha cárcel que provocaron daños en puertas y hasta ventanales, algo que fue controlado. “Los violentos queman colchones, rompen puertas creyendo que no va a suceder nada, inmediatamente la fuerza policial impone el orden, eso es lo que pasó ahí, lo que está ahí destruido son quema de colchones”, indicó.

Estos incidentes, según Cobo, son las consecuencias de años de omisiones en las cárceles del país y que ahora se ha convertido en una verdadera amenaza en contra del Estado, porque lo que se suscita en los centros carcelarios del país, también se refleja en las calles, en los cielos y en los mares tiene relación con los hechos que se suscitan en los centros penitenciarios del país.

Por ello adelantó que en seis meses se verá el tema de la recuperación de la ley y el orden en las cárceles, un problema que en cuatro años no se solucionaría, sino que serán necesarios dos gobiernos más que inviertan en seguridad en el tema penitenciario.

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Cobo expresó que años atrás en las cárceles en lugar de dividir a las bandas para controlar por partes, unieron a todos en grandes cárceles, en donde no tienen ni agua potable y viven personas con graves problemas de salud como afectados con tuberculosis y que están unidos a personas que cometieron errores, pero lo hacen en lugares que carecen de infraestructura que les permita una verdadera rehabilitación social.

Hay temas inhumanos, habrá que cerrar cárceles a pesar del hacinamiento, porque tener abiertas estas cárceles no está directamente con la conciencia de un ciudadano de bien, en donde en un cuarto conviven 100 personas que parecen animales que quieren rehabilitación”, señaló. Aunque no citó las cárceles que serían cerradas puso como ejemplo las de Babahoyo, Ibarra, Cañar, de las cuales dijo que hay problemas gravísimos.

Dijo que hay combatir a los violentos, que serían un 10% del total de 39.000 internos existentes en el país, y agregó que el mejor mecanismo es implantar la ley y el orden para que puedan rehabilitarse. (I)