La Organización Meteorológica Mundial (OMM) estimó que existe entre un 80 % y un 90 % la probabilidad de desarrollo del fenómeno del Niño durante los próximos meses. Asimismo, expertos de la Escuela Superior Politécnica del Litoral estiman sobre su presencia en Ecuador.

“Más que una opinión, es un hecho objetivo basado en modelos”, señaló Jonathan Cedeño, coordinador de la carrera de Oceanografía de la Espol, quien explicó que los posibles efectos podrían ser variables según cada región del territorio.

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El especialista explicó que varios factores asociados históricamente al desarrollo del Niño ya están presentes en el Pacífico.

Entre ellos figuran anomalías observadas en los vientos del Pacífico occidental desde finales de 2025, la llegada de ondas Kelvin, el aumento de temperaturas superficiales se encuentran superiores a los valores normales.

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Actualmente, las aguas frente a Ecuador y Perú presentan una anomalía cercana a 1,4 grados Celsius sobre el promedio.

En la región Niño 3 la anomalía alcanza aproximadamente 0,7 grados y en la región Niño 3.4 llega a 0,5 grados, valor considerado como uno de los umbrales utilizados para declarar el inicio de condiciones El Niño.

Condiciones atmosféricas y cronología

Sin embargo, Cedeño aclaró que el fenómeno no depende únicamente de la temperatura del mar. También deben presentarse cambios atmosféricos, como el debilitamiento de los vientos y modificaciones en la circulación atmosférica tropical.

“Todos los pronósticos apuntan a que el inicio de las condiciones El Niño estaría por el trimestre junio-julio-agosto”, indicó.

El investigador precisó que eso no significa que los ecuatorianos sentirán inmediatamente los efectos asociados al fenómeno. Explicó que el fenómeno del Niño es un proceso que tarda varios meses en desarrollarse y que normalmente alcanza su fase madura hacia finales de año.

“Los mayores efectos asociados a El Niño estarían hacia finales de año”, manifestó.

Posible impacto en las regiones del Ecuador

Una de las primeras señales que podría percibir la población sería un ambiente más cálido de lo habitual.

Según explicó, las temperaturas mínimas, especialmente durante la noche, podrían ubicarse alrededor de un grado por encima de los valores normales.

“Una de las primeras fluctuaciones climáticas que vamos a sentir es que el ambiente va a ser más cálido que el normal”, sostuvo.

Si el fenómeno continúa fortaleciéndose durante el segundo semestre, la Costa y la región Insular serían las zonas donde históricamente se registran lluvias por encima de los promedios normales.

En cambio, la Sierra y la Amazonía suelen presentar déficit de precipitaciones, es decir, menos lluvias de las habituales.

De hecho, la OMM instó a prepararse ante un episodio de El Niño potencialmente fuerte. “Exacerbará las sequías, potenciará las lluvias intensas y agravará el riesgo de olas de calor tanto en tierra como en el océano”, indicó en un boletín esta semana.

En Ecuador, para avanzar hacia la preparación se declaró la alerta amarilla preventiva que establece que los Gobiernos Autónomos Descentralizados de varias provincias propensas a inundaciones deben activar los COE cantonales y provinciales.

Esto para prepararse ante inundaciones y deslizamientos en el país.

Magnitud proyectada y monitoreo

Las proyecciones más consistentes utilizadas por los investigadores apuntan a que la anomalía de temperatura del Pacífico podría acercarse a los 2 grados Celsius hacia finales de año.

De concretarse esa tendencia, el evento se ubicaría entre las categorías fuerte y muy fuerte.

“Lo que tenemos es que al menos el evento va a tener categoría moderada”, indicó el experto de Espol.

Cedeño agregó que septiembre y octubre serán meses clave para evaluar la evolución del fenómeno y determinar con mayor precisión la magnitud que alcanzará cuando llegue a su fase madura.

“Conforme los meses vayan pasando, los modelos van a tener una mejor predicción acerca de la temperatura final en la fase madura del evento, que es la que va a marcar la magnitud”, manifestó.

Anoche, el Comité Nacional Erfen declaró que el fenómeno se encuentra en una fase inicial de desarrollo en el Pacífico Ecuatorial, con una señal cálida visible en el Pacífico Central y Oriental.

Por ahora hay un 80% de probabilidad de que las condiciones evolucionen, pero esto refiere a su formación y consolidación inicial, no a efectos inmediatos en Ecuador. Además, en caso de persistir condiciones oceánicas y atmosféricas, el evento podría evolucionar entre moderado y potencialmente fuerte hacia su etapa de mayor madurez, es decir, a partir de diciembre de este año.(I)