La devoción a la Dolorosa es ferviente en el país, varias ciudades acogen a fieles que tienen plena confianza en su intercesión y se evidencia a través del rezo frente a su imagen.
La Dolorosa tiene una gran cercanía con Ecuador tras los hechos del 20 de abril de 1906 cuando estudiantes observaron los párpados moverse.
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En la parroquia La Dolorosa en Quito se realizará una segunda eucarística en honor a la Virgen. Será a las 12:00.
Mientras que la iglesia San Francisco, en el centro de Guayaquil, tendrá una misa a las 18:00.
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En Cuenca, en cambio, se realizará una procesión por parte de la Unidad Educativa Particular Borja desde las 18:00 y una hora después se realizará una eucaristía.
Cómo ocurrió el milagro de la Dolorosa
Era 1906, cuando 35 estudiantes de este colegio regresaron cansados de una excursión y bajaron a cenar al comedor. Allí estaba una litografía de San José con el Niño y una oleografía con el busto de Nuestra Señora de los Dolores con el corazón visible traspasado por siete puñales, en la mano izquierda los tres clavos de la cruz y con la derecha –estrechando sobre su pecho– la corona de espinas.
A las 20:00 acabando de cenar los menores, de entre 10 y 11 años y que eran alumnos internos, y Luis Alberdi, inspector general, iniciaron una conversación sobre el trágico terremoto ocurrido dos días antes en San Francisco, en California.
Muy cerca de la imagen de la Virgen estaban los alumnos Jaime Chávez, Carlos Hermann y Pedro Donoso, recuerda el portal del colegio San Gabriel, de Quito.
Hermann, de repente, quedó pasmado. Observó que los párpados de la imagen se movían. En un primer momento creyó que lo visto era producto de su imaginación. Sin embargo, Chávez, quien también se había fijado en la imagen, dijo: “¡Ve a la Virgen!”. Ambos quedaron atónitos observando que la imagen abría y cerraba los ojos como una persona viva.
Un día después, monseñor Ulpiano López Quiñónez, vicario capitular, ordenó que no se publique por la prensa nada y que se cubra la imagen “mientras no se decida sobre su valor y autenticidad”. Un equipo técnico concluyó que no se pudo dar por efecto de la luz, además un grupo médico evaluó a los estudiantes y concluyó que no fue una ilusión sensorial.
Después de todas las indagaciones y procesos, la autoridad eclesiástica emitió su dictamen el 31 de mayo de 1906, que en su parte esencial decía:
“1. El hecho, verificado en el colegio de los jesuitas, está comprobado como materialmente cierto.
“2. Por las circunstancias en que acaeció, no puede explicarse por causas naturales.
“3. Por los antecedentes y las consecuencias, no puede atribuirse a influjo diabólico.
“En consecuencia, puede creérselo con fe puramente humana y, por lo mismo, puede prestarse a la imagen que lo ha ocasionado, el culto permitido por la Iglesia y acudir a ella con especial confianza”, concluyó el informe.
Otras cuatro veces la imagen volvió a abrir y cerrar los ojos. Finalmente en 1956 se dio la coronación canónica de la Dolorosa del Colegio San Gabriel, declarándola Reina de la Educación Católica en el Ecuador. (I)