Un sendero adoquinado que se desvía de la carretera principal, desemboca en una puerta de madera, seguida de dos cortinas que —como el armario de Narnia— dan paso a otro mundo, otro mundo que a pesar de que se localiza ahí mismo, en la ciudadela Casa del Árbol, difiere tanto de los terrenos áridos de Pomasqui o de la Mitad del Mundo.
