El 10 de noviembre de 2025, la Cárcel del Encuentro entró en funcionamiento en una zona de restringido acceso de la comuna Juntas del Pacífico, perteneciente a la provincia de Santa Elena.
Desde entonces, reos como Jorge Glas, sentenciado por peculado; Pablo Muentes, responsable de una red de corrupción en el caso Purga; alias Invisible, implicado en la muerte de Fernando Villavicencio; alias Fede, cabecilla de Los Águilas; Fabricio Colón y Edwin Angulo —y otros delincuentes considerados de alta peligrosidad— han sido trasladados a este nuevo centro carcelario durante la primera fase.
El ministro del Interior, John Reimberg, en entrevista para este Diario, recalcó que los traslados desde diferentes centros penitenciarios se mantienen activos y brindó el número exacto de personas que terminarán el año en esta nueva obra.
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“Debo terminar con 640 reos en la Cárcel del Encuentro; tiene una capacidad de 800. Estos son cuatro pabellones llenos y estoy dejando un pabellón para aquellos criminales que van a ir cayendo en las distintas operaciones que estamos haciendo. Con eso ya estamos trasladando a un grupo importante de cabecillas que tenían a cargo las operaciones desde los mismos centros penitenciarios”, inició.
A fines de 2025, esta cárcel recibió a alias Gerente, cabecilla del grupo Comandos de la Frontera, quien fue capturado y traído desde Emiratos Árabes Unidos (EAU).
En cada arribo de un recluso se ha evidenciado que el personal a cargo de la seguridad le corta el cabello y lo ubica en las respectivas celdas, que tienen puertas metálicas, a diferencia de otras prisiones que cuentan con rejas.
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Control total y fin de privilegios
Reimberg fue enfático en mencionar que la dirección de la cárcel es diferente.
Los lujos se terminaron: la señal abierta de internet, los teléfonos celulares y todo el armamento que los reos disponían desde las penitenciarías de mínima seguridad, aquello también se eliminó.
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Explicó que en las celdas no entra ningún tipo de señal de telecomunicaciones, como si se tratara de un subterráneo.
A esto se suman una serie de aparatos tecnológicos que el Ministerio del Interior ya ha identificado en los exteriores del predio, como el uso de drones, que Reimberg aclaró que eran de la prensa, que buscaba métodos para obtener imágenes de cómo viven los presos.
“No se han destruido. Llevamos once drones que han sido de la prensa y han estado rondando, queriendo llegar para sacar imágenes de la cárcel y nosotros hemos sido muy claros: inclusive estarían incurriendo en un delito, porque el espacio aéreo está cerrado. Sin embargo, para tratar de alcanzar la noticia están tomando este tipo de acciones”, continuó.
Los once drones decomisados, según el ministro, se los han devuelto a sus dueños con la premisa de que no se vuelva a incurrir en los mismos actos, ya que podrían existir sanciones.
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Tuberculosis, drogas y nueva infraestructura
El funcionario relacionó la construcción de la Cárcel del Encuentro con los problemas que ha arrastrado durante años el sistema carcelario, incluyendo la muerte de presos por contagio o síntomas de la tuberculosis en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil.
“Esa es una de las razones por las cuales tenemos la Cárcel del Encuentro. Una cárcel bien hecha, que tiene capacidad para cuatro personas por celda, justamente para evitar esta clase de problemas”, mencionó.
También detalló que desde el Gobierno nacional se está impulsando la obra de una megacárcel que tendrá capacidad para 15.120 personas privadas de la libertad.
“Nunca habían tocado las cárceles y hoy estamos pagando las consecuencias de un sistema carcelario obsoleto, destruido, que es lo que realmente tenemos”, aseguró.
Desde la entidad gubernamental se ha delegado que el Ministerio de Salud Pública mantenga personal constante en la Penitenciaría del Litoral y Reimberg esclareció varias denuncias sobre la cantidad de comida que los reos reciben.
“No es que la comida no les llega; la comida se distribuye, pero tenemos un problema importante de personas que consumen droga. Ellos intercambian su comida por droga y se generan inconvenientes en la alimentación; seguido a eso viene el contagio de la tuberculosis”, apuntó.
Los presos que se han contagiado han sido separados, sostuvo el ministro, y ubicados en un solo pabellón para evitar la transmisión; no obstante, el consumo de drogas no permite que su sistema inmunológico se fortalezca y se vuelven vulnerables a cualquier virus.
“Por ejemplo, en los traslados que hicimos al Encuentro había personas que también eran consumidoras y lo único que pueden hacer es rascarse porque no tienen más. Digo esto porque es un síntoma que les da cuando dejan de consumir. Automáticamente se les terminó el consumo de drogas dentro de la cárcel”, añadió.
La urgencia del Ministerio del Interior por tener una cárcel aledaña a la del Encuentro es prioritaria debido a que esos 15.000 presos que serían trasladados a este nuevo centro —que aún no tiene fecha de inicio ni de finalización— representan el 50 % de la población penitenciaria del Ecuador, según John Reimberg.
A la par, ante los medios de comunicación, el viernes reciente, Reimberg expuso que la Defensoría del Pueblo pudo ingresar a la Cárcel del Encuentro, constató su estado y elaboró un informe.
“Un informe que dice que la cárcel está totalmente terminada, que la cárcel cumple con todo lo que manda la ley y es una cárcel de máxima seguridad”, expuso el ministro.
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Reestructuración en control
Actualmente, la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas están a cargo del control del nuevo centro penitenciario, que ocupa 37 hectáreas de terreno.
Esto luego de reclamos por parte de los agentes penitenciarios, regulados por el Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y Adolescentes Infractores (SNAI), debido al plan de incorporar policías y militares en servicio pasivo para el manejo de las cárceles.
“Nos preocupan las declaraciones del ministro John Reimberg en cuanto él tiene la idea de reemplazar a los miembros del cuerpo de seguridad penitenciaria por personal en servicio pasivo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Nosotros nos oponemos rotundamente a esta decisión por el hecho de la naturaleza de estas instituciones en sus labores”, expuso Wilman Alarcón, presidente de la Asociación de Servidores Penitenciarios Activos del Ecuador, quien lleva 31 años al servicio de la seguridad carcelaria.
Ante esto, Reimberg fue enfático y dijo: “Yo no quiero que trabajen, yo no quiero que vayan al Encuentro. No voy a arriesgarme a tener un problema en el centro de máxima seguridad”.
“He sido muy claro: estoy a la espera de una ley que saldrá los primeros días de enero, con la cual quiero contratar personal de la Policía Nacional en servicio pasivo para formar nuevos agentes y que trabajen en el sistema penitenciario”, informó.
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Una depuración en el SNAI ya se está materializando, mientras los planes para obtener nuevo personal se debaten en la Asamblea Nacional. “Por lo pronto estamos haciendo una limpieza dentro de los que ya existen. No puedo decir que todos están contaminados, pero debemos dar con el grupo que sí lo está para separarlo del SNAI. Hasta mientras, ninguno estará en la Cárcel del Encuentro”, concluyó el ministro del Interior. (I)





























