La campana, más que un apéndice arquitectónico, es un símbolo de poder, una expresión de fe católica y un instrumento musical. Así reza un párrafo del libro Campanas de Quito: el sonido de la historia, una obra que deja entrever la simbología, los diferentes usos y, sobre todo, el significado de los tonos que han marcado al Quito colonial y el moderno.
La historia de la ciudad está rodeada de relatos de aventuras, pueblos históricos, conquistas y revoluciones. Desde la época española en Quito, la construcción de iglesias, monasterios y conventos se convirtió en un refugio para que estos gigantes de metal tuvieran un espacio.
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Las campanas de la capital, que son parte de la historia intrínseca del centro histórico, se han forjado con el tiempo. Reposan en campanarios, donde cada tono llevaba un mensaje y cada mensaje movía a la sociedad.
Antes de 1577, su material sirvió para fabricar municiones de guerra; luego fueron refundidas con el único objetivo de generar sonidos agudos, graves y claros para que, con sus repiques, la gente pudiera enterarse de lo que sucedía entre las calles.
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El fuerte arraigo a la identidad quiteña permitió que profesionales del Instituto Metropolitano de Patrimonio volvieran su mirada hacia los campanarios y, con una obra literaria, pudieran emprender una investigación sobre estos curiosos artefactos.
El estudio de las campanas: una necesidad
¿En qué momento se pusieron a pensar que se debía intervenir en las campanas?
“Justamente fue una necesidad continuar con el estudio que se inició en el 2016, y en él se pudo identificar el estado de conservación, ciertos riesgos y vulnerabilidades que tenían las campanas y sus espacios. Ahí se inició este proceso para dotar de accesibilidad a las torres, cuidar el material de las campanas y que este espacio se convierta en un punto turístico apreciado por muchos", empezó diciendo Santiago Chiriboga, restaurador de la entidad municipal.
El material y el uso militar de las campanas
La vida se movía al son de las campanas. Las melodías o timbres que los famosos campaneros emitían siempre tenían tintes religiosos y políticos, pero su origen va más allá de ello.
Se sabe que el material de las campanas fue usado para fines militares. ¿Cómo lo hicieron?
“Dentro de su materialidad, el bronce era necesario para la confección de armamento y de municiones. Muchas de estas campanas sufrieron esa utilidad, pero, a la vez, aportaron a un proceso histórico de independencia. Algunas sobrevivieron, pero otras tienen una fecha posterior a la construcción del campanario o de la iglesia. Esto quiere decir que fueron fundidas para esta utilidad", siguió el hombre.
La investigación arrojó que para realizar las campanas, una vez que se habían utilizado como armamento, había que producir una aleación entre estaño, bronce y oro, según los voceros del IMP.
Morfología y sonido de las campanas
Al campanario del Museo de la Ciudad se asciende entre angostas gradas de ladrillo, pasadizos extremos, donde se deben poner las manos en el suelo para impulsarse y llegar hasta la cúpula.
Allí, el silencio de las tres campanas que forman la estructura lleva la imaginación al límite, solo con el hecho de pensar que el llamado “músico de la torre” debía ser un erudito del sonido y saber de toques, repiques, volteos, intensidades y volúmenes para que las personas pudieran entender si la melodía estaba cargada de una noticia positiva, negativa, religiosa o dramática.
¿La morfología de la campana influenciaba en el sonido?
“Esto es interesante. El libro Campanas de Quito: el sonido de la historia habla también de ello. Su construcción está vinculada con el tema sonoro. Hay campanas que tienen una forma específica para que la acústica sea perfecta, y en su mayoría poseemos un estilo de campana en la ciudad", manifestó Chiriboga.
Desde sus asas, pasando por el cuerpo, el tercio superior e inferior, el labio, el badajo, el yugo, la copa, el hombro y el martillo, este texto ha podido recabar la edad de cada campana, siendo que una de las expuestas en la iglesia de la Merced posee 288 años de antigüedad.
La más joven se sitúa en la iglesia de San Marcos. Data del siglo XX y aún se la utiliza para llamar a misa en distintos horarios.
La investigación detrás del libro
¿Qué hace especial la investigación que se presenta en el libro?
“En su momento se hizo un registro sonoro de cada campana de los veintisiete campanarios. En el libro se puede encontrar un código QR para escuchar la melodía de la campana de la Basílica, de San Francisco y de algunos campanarios que tenemos en la ciudad", sostuvo Tamara López, directora de Proyectos Especiales del IMP.
Lanzamiento del libro
El libro Campanas de Quito: el sonido de la historia inició su entrega desde el 1 de abril y tendrá como valor agregado dos ediciones: una para adultos y otra para niños, con figuras didácticas para que los más pequeños puedan entender la historia de las 104 campanas intervenidas.