Dennis, arropada con un saco grueso, llegó temprano el pasado jueves desde el cantón Mejía, sur de la provincia de Pichincha, al Mercado Mayorista de Quito.
Ella es una de las beneficiarias de una iniciativa municipal que entrega canastas de alimentos sin costo.
Señaló que es una madre soltera cuidadora de su hijo que presenta discapacidad; además, debe estar pendiente de un adulto mayor y de dos hermanos que son estudiantes.
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Contó que tocó puertas buscando ayuda para que su hijo se pueda hacer terapias y llegó a Casa Somos en Nueva Aurora, en el sur de la capital.
Forma parte de esa propuesta local en la que recibe productos alimenticios e indicó que es un apoyo grande porque no ha podido conseguir un trabajo con un horario flexible.
La canasta, que contiene frutas y verduras, y en ocasiones granos, le dura unos quince días. Si bien existen puntos fijos de entrega, ella también asiste a ese centro de abastos a fin de conocer cómo se arma la canasta.
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Vanessa es otra de las beneficiarias de las canastas que la recibe desde hace dos meses. Las retira cada ocho o quince días. Vive con sus dos hijos y otros familiares.
El proceso de recolección y armado
Melissa Tituaña, del punto de cuidados La Ecuatoriana, que forma parte del Municipio de Quito, es una de las personas que realizan la recolección de los productos que los comerciantes donan, como frutas, verduras, plátano verde y papas. Una vez agrupados, se trasladan al centro de acopio, se hace una clasificación de los productos para ser consumidos y se arman las canastas.
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Aquello que no se puede consumir se lo separa y se lo usa como orgánico, porque hay personas que tienen animales como gallinas, agregó.
Ella y otras personas que hacen esa tarea suelen ir miércoles y jueves por la mañana al Mayorista y por la tarde se realiza la entrega, o como máximo al siguiente día, debido a que son alimentos perecederos.
El origen y alcance del programa
Nicolás Malo, director metropolitano de Cuidados de la Secretaría de Inclusión Social del Municipio de Quito, expresó que la Secretaría de Salud mostró los resultados de una encuesta que establecía que uno de cada cuatro niños y adolescentes no desayunaba; además, estudios de organismos internacionales refieren que 2,8 millones de ecuatorianos enfrentan hambre.
La canasta Esperanza surgió como una iniciativa de la Secretaría de Educación, que trabaja con menores en situación de pobreza. Se organizaron con los padres para ir a ese mercado y los comerciantes donaban alimentos en buen estado.
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El proyecto se ha coordinado con otras entidades para que llegue a adultos mayores y a personas con discapacidad en situación de extrema pobreza en los barrios rurales y urbanos.
La Secretaría de Inclusión tiene entre sus proyectos y servicios el estar pendiente de cuidadoras de familia, porque, sostuvo, existen mujeres que atraviesan por pobreza y hambre, añadió.
Malo mencionó que hay días de recolección en el Mercado Mayorista, centro de abasto en el cual se adecuó un sitio de acopio que incluye un cuarto frío para mantener por más tiempo los alimentos.
Voluntarias y funcionarios locales, que coordinan el proyecto, visitan los locales de los comerciantes para ver qué alimentos en buenas condiciones podrían entregar, de manera gratuita.
Impacto y expansión del programa
Aquello que no han logrado vender se recolecta, se clasifica, se preparan las canastas y logran al mes armar unas 800 de unos 10 a 14 kilos que son entregadas a 800 familias compuestas de cuatro personas.
La recolección se realiza tres días a la semana, pero las familias reciben cada quince días o cada mes la canasta dependiendo de la situación de vulnerabilidad. Ese aspecto es analizado por los servicios sociales del cabildo que levantan una ficha socioeconómica.
Las canastas son entregadas en el norte, sur y centro de la capital, en sectores como La Ecuatoriana, La Roldós-Pisulí, Nueva Aurora, Quitumbe, Carapungo. Asimismo, en Píntag, La Libertad, Guamaní.
Dependiendo de la vulnerabilidad se realiza la entrega en cada una de las 20 instituciones educativas.
1.529 canastas alimentarias fueron elaboradas en el Mercado Mayorista de Quito, en el primer trimestre de 2026, según cifras del cabildo quiteño.
La Secretaría de Educación ha gestionado 1.095 canastas, mientras que por parte de la Secretaría de Inclusión Social fueron 267. En este programa también participa la Unidad Patronato Municipal San José, que al momento ha gestionado 167 canastas, agregó.
Para los beneficiarios, la entrega representa un alivio temporal en su economía familiar y permite cubrir varios días de consumo, especialmente en hogares con niñas y niños, sostuvo en un comunicado.
Se busca que el proyecto se extienda, por lo que Malo hizo un llamado a universidades, organizaciones y voluntarios para que se unan a esa causa. (I)





