Cuenca

El sur de Cuenca, literalmente, fue devastado por el agua. La lluvia que empezó a caer desde las primeras horas del sábado 15 generó que los ríos Tarqui y Yanuncay se desborden, lo que ha causado hasta ahora 70 viviendas inundadas, 7 familias damnificadas, zonas anegadas, árboles caídos y animales atrapados, según la información oficial.

El panorama era desolador. Lo que hasta el viernes pasado eran espacios verdes, pastizales y lugares recreativos, cambiaron radicalmente en menos de 24 horas. Según un reporte de la Red Hidrometeorológica de la Empresa Municipal de Etapa, esta creciente fue la más alta desde 1999. La noche del sábado 15, el agua alcanzó una altura de 3,64 metros (364 cm) y un caudal máximo de 328,4 metros cúbicos por segundo, se indicó.

Los grupos más afectados fueron los que viven en el corredor del río Tarqui, que atraviesa de sur a norte por poblados urbanos y rurales.

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La casa de María Jiménez, por ejemplo, fue invadida por el agua la noche del sábado hasta alcanzar una altura de 40 centímetros en su sala. La mancha en la pared y poza frente a la puerta quedaron como evidencia de lo que le tocó vivir.

Ella reside cerca del río, y al salir para ver cómo amaneció el lugar se dio cuenta de que la correntada socavó parte de la orilla, algunos ductos de cableado y los puentes peatonales que hay en todo el trayecto.

Por esta situación se activó el Comité cantonal de Operaciones Emergentes (COE). El alcalde de Cuenca, Pedro Palacios, contó que en los sectores de Tutupali, Zhucay y Carmen de Guzho no hay servicio de energía eléctrica y existen deficiencias en el agua potable.

La planta de tratamiento Sustag, que da el líquido a los sectores urbanos, tiene un problema en el abastecimiento de agua cruda. Palacios sostuvo que se está solucionando este tema.

Informó además que hay dos familias reubicadas en un albergue público.

Una vez que el agua empiece a descender, se esperan tomar decisiones técnicas para bajar los caudales junto con otras instituciones públicas, como la Prefectura de Azuay y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP).

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La directora municipal de Gestión de Riesgos, Tatiana Pineda, apeló también a la responsabilidad ciudadana porque, aunque se está en estado de excepción y en toque de queda, se observó a ciudadanos en las calles haciendo actividades deportivas, pese a la emergencia adicional generada por la crecida de los ríos.

Las historias de desesperación se repetían en diferentes sectores. Uno de ellos fue el barrio Santa Lucrecia, ubicado al ingreso de la parroquia Tarqui, una zona caracterizada por ser agrícola y ganadera.

Cuando los vecinos notaron que los animales de granja y domésticos quedaron atrapados en el agua, llamaron a los policías del sector para que los saquen del lugar.

Los uniformados acudieron y sin importar la situación se metieron en la zona inundada.

Yordi Fuentes, uno de los que acudió a la emergencia, aseguró también que actúan en estos casos porque es parte de su trabajo. Eso fue corroborado por Sergio Pulla, un vecino del lugar que agradeció a los gendarmes. (I)