Una de las prioridades que se ha impuesto Petroecuador es lanzar este 2026 la licitación para la construcción de la variante definitiva del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del poliducto Shushufindi-Quito.

La empresa pública estima que se requerirá una inversión de $ 135 millones, que abarca la construcción de una nueva estación de bombeo, la variante del SOTE (valorada en $ 58,4 millones), la variante del poliducto ($ 20,5 millones), muestreo ambiental y pagos por expropiaciones.

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Estas infraestructuras -al igual que el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP)- han resultado continuamente afectadas por la erosión regresiva del río Quijos, que se extiende por los ríos Coca y Loco, que se inició en el año 2020 tras el colapso de la cascada San Rafael, en el límite entre las provincias amazónicas de Napo y Sucumbíos.

El último evento que obligó a paralizar el transporte de crudo por más de 20 días ocurrió en julio de 2025, cuando el fuerte invierno aceleró el proceso de erosión y comprometió seriamente un tramo de los oleoductos y el poliducto.

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El transporte de petróleo se recuperó, y se ha mantenido, a través de un baipás del SOTE de 988 metros de longitud.

Petroecuador ha identificado que la erosión regresiva avanza en dirección a la estación de bombeo El Salado.

Están en riesgo los ductos y derecho de vía del SOTE y del poliducto, así como la carretera Quito-Lago Agrio.

El fenómeno natural impredecible se ubica actualmente en el sector de San Luis, a 3,6 kilómetros de la captación de agua de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

Por la amenaza que representa la erosión regresiva apremia la construcción de la variante definitiva del SOTE y el poliducto.

María Daniela Conde, gerente general subrogante de Petroecuador, resaltó que se trata de una “necesidad urgente”, por lo que se busca a una constructora de clase mundial, capaz de ejecutar en el menor tiempo posible esta obra que es fundamental para la industria petrolera de Ecuador.

Patricio Lara, gerente de Transporte de Petroecuador, indicó que se está trabajando en obtener la licencia ambiental que viabilice la construcción.

Señaló que el estudio de prefactibilidad elaborado en 2024 es la base con la que avanza el proyecto.

De acuerdo con ello, la variante definitiva del SOTE tendrá un trazado de 47,8 km y la del poliducto será de 49,68 km.

La ruta elegida abarca 18 km de vías construidas y requiere de la construcción de 26 km de vías adicionales.

Un análisis hidráulico del poliducto Shushufindi-Quito determinó que no se requiere de una estación de bombeo intermedia, según información de Petroecuador.

El estudio de prefactibilidad concluyó que se requiere reubicar la estación de bombeo El Salado.

Lo que sigue es contratar la ingeniería básica y de detalle, así como la ejecución de la construcción del nuevo trazado del SOTE y del poliducto.

Variante de emergencia

La gerenta de Petroecuador informó que se están ejecutando dos variantes. Una de ellas es la tubería de emergencia denominada Variante 10 del SOTE, que presenta un avance del 70,22 % y estará en operación en mayo de este año. En paralelo, se trabaja con la empresa OCP.

La construcción de la Variante 10 empezó el 9 de agosto de 2025. Se ubica en la zona de erosión regresiva y lateral del río Quijos. Tendrá una extensión de 1.983 metros.

El gerente de Transporte explicó que los trabajos que se desarrollan actualmente se dividen en dos partes:

  • Dos tramos de 700 metros, en total, que se realiza con personal de Petroecuador y del Cuerpo de Ingenieros del Ejército.
  • Un tramo de 1.272 metros, que está a cargo de la empresa Conduto.

Con esto se busca disminuir el riesgo natural de la erosión regresiva del río Quijos y sus aportantes. (I)