El precio alto del crudo internacional, que ha llegado a $ 67 el barril, reactiva los subsidios a los combustibles, pese al sistema de bandas que está vigente en el país. Con los precios bajos del año pasado, los subsidios casi se eliminaron. Pero la situación cambia frente al alza, producto de la reactivación económica a nivel mundial.

Entre los periodos de diciembre-enero y marzo-abril, el Gobierno ha visto subir el subsidio por diésel y gasolinas extra y ecopaís en 150%, según los reportes de subsidios a los combustibles emitidos por Petroecuador EP. Mientras en diciembre y enero se subsidiaba en promedio $ 0,136 por galón de diésel y gasolinas, ahora se subsidia $ 0,475 por galón, es decir, la subida es de $ 0,339.

El incremento del subsidio se produce pese a que la Agencia de Regulación y Control de Energía (ARC) ha venido subiendo paulatinamente el precio de diésel y a que acaba de subir (luego de diez meses de una suerte de congelamiento) el de las gasolinas.

José Franco, director de Hidrocarburos de la ARC, recordó que cuando se decidió aplicar el nuevo sistema de bandas, es decir, en mayo de 2020, el crudo estaba en $ 30 y $ 35. Por ello, a la fecha, y pese a las bandas que han ido incrementando el precio, el fisco está subsidiando $ 0,35 por galón en las gasolinas y $ 0,60 en el diésel. El funcionario insistió en que la banda de precios es una política pensada para controlar que la subida del precio no cause un shock, y que no busca eliminar los subsidios.

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Así, los precios de los combustibles en Ecuador siguen siendo de los más bajos de la región. Por ejemplo, el precio de la gasolina regular, que en Ecuador es de $ 1,83, en Colombia se la vende en $ 2,28 y en Perú se vende en $ 3,87. Entre tanto, el diésel, que cuesta $ 1,41 en Ecuador, en Perú cuesta $ 3,62 y en Colombia $ 2,28.

Francisco Silva, vicepresidente de la Cámara de Distribuidores de Derivados de Petróleo (Camddepe), explica que el sistema de bandas está cumpliendo de momento su rol, que es incrementar el precio, pero no de manera brusca, sino paulatina. Las bandas permiten un incremento del 5% mensual para las gasolinas y del 3% para el diésel.

Para Silva, si el precio continuara subiendo en los rangos de los últimos meses, las bandas irán quedando cortas para equiparar a los precios de mercado. Los subsidios podrían llegar, con un cálculo muy grueso, a $ 1.000 millones anuales, dice Silva, mientras que el año anterior se había logrado reducir en $ 600 millones ese rubro.

En todo caso, considera que el precio del crudo no llegaría a cifras de hace diez años, por lo que su incremento se estabilizará en los próximos meses. Cuando la demanda de crudo a nivel mundial se estabilice o incluso haya mayor oferta que demanda, entonces los precios podrían ir a la baja y los combustibles también bajarán.

De todas maneras, para Silva, la aplicación de la fórmula de las bandas deja dudas. Considera que al menos entre enero-febrero y febrero-marzo también se debió incrementar. Y por ello, en meses anteriores el gremio hizo observaciones acerca de que no se estaba aplicando técnicamente, sino de manera política la fórmula.

Pero Franco desmiente esa postura de los distribuidores y asegura que nunca se podría poner un precio a dedo, pues esto incluso podría acarrear glosas a quien hubiese incumplido las normas. Asegura que en enero-febrero y febrero-marzo, meses en los que el precio del crudo ya subió, dicho incremento aún no rompía el piso de $ 1,75. Sin embargo, ahora, en el periodo marzo-abril, la subida ya ha sido mayor y se ha traducido en el incremento.

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Súper liberalizada con incremento significativo

El precio del crudo también ha afectado a la gasolina súper, de alto octanaje y que ya se comercializa en el país hasta en $ 2,99 el galón.

Francisco Silva, de la Camddepe, recuerda que este combustible se disparó en $ 0,23 centavos este mes, mientras que el mes anterior ya había subido $ 0,20 más. “Es un incremento muy significativo”.

Para Silva, esto conlleva a que haya un mayor distanciamiento entre el valor de la extra y ecopaís frente a la súper. Considera que el fenómeno que causa esta gran brecha es que el usuario empieza a migrar de la súper a la extra o ecopaís, lo cual acrecienta el subsidio, lo que no es conveniente para el Estado.

Por su parte, José Franco, de la ARC, indicó que sobre el alto precio de la súper se ha podido mirar cierta estrategia entre los distribuidores para continuar vendiendo. Esto es, que algunas distribuidoras han vendido hasta en $ 2,60 el galón de la súper.

Según Silva, este tipo de estrategias son muy difíciles de aplicar a nivel general, pues el margen de comercialización que deben compartir entre comercializadoras y distribuidoras ha estado congelado por 18 años. El pedido del dirigente gremial es que se les reconozca un margen, pero en porcentaje, no en centavos.

Asegura que es tan difícil la situación de sostenibilidad del negocio que muchos están pensando en convertir a las gasolineras en autoservicios. Sin embargo, esto significaría pérdida de empleos. Una mejora en el porcentaje de comercialización podría permitir incluso mayor contratación laboral.