Con un descenso sostenido desde abril de 2025, en abril de 2026 el nivel de riesgo país de Ecuador tocó mínimos históricos de doce años. El país ha logrado una posición que marca un punto de inflexión para el financiamiento externo y abre una ventana más amplia de oportunidades.
El riesgo soberano subió a los 1.908 puntos el 10 de abril de 2025, a pocos días de la segunda vuelta electoral en la que Daniel Noboa venció en las urnas y resultó reelecto para un segundo mandato presidencial.
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Desde entonces el indicador ha mostrado tendencia a la baja, con ciertas fluctuaciones al alza no precipitadas. Para el 22 de abril de 2026 disminuyó a 404 puntos, un nivel que no se había visto desde julio de 2014.
El indicador cerró en 415 puntos al término de la jornada del viernes 24 de abril, continuando por debajo de las 500 unidades, que ha sido lo habitual en los primeros meses de 2026.
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En términos sencillos, el riesgo país es una suerte de termómetro que mide la percepción de los mercados internacionales respecto de la probabilidad de que un país cumpla o no con sus obligaciones con acreedores.
La medición la realiza el banco estadounidense J. P. Morgan de forma diaria, usando el índice EMBI (Emerging Markets Bond Index). En síntesis, la metodología empleada calcula la diferencia de rendimiento de los bonos soberanos de un país en comparación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos.
El resultado se expresa en puntos básicos. Mientras más alto sea el puntaje se infiere que existe mayor incertidumbre sobre la capacidad de pago de un país, por lo que las opciones de financiamiento externo se encarecen.
Lo contrario se interpreta cuando la calificación se reduce; es decir que mientras el nivel sea más bajo se traduce en una percepción de inversionistas más positiva, lo cual deriva en condiciones más favorables para acceder a créditos en los mercados de capitales.
Por eso, cuando el riesgo soberano de Ecuador rozaba los 2.000 puntos —en años anteriores llegó a superar las 6.000 unidades— era un reflejo de la inquietud en los mercados internacionales sobre las políticas económicas que guiarían al país.
En cambio, que el indicador se mantenga bajo el umbral de los 500 puntos demuestra mayor confianza.
La posición actual de Ecuador es mejor en comparación con Argentina, por ejemplo, que el 24 de abril registró un riesgo de 557 puntos, y muy por debajo de Venezuela, que supera las 6.000 unidades.
Factores que impulsan caída del riesgo y facilitan acceso a nuevo financiamiento
Adrián Ordóñez, CEO de Coface, compañía global de seguros de crédito y garantía, observó que “estamos viviendo un riesgo país atípicamente bajo, en la última década que hemos tenido tantos sobresaltos”.
Anotó cuatro elementos que sustentan, en su criterio, la reducción del riesgo soberano: estabilidad política desde la reelección de Daniel Noboa; el déficit fiscal se ha reducido significativamente; respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI) y multilaterales; reducción de índices de inseguridad y estrecha cooperación con Estados Unidos; mejor situación en materia de electricidad.
Ordóñez destacó que la estabilidad política envía un “mensaje de previsibilidad y estabilidad a los agentes económicos”. Reformas como el alza de la tarifa del IVA y la eliminación parcial de subsidios a los combustibles robustecen los ingresos fiscales.
Si bien persisten problemas estructurales de fondo en materia de seguridad y en el sector energético, el escenario actual que muestra el país es mejor que en años previos, como en 2024, comentó.
El economista y catedrático universitario Santiago Mosquera coincidió en que la reelección de Noboa fue el punto de quiebre para que el riesgo incline de manera constante.
De igual manera, anotó, la reciente aprobación del FMI sobre la quinta revisión del programa económico con Ecuador —que dio paso a un desembolso adicional de casi $ 400 millones— fue clave para que el índice EMBI tocara su puntuación más baja desde el año 2014.
Mosquera agregó que el buen crecimiento económico de 2025, que se ubicó en el 3,7 %, alentó el apetito de los inversionistas por bonos soberanos. Además, las medidas que tomará el Gobierno para achicar el déficit fiscal y el retorno del país a los mercados de capitales en enero de 2026 abonaron en la reducción del riesgo.
“Todo eso, ante los ojos de los inversionistas, son buenas noticias y generan más interés en los mercados internacionales. Ese interés lleva a que quieran demandar más deuda del Ecuador, suben los precios (de los bonos), y por eso caen los rendimientos”, resumió.
El horizonte a corto plazo para Ecuador se muestra conveniente. De tal modo que el FMI, en su último reporte sobre el programa económico con el país, prevé que el Gobierno volverá a los mercados en lo que resta del año con una nueva colocación de $ 1.000 millones, indicó Mosquera.
“Esto es positivo, porque ese fondeo adicional, que buscará el Estado ecuatoriano en mercado, se lo podrá hacer a un costo financiero más bajo, conforme el interés de los inversionistas de deuda mantienen en Ecuador”, explicó.
¿Cómo beneficia a los ciudadanos la reducción del riesgo país?
Los efectos del riesgo país se sienten en la ciudadanía en el mediano y largo plazo. Cuando los ojos de afuera ven mejor al país, ayuda que inversionistas puedan venir con recursos o que el país pueda acceder a fondos en el exterior más baratos.
“Esto ayuda porque ingresan recursos. Las inversiones de afuera hacen que crezca la economía, que se genere más producción, más empleo. Sin embargo, hay que entender que eso no sucede de un día para el otro; por eso es que el ciudadano de a pie no dice: ‘Bajó el riesgo país y ya mejoré mi calidad de vida’. Esto toma un tiempo para que permee a la población, hasta que se generen los empleos suficientes, más liquidez, hasta que ingresen esos fondos que dinamicen la economía”.
Así lo resumió Valeria Llerena, directora ejecutiva de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD), al tiempo de precisar que lo deseable siempre es que la baja del riesgo país sea permanente, para que el país pueda endeudarse con menores costos y que llegue más inversión extranjera directa.
El sector financiero también puede sacar provecho porque puede conseguir financiamiento externo más barato y, casa adentro, colocar más créditos a los ciudadanos también con condiciones más favorables.
Llerena precisó que el efecto de otorgar más préstamos a las personas depende del comportamiento y expansión de la economía, lo que toma tiempo.
Además, aclaró que en la actualidad las entidades financieras cuentan con un alto margen de liquidez, y la demanda de crédito se ha contraído.
Coface también mejoró la calificación de riesgo de Ecuador
Coface es una multinacional de origen francés dedicada a la cobertura de empresas ante riesgos comerciales y políticos. En Ecuador asegura a grandes compañías por alrededor de $ 2.000 millones.
La organización tiene su propia metodología de calificación de riesgo, cuyos resultados se expresan en letras, donde AAA es la mejor calificación y E es la peor. La medición de Coface es trimestral y es un referente relevante en Europa.
Desde julio de 2024 y hasta marzo de 2026, Ecuador se encontraba en la categoría de riesgo D, similar a la de Ucrania, que reflejaba desafíos como el déficit fiscal, seguridad y sector energético.
A partir de marzo este año el país mejoró su posición y regresó al nivel C, que es donde tradicionalmente se ha ubicado.
Adrián Ordóñez explicó que la calificación de Ecuador se recompuso debido a que, aunque persisten inconvenientes estructurales, el país no se encuentra en la misma situación de 2024.
Aquello impacta en la cobertura de Coface en las empresas ecuatorianas. Cuando menor es el riesgo la multinacional apuesta más por acompañar las estrategias de crecimiento comercial de los negocios del país. (I)