La rebaja del 100 % al 75 % en la tasa de seguridad que Ecuador cobra a los productos y bienes originarios desde Colombia, y que entrará en vigencia desde el próximo 1 de junio, crea expectativa en el sector productivo nacional, en especial sectores que importan desde el vecino país materia prima para sus procesos.

Dirigentes del comercio e industrias del país coinciden en que la rebaja puede generar un compás de espera, en mayo, en empresas que importan desde ese país para aprovechar la rebaja en junio, pero también advierten que la tasa sigue siendo extremadamente alta y sigue ejerciendo presión sobre los costos.

Ecuador implementó la tasa de seguridad desde febrero pasado con un nivel del 30 %, por razones de seguridad, debido a la falta de control en la frontera por parte de Colombia, señaló en su momento el presidente Daniel Noboa. Luego se actualizó al 50 %, que estuvo vigente hasta el 30 de abril; y desde el 1 de mayo pasado trepó al 100 %.

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Para Xavier Rosero, presidente ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), la rebaja no generaría ningún cambio en la situación actual del intercambio bilateral entre Ecuador y Colombia. “Comercialmente las condiciones con esos niveles de arancel no cambian para la operación de las empresas”, señala el dirigente del sector exportador.

Mientras, desde el sector empresarial, más allá de la reducción de la tasa al 75 %, se insiste en avanzar hacia una agenda de apertura comercial ordenada, basada en criterios técnicos y en la consolidación de integración regional, que beneficie tanto a la industria como al consumidor ecuatoriano, sostuvo Juan Carlos Navarro, presidente de la Cámara de Industrias de Guayaquil (CIG) y del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE).

Sobre la medida puntual, Navarro analizó que si bien la reducción anunciada representa una modificación respecto del esquema anterior, es importante considerar que los niveles siguen siendo muy altos, por lo que su efecto en términos de costos y facilitación del comercio serán bien limitados.

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“Es importante decir con claridad que este tipo de decisiones no deberían ser coyunturales ni sujetas a consideraciones políticas, sino parte de una política comercial técnica, predecible y sostenida en el tiempo. La estabilidad en las reglas del juego es lo que realmente permite planificar, invertir y tomar decisiones de abastecimiento e inversión de manera eficiente y de largo plazo”, manifestó el dirigente.

Por su parte, Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), señala que el anuncio de reducir la tasa al 75 % desde junio puede generar un compás de espera en algunos importadores, especialmente en empresas que tienen margen para postergar compras de materias primas, insumos o productos terminados desde Colombia.

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“Si una compañía puede esperar unas semanas para importar con una carga menor, lo hará. Sin embargo, no todos los sectores tienen esa flexibilidad: hay industrias que necesitan abastecimiento continuo y comercios que dependen de inventario disponible para operar”, analiza González.

Concluye en que la reducción es un alivio parcial para quienes no tienen otra opción que importar desde Colombia, pero advierte que una tasa de 75% sigue siendo extremadamente alta y mantiene presión sobre costos, precios y flujo comercial. Coincide con Navarro en que lo necesario es avanzar hacia una normalización completa del comercio, “porque Colombia es un socio clave para muchas cadenas productivas y comerciales del país”, destaca.

Mientras, respecto de si habrá un compás de espera hasta junio, Navarro manifiesta que es probable que algunas empresas ajusten sus decisiones en función del nuevo esquema arancelario. Sin embargo, señala que en muchos casos las dinámicas productivas no permiten detener procesos, por lo que el impacto será diferenciado según el sector y sus necesidades operativas.

“De hecho, existen empresas que, ante la incertidumbre de tiempo y costo que esta medida genera, ya han iniciado procesos de diversificación de proveedores y/o clientes identificando alternativas de importación y/o exportación desde y hacia otros mercados”, sostiene el titular del Comité Empresarial Ecuatoriano.

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Desde Colombia, su sector empresarial también analiza la reducción de la tasa al 75 %. Para Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), el anuncio de rebajar la tasa un 25 % no es una buena noticia “porque hoy, con una tasa del 75 %, es imposible hacer comercio”.

Impacto de la tasa en la balanza

Las últimas cifras oficiales del comercio exterior con Colombia recogen el intercambio que se dio hasta febrero, es decir, incluyen ya el primer mes de la medida cuando la tasa de seguridad estuvo al 30 %. De acuerdo con las cifras del Banco Central del Ecuador (BCE), publicadas por el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones (MPCEI), en el primer bimestre del 2026 Ecuador generó por exportaciones a Colombia $ 145 millones con un crecimiento del 4,5 %.

Ese nivel le permitió al país cafetero mantenerse como el quinto mejor destino de las exportaciones no petroleras ecuatorianas, detrás de Rusia, la Unión Europea, China y Estados Unidos.

En cambio, en las importaciones se registró una caída del 20,1 % en ese periodo. Ecuador importó desde Colombia $ 248 millones entre enero y febrero pasado; y aunque las compras desde ese destino ya venían presentando disminuciones, pues cerró el 2025 con una reducción del 9,2 % en importaciones, en los primeros dos meses de este año más que se duplicó.

De todas maneras, Colombia, hasta febrero pasado, se mantuvo como el cuarto mejor origen de importaciones para Ecuador, superado por la Unión Europea, Estados Unidos y China.

A finales de febrero, el presidente de la República, Daniel Noboa, detalló que al 7 de febrero de 2025 el déficit mensual en la balanza comercial con Colombia era de $ 90 millones, mientras que en febrero de este año la balanza registró un superávit de $ 30 millones. Esto representa —según dijo— una mejora de $ 120 millones en términos mensuales.

Luego, a inicios de abril, el Ministerio de Producción, con cifras de febrero y marzo, resaltó que por primera vez en más de 25 años Ecuador le vendía más a Colombia de lo que le compraba y que la balanza comercial bilateral volvió a ser positiva, al pasar de un déficit de $ 145,9 millones a tener un superávit de $ 62,9 millones en ese periodo.

Desde Colombia también hubo reacciones ante los cambios en el comercio exterior con Ecuador. En abril pasado, Analdex reportó que solo en los primeros dos meses de 2026, las exportaciones de energía eléctrica a Ecuador cayeron 77,1 %, mientras que productos como el azúcar —con más de $ 40 millones anuales en juego— registraron una contracción del 26 %.

Javier Díaz, presidente de Analdex, reveló que las exportaciones colombianas a Ecuador, a marzo pasado, registran una caída del 60 %. (I)