Las buenas decisiones le crean espacios para pausar y pensar. Las malas decisiones consumen su tiempo. Incrementan su estrés. Y agotan su energía.

Pero usted no tiene tiempo para pensar.

Entre reuniones de zoom, llamadas al celular, WhatsApp, y urgencias que atender… ¿pensar? Con tiempo limitado para pensar y tomar buenas decisiones, usted se arriesga y actúa. Si consigue buenos resultados, entonces es más azar que análisis. Pero algunas decisiones son malas. Luego debe dedicar tiempo a corregirlas. Y es un círculo vicioso.

La mejor manera de mejorar las habilidades de pensamiento crítico, creativo y asertivo es… pensando.

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Pero pensar es algo que no enseñan en las escuelas. Mucho menos enseñan a cuestionar los corpus de conocimiento.

Fui profesor una larga temporada. Daba Comportamiento del Consumidor y Marketing. Recuerdo un año particular que decidí hacer el examen final a libro abierto. Les pedí a todos que trajeran sus apuntes y sus libros a la prueba. Y puse una sola pregunta. Recuerdo que todos los chicos se miraron entre ellos, asustados; y me miraron a mí. Luego uno de ellos me dijo: “profesor, pero este examen ¡es de pensar!”

¿Pensar?

No lo enseñan en las instituciones. Tampoco enseñan sus métodos.

¿Se puede aprender a pensar?

Usted me dirá que no sólo piensa, sino que hace multitaking. Y le confirmo que un estudio de Standford (circa 2009) descubrió que quienes hacen varias tareas a la vez tienen una mente más desorganizada. La multitarea perjudica su habilidad de pensar.

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Se puede aprender -incluso- a pensar como Sherlock Holmes. El libro Mastermind: How To Think Like Sherlock Holmes (2013), de Maria Konnikova, explica la metodología.

Holmes no sólo resolvía crímenes. A través de sus historias, Arthur Conan Doyle explicó un método para pensar. Un enfoque lógico basado en el método científico, en una observación meticulosa. Creatividad. Enfoque.

Y esta es una paradoja: en ánimo de mejorar la sociedad (y su trabajo y vida personal) usted se dedica a añadir más cosas a sus 24 horas. TikTok, fakenews, opiniones, que restan tiempo. Y añade tareas simultáneas.

Finalmente, piense en esto: su cerebro no está diseñado para pensar. Está diseñado para administrar un presupuesto biológico para que usted sobreviva (se llama alóstasis). Pensar consume esos recursos. Por eso usted usa sesgos, atajos mentales y heurísticas para tomar decisiones.

¿Cómo son sus acciones?

Si son buenas, usted se tomó el tiempo para pensar.

Si son malas, entonces… haga una pausa. Y reflexione. ¿No le hubiera encantado aprender a pensar en la escuela? (O)