Todos los bancos privados, públicos y las cooperativas de ahorro y crédito tienen hasta septiembre de este año para adecuar sus sistemas y reglamentaciones internas con el fin de implementar productos financieros destinados a mujeres emprendedoras.

En ese mes culmina el plazo de seis meses fijado por la Junta de Política y Regulación Financiera y Monetaria (JPRFM) a través de la resolución 008-F, expedida a inicios de marzo.

El documento aterriza aspectos de la Ley Orgánica para Impulsar la Economía de las Mujeres Emprendedoras del Ecuador, que está vigente desde marzo de 2025.

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En la resolución, la JPRFM establece lineamientos regulatorios para las entidades de los sectores financieros público, privado y popular y solidario para el diseño y la implementación de productos financieros dirigidos a emprendimientos liderados por mujeres.

Varios bancos y cooperativas otorgan créditos dirigidos a mujeres desde mucho antes de la resolución y podrán seguir entregando estos préstamos, pero ahora deben hacerlo en sintonía con la nueva normativa.

La resolución abona para que se amplíe la oferta de financiamiento a mujeres emprendedoras de Ecuador, comentaron representantes de bancos privados y de cooperativas.

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Consideran que es un avance positivo e instaura una política pública de fomento al desarrollo productivo de las mujeres.

Según el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Ecuador 2024-2025, el 45,4 % de los emprendimientos en etapa temprana (TEA) los han empezado mujeres en el país, quienes participan en mayor medida en sectores tradicionales como comercio y servicios.

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Lineamientos

Los productos y servicios financieros especializados se destinarán a mujeres emprendedoras que consten en el Registro Nacional de Emprendimiento, Innovación y Competitividad, que lo maneja el Ministerio de Producción, Comercio Exterior e Inversiones.

Cuatro elementos deberán considerar las entidades financieras:

  1. Requisitos simplificados.
  2. Garantías adaptadas al perfil de las solicitantes.
  3. Plazos y periodos de gracia acordes a la naturaleza del emprendimiento.
  4. Programas de educación financiera y fortalecimiento de capacidades.

Bancos y cooperativas podrán usar los fondos de garantía crediticia para promover las inclusión financiera de las mujeres.

Fomentarán el uso de canales digitales, plataformas móviles y tecnologías inclusivas que faciliten el acceso a servicios financieros, especialmente en zonas rurales o con baja conectividad.

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Toda información sobre los productos deberá presentarse en lenguaje claro, accesible y comprensible, indicando tasas, plazos y condiciones. Además, se podrán crear mecanismos de atención, así como programas de educación y capacitación financiera con enfoque de género.

Gustavo Camacho, presidente de la JPRFM, explicó que la resolución entró en vigor el 6 de marzo de 2026 y el plazo de adecuación para que las entidades desarrollen estos productos es de seis meses a partir de esa fecha.

“En términos prácticos, eso ubica la ventana de implementación en septiembre de 2026. Desde luego, una entidad que otorgue estos productos podría estar lista antes, pero el plazo normativo máximo previsto para la adecuación concluye en ese mes”, indicó el funcionario.

Camacho recalcó que el cumplimiento de la resolución es obligatoria. Por lo tanto, las entidades deben incorporar en su normativa interna “un enfoque de género que garantice la no discriminación y la igualdad de acceso”, expresó.

Seis de cada diez microcréditos van a mujeres

La banca privada ha consolidado su apoyo a las mujeres emprendedoras, alcanzando los últimos cuatro años una cartera de crédito superior a los $ 12.500 millones hasta enero de este año, destacó Marco Antonio Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca).

Este impulso responde a que “las mujeres efectivamente son mejores pagadoras”, con una mora del 4,9 % frente al 5,2 % de los hombres, agregó.

Para facilitar el acceso, algunos bancos han eliminado requisitos como la necesidad de la firma del cónyuge. Rodríguez comentó que esto beneficia particularmente a mujeres en situación de vulnerabilidad.

Actualmente, seis de cada diez clientes de microcrédito son mujeres, un producto diseñado para negocios con ventas de hasta $ 300.000 o para financiar aspectos productivos de baja escala.

“Hay mucho que hacer y creo que ahí es en donde construye mucho esta resolución, en crear las condiciones de una política pública que active herramientas para que las mujeres puedan acceder con mayor facilidad a crédito”, observó Rodríguez.

La evolución del financiamiento femenino muestra una tendencia positiva. En 2025 se otorgaron $ 1.253,4 millones en microcréditos a través de 291.865 operaciones (el 60 % de todas las operaciones del segmento), lo que representa un incremento del 8,76 % en monto respecto a 2024, según datos de Aval Buró y la Superintendencia de Bancos.

Solo en enero de 2026 ya se han concedido $ 110,3 millones en más de 14.612 operaciones, acaparando el 59 % de los microcréditos.

Finalmente, el crédito productivo también reportó cifras sólidas en 2025, con una colocación de $ 436,7 millones destinados a mujeres, representando el 37 % de las operaciones totales.

“Un dólar puesto en manos de una mujer es más útil que un dólar puesto en manos de un hombre, porque se conoce que la mujer destina ese dólar a las necesidades familiares, a los emprendimientos, a la salud y a la educación”, describió Rodríguez, recalcando que el financiamiento a las mujeres dinamiza la economía.

Cooperativas

Las cooperativas de ahorro y crédito cumplen un rol fundamental como motor de la inclusión financiera porque están presentes en sectores donde generalmente no llega la banca privada, como zonas remotas o rurales.

Mónica Nicolalde, gerente general de la Cooperativa 23 de Julio, comentó que aunque muchas entidades ya ofrecían productos para las mujeres, la resolución de la JPRFM aporta lineamientos fundamentales que promueven la eliminación de barreras, responsabilidad técnica y medición de resultados.

Subrayó que el apoyo a la mujer emprendedora no es solo una cuestión de equidad, sino una estrategia de desarrollo social. “Cuando mejora la calidad de vida de las mujeres se genera un mejoramiento de la sociedad en general. Históricamente sí era una necesidad el apoyo a las mujeres”, mencionó.

La cooperativa que lidera creó hace dos años un producto de microcrédito denominado Impulso Mujer, pensado para mujeres empresarias que tengan, al menos, un año de gestión en su emprendimiento.

Su característica principal es que no requiere la firma del cónyuge para la concesión del crédito, facilitando la independencia económica de la clienta.

“El hecho de depender de un tercero (por la firma del cónyuge) dificultaba totalmente a las clientas, pese a tener un buen manejo de sus negocios, a acceder a líneas de financiamiento. Esa fue la llave que impulsó realmente este producto”, resumió.

En estos dos años de vigencia del crédito especializado, la cooperativa ha colocado más de $ 14 millones, beneficiando a más de 2.000 mujeres empresarias.

Nicolalde también confirmó que las mujeres “son buenas pagadoras”, ya que el producto Impulso Mujer registra una tasa de mora de apenas el 2 %, lo que a su vez refleja el análisis técnico y seguimiento de la entidad para tener un manejo responsable de la cartera.

“Es espectacular. Y son créditos de microempresa, que por su naturaleza (usualmente) tienen una tendencia a un riesgo más alto”, resaltó.

Medir resultados

Para medir el impacto de la resolución, las superintendencias de Bancos y de Economía Popular y Solidaria deberán entregar a la JPRFM un informe anual de evaluación de resultados.

El reporte tendrá que incluir al menos el número de beneficiarios, el monto y la cifra de operaciones crediticias, la tasa de morosidad, el sector económico al que se destina la operación del crédito y la cobertura territorial.

El presidente de la JPRFM señaló que la resolución no fija una cuota obligatoria de colocación de créditos, “porque no sería técnicamente adecuado imponer una meta única sin observar primero la oferta efectiva de productos, la demanda real y el comportamiento del riesgo“.

Anotó que el éxito de la norma está en ampliar el acceso real al crédito a mujeres que antes enfrentaban barreras, así como en el acompañamiento que van a recibir. (I)