La economía ecuatoriana crecerá el 2,5 % en 2026, lo que representa un alza del 0,7 % con respecto a las previsiones de septiembre del 2025, según las últimas proyecciones publicadas por el Banco Central del Ecuador (BCE), a través de su programación macroeconómica.

Además, señala que la economía crecerá en un promedio de 2,8 % en el periodo 2027-2029. De acuerdo con la entidad, este desempeño se sustenta principalmente en el dinamismo de la demanda interna, acompañado por una contribución positiva, aunque moderada, del sector externo.

En el informe se recuerda que en 2025 la economía ecuatoriana creció 3,7 %, impulsada por las exportaciones no petroleras, el consumo de los hogares y la recuperación de la inversión, lo que sentó una base favorable para las proyecciones del periodo 2026-2029.

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“El entorno internacional presenta condiciones mixtas, caracterizadas por un crecimiento moderado y elevados niveles de incertidumbre. Si bien la economía global creció alrededor de 3,3 % en 2025 y mantendría un ritmo similar en 2026, las tensiones geopolíticas, particularmente en Medio Oriente, han incrementado la volatilidad en precios de commodities y las condiciones financieras internacionales, configurando riesgos relevantes para la actividad económica global y, por ende, para economías abiertas como la ecuatoriana”, explica el BCE en su reporte.

Este ajuste en las previsiones del BCE coinciden con la última proyección del Fondo Monetario Internacional (FMI) que también ajustó al alza el cálculo de crecimiento económico de Ecuador para 2026, al pasar de un inicial 2 % al 2,5 %.

La actualización se conoció en el último Informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial, que se publicó este martes 14 de abril, en el contexto de las reuniones de primavera de 2026 del FMI.

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Mientras, el BCE indica que el sector externo continuará siendo un pilar de la economía, con superávits en cuenta corriente sostenidos, aunque en niveles inferiores a los observados en 2025. En esta línea proyecta que para 2026 haya un superávit de $ 6.420 millones, impulsado por exportaciones no petroleras, el desempeño del sector minero y los flujos de remesas que, aunque se moderan, se mantienen en niveles históricamente altos.

Asimismo, en el mediano plazo, se prevé estabilidad en la balanza externa, con un crecimiento moderado del comercio y la normalización de precios internacionales.

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Inflación baja y estable

La inflación se mantendría baja y estable, consistente con el esquema de dolarización. Se estima una inflación promedio de 1,8 % en 2026, influenciada por factores externos como los precios del petróleo, con una convergencia gradual hacia niveles cercanos al 1 % en el mediano plazo, en un contexto de menores presiones inflacionarias globales y estabilidad interna de precios.

Sistema financiero con alta liquidez

Según las estimaciones del BCE, el sistema financiero operará en un entorno de alta liquidez, lo que favorecería la expansión del crédito y la estabilidad financiera. Se proyecta un crecimiento del crédito al sector privado de 10,0 % en 2026, impulsado por condiciones favorables de financiamiento, políticas de acceso al crédito y programas como Miti-Miti.

Asimismo, los depósitos mantendrán una evolución positiva, respaldando la intermediación financiera. El escenario macroeconómico presenta riesgos relevantes, tanto internos como externos, que podrían afectar la trayectoria de crecimiento.

Crisis energética, entre los riesgos a la baja

Entre los principales riesgos a la baja destacan posibles crisis energéticas, la volatilidad de los precios de los commodities, eventos climáticos como El Niño, recientes reconfiguraciones en el entorno comercial regional y las condiciones de seguridad.

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Por su parte, entre los factores al alza se incluyen la reintegración a los mercados internacionales de capitales y la implementación de acuerdos comerciales, que podrían fortalecer el crecimiento en el mediano plazo. (I)