Para la industria arrocera, el 2025 fue un año “complicado”. En el primer semestre existían expectativas de exportar parte de los excedentes, como se hizo en el 2024, al mercado colombiano; sin embargo, “no se pudo hacer o se hizo en menor cantidad”, según Juan Pablo Zúñiga, presidente de la Corporación de Industriales Arroceros del Ecuador (Corpcom).

Esa situación provocó que parte del inventario se quedara en las piladoras y algo similar ocurrió en el segundo semestre. “Las expectativa de exportación y las condiciones del mercado se han visto bastante difíciles”, sostiene.

Publicidad

Aclara que es un tema que no depende de la comercialización interna, sino de la realidad del mercado internacional de la gramínea. “En 2025 se ha visto con una caída de precios en bajos históricos (en el precio del arroz) que no ha habido en los últimos 30 años”, subraya.

Ministerio de Agricultura desembolsa $ 2,2 millones a piladoras de Los Ríos mediante el modelo de gestión delegada

De acuerdo con Zúñiga, esa situación se debió a una sobreproducción en los países que normalmente son los grandes exportadores de arroz: India, Brasil y Estados Unidos.

Publicidad

Asegura que esta afectación de caída de precio fue a nivel general y, por ende, también repercutió en Ecuador, porque hay excedentes de arroz, que normalmente lo tratan de colocar en el mercado colombiano; no obstante, el país vecino ha tenido alternativas de compra a precios más bajos por la tendencia de la caída en el mercado internacional.

En cuanto a los excedentes en Ecuador, dice que no se tiene un dato exacto, pero comenta que, en un año normal de producción, el excedente bordea las 50.000, 60.000 toneladas; y en 2025, con la no exportación a Colombia, se proyecta que pudieron estar sobre las 80.000 toneladas.

Indica que el consumo promedio mensual de arroz pilado en Ecuador es de aproximadamente 65.000 toneladas, equivalentes a unas 780.000 toneladas al año. Por su parte, la producción anual se sitúa entre 850.000 y 880.000, generando así un excedente entre 70.000 y 80.000 toneladas anuales.

En ese sentido, dice que es importante que ese excedente, con mecanismos como el que implementa el Gobierno a través del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP), el de gestión delegada, pueda mantenerse congelado y de esta manera evitar una caída de precios, y para los meses en los cuales no hay cosecha se pueda sacar ese producto para el consumo interno. “Lamentablemente, pensar en exportación con los precios que tenemos acá... No tenemos un precio competitivo. A nivel internacional está muy por debajo del precio mínimo de sustentación (PMS) aquí en nuestro país”, sostiene

En Ecuador, el PMS es de $ 36 por saca de arroz grano largo y $ 34 por saca de arroz grano corto. Mientras que el arroz asiático está en promedio entre $ 18 y $ 20. Y en el Mercosur, entre $ 22 y $ 25, de acuerdo con el presidente de Corpcom.

Para contrarrestar esa situación en los precios, considera fundamental trabajar en la mejora de la productividad en el campo con el fin de reducir los costos de producción.

Para lograrlo, dice que es muy importante la aplicación de buenas prácticas agrícolas con el uso de semillas certificadas y el acceso de los agricultores a líneas de crédito que les permitan adquirir semillas e insumos, y de esa manera tener los precios más competitivos ante los mercados internacionales.

“Siendo un país que produce más de lo que consume, necesariamente tenemos que ver hacia afuera; y, si no somos competitivos, los inventarios se quedan, se van acumulando y después se causa un problema interno por sobreoferta de arroz, porque muchas veces las piladoras ya están llenas, ya no tienen más flujo económico para seguir comprando y obviamente afecta a toda la cadena”, asegura.

Siete piladoras clausuradas y otras sancionadas en operativos de control de la venta de arroz

De manera general, señala que la industria cree que ya se ha dado un paso muy importante hacia adelante con este mecanismo de gestión delegada. Empero, considera que se deben ver otras opciones adicionales para que no se registren inconvenientes, como se puede ver cuando sale una “cosecha explosiva” y que afecta directamente la caída de los precios al pequeño y mediano productor. “Es importante que mecanismos como estos se vayan perfeccionando e implementando otras opciones que ayuden al sector en general”, sostiene.

Días atrás el Ministerio de Agricultura informó sobre el desembolso de $ 2,2 millones para dos piladoras en el marco de la modalidad de gestión delegada a favor de más de 500 productores.

Cree que este mecanismo puede ayudar mucho al tema de la absorción de la cosecha, y lo que recomienda es que sea con mayor programación y los recursos estén disponibles en plena cosecha para lo que viene en invierno, a partir de abril de este año.

“Lo importante es que exista el flujo y el financiamiento para que las industrias (que) opten por esta modalidad y que estén debidamente calificadas, siguiendo todo el instructivo que ha proporcionado el Ministerio de Agricultura, puedan contar con los recursos de manera oportuna”, afirma.

Añade que de esa forma los agricultores, sobre todo los pequeños y medianos, podrán beneficiarse; es decir, cuando normalmente hay una sobreoferta, que no haya una caída de los precios que afecta de manera directa a los productores.

Comenta que como industria han planteado otras opciones que esperan que el Gobierno, a través del MAGP, las implemente: que actúe la banca pública, sobre todo para que en las épocas de cosecha absorba los inventarios y hasta cierto punto tenerlos congelados en las épocas en las cuales no hay cosecha y sacarlos al mercado, y de esa manera que el agricultor no se vea afectado por una caída de precios.

Resalta que normalmente la industria formal y que tiene décadas en el mercado trabaja de la mano del productor y siempre con la intención de que el productor esté en una buena situación y tenga un margen de utilidad correcto.

Además, pensando que en algún momento se logre tener un precio competitivo en los mercados internacionales y no solo depender del mercado colombiano, sino apuntar hacia otros destinos, como Centroamérica, en donde apunta que se puede llegar con la calidad que se tiene, pero que hay que mejorar los precios para ser competitivos.

“Es una labor que se tiene que realizar de manera articulada, el sector público con el privado, y dentro del sector privado trabajar de la mano, productores e industriales, como una sola cadena para de esa manera fortalecernos”, expresa. (I)