La firma del Acuerdo de Comercio Recíproco (ART, por sus siglas en inglés), que Ecuador y Estados Unidos anunciaron que será en las próximas semanas, entró este viernes en una etapa de incertidumbre, a decir de expertos en comercio exterior, después de que la Corte Suprema de EE. UU. dictaminó la ilegalidad de los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump.

El máximo órgano judicial de Estados Unidos dictaminó el viernes que el presidente Trump excedió su autoridad al imponer una serie de aranceles que trastocaron el comercio mundial. Esa sentencia bloquea una herramienta clave que el presidente había utilizado para imponer su agenda económica y diplomática, según AFP.

El máximo tribunal, de mayoría conservadora, decidió por seis votos contra tres que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (Ieepa) “no autoriza al presidente a imponer aranceles”.

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De acuerdo con el exministro de Producción, Comercio Exterior e Inversiones Daniel Legarda, los aranceles aplicados bajo los Ieepa han sido, entre otros aspectos, la base para la imposición de los aranceles recíprocos que han afectado a todos los países, incluyendo a Ecuador, que paga una sobretasa del 15 % desde el 2025 para entrar a ese mercado.

Aunque en noviembre pasado, 104 productos fueron exceptuados de la medida; y con el ART otros 130 también dejarían de pagar la sobretasa apenas se firme y entre en vigor el tratado.

Con el dictamen, ¿qué pasará con las sobretasas?

Legarda analizó que si bien se prevé que el Gobierno de EE. UU. buscará usar otras leyes para seguir imponiendo estas sobretasas, las opciones serán más limitadas y requieren de un mayor involucramiento de su Congreso. “Es muy importante evaluar el alcance y próximas acciones antes de tomar decisiones. Lamentablemente, la incertidumbre en la política comercial de Estados Unidos seguirá siendo la tónica en los próximos meses”, sentenció Legarda.

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Para el analista económico Alberto Acosta, el impacto es inmediato del dictamen de la Corte Suprema de EE. UU. y podría reflejarse en que Estados Unidos podría verse obligado a reembolsar miles de millones en aranceles cobrados, más intereses y la caída inmediata de la tasa arancelaria efectiva.

Prevé que mientras el Ejecutivo busca nuevas bases legales para crear nuevamente los aranceles, habrá incertidumbre y reconfiguración de la política comercial.

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“No es el fin del proteccionismo. Pero sí un golpe directo al instrumento de coerción”, señaló Acosta.

¿Qué pasaría con el ART entre Ecuador y Estados Unidos?

Para Acosta, Ecuador debe pausar el acuerdo hasta que se aclare el fundamento legal en EE. UU. “La asimetría se redujo. Y cuando la asimetría baja, la prisa deja de ser racional”, sostuvo el experto.

Añadió que firmar ahora con Estados Unidos sería ceder acceso estructural al mercado ecuatoriano a cambio de un problema que la propia justicia de EE. UU ya eliminó, al declarar la ilegalidad de las sobretasas.

Ante este nuevo panorama, según Acosta, se abre una ventana para pedir la inclusión del camarón, el atún y el brócoli, productos que no ingresaron en el ART y que juntos representan más de $ 2.200 millones en exportaciones al mercado estadounidense.

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“Mientras Washington reconstruye su base legal, el poder negociador de Ecuador mejora”, reiteró Acosta.

“Condiciones aún son muy inestables y poco previsibles”

Mientras, para Xavier Rosero, presidente ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), las condiciones aún son muy inestables y poco previsibles, e indicó que serán las autoridades quienes definan siguientes pasos con el acuerdo.

Sin embargo, señaló que en cualquiera de los escenarios que se susciten es necesario organizar la estrategia de reingenieria competitiva que el gremio ha planteado para el sector exportador que llega a los EE. UU., “justamente para sobrellevar cualquier circunstancia que pueda derivar de posibles nuevos cambios”. (I)