La noche del viernes una jueza de la Unidad Especializada de Violencia contra la Mujer dictó prisión preventiva para Marlon E. M., el médico que habría certificado la causa de muerte de Lisbeth Baquerizo.

La mujer, de 30 años, fue asesinada a golpes en su casa, reveló luego la autopsia, pero se intentó pasar su muerte como natural tras un accidente.

El médico fue detenido cuando acudió a la Fiscalía a dar su versión por los hechos que ocurrieron el 21 de diciembre del 2020 en la vivienda de la urbanización Puerto Azul.

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La Fiscalía procesó al galeno por el delito de femicidio, en calidad de cómplice, se dijo.

En la audiencia, en la Unidad Judicial Florida Norte, el fiscal Luis Machado expuso ante la jueza varios elementos de convicción, como la denuncia de los padres de la víctima, versiones de testigos, el informe de la autopsia, el reconocimiento del lugar de los hechos donde se descubrió que la escena fue montada, el formulario de defunción donde el médico detenido señala que murió por infarto y falla renal.

También se revisó la versión del procesado Marlon E. M., el informe del levantamiento del cadáver, la versión del médico legista de Criminalística y el informe emitido por la Policía.

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El informe de autopsia señala que la mujer de 30 años murió por un traumatismo craneoencefálico, a causa de dos heridas provocadas con un objeto contundente. Es decir, habría recibido golpes con un objeto pesado y con filo, el cual aún no es hallado.

El legista además descubrió que las heridas habían sido selladas con pegamento y que con el pelo las taparon para que la familia de ella no lo notara. Se presume que la bañaron, pues tenía el pelo húmedo.

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La Policía reveló que la escena al pie de la escalera era montada, pues tras la prueba de luminol se descubrió sangre en otros sectores de la casa.

La jueza dispuso medidas de protección para los padres y la hermana de la fallecida, que incluyen la emisión de una boleta de auxilio, la prohibición del procesado de acercarse y realizar actos de intimidación a la familia (o a través de terceros), y atención médica y psicológica a los agraviados.

La instrucción fiscal en este caso durará noventa días. Las investigaciones señalan que el médico habría participado, junto con el personal de una funeraria, en los trámites mortuorios de Lisbeth. El esposo de la víctima está prófugo.

Esta semana deben dar su versión los padres del esposo, quienes son procesados también por encubrir el crimen. En Ecuador, por femicidio hay prisión de 22 a 26 años. (I)

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