Un curioso caso en Singapur alerta sobre lo que puede ocurrir cuando una mujer embarazada se contagia de COVID-19.

De acuerdo con el periódico local The Strait Times, una mujer llamada Celine Ng-Chan, de 31 años, dio a luz a un bebé que tenía anticuerpos contra el coronavirus.

Sin embargo, el bebé tuvo los anticuerpos por poco tiempo, según el pediatra que lo atiende.

Ng-Chan había sido diagnosticada con COVID-19 cuando tenía 10 semanas de embarazo. El bebé nació la segunda semana de noviembre.

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Según una guía del Real Colegio de Obstetras y Ginecólogos del Reino Unido, recogida por el medio RT, las probabilidades de que una embarazada transmita el virus a su hijo son pocas. Además de que el contagio neonatal no está relacionado con el tipo de parto que se realice. Tampoco con la lactancia o por estar en un espacio común la madre y el bebé.

Un caso de gemelos en Latinoamérica

En tanto, una mexicana llegó a la recta final de su embarazo de gemelas con complicaciones y un caso agudo de COVID-19. Pero fue capaz de superar la enfermedad y aunque su parto fue prematuro, ahora celebra la vida de María Luz y María José, sus dos retoños, según una publicación de EFE.

"Llegué bien mal al hospital, pero pues ahora sí que me las tuvieron que sacar. (...) Porque si no me las sacaban nos íbamos a morir los tres”, dijo el pasado jueves Carolina, quien llegó en una situación de salud crítica al hospital y tuvo que tomar la decisión de inmediato.

El Hospital General Regional número 2 del municipio El Marqués en el central estado de Querétaro se encontró con un caso complicado durante la pandemia: Carolina llegó con un embarazo de gemelas, pero además dio positivo a COVID-19.

El personal médico que la atendió se encontró con este inusual diagnóstico tras recibirla de urgencia por problemas respiratorios, por lo que se dispuso de los protocolos más estrictos y el equipo de aislamiento máximos para su atención.

Las vidas de la madre y sus dos pequeñas estuvieron en riesgo, por lo que se tomó la decisión de llevar a cabo la cesárea prematuramente. Carolina estuvo de acuerdo, pensando en todo momento en el bienestar de sus hijas.

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Este caso representó un desafío médico, pues precisamente un embarazo de gemelos tiene consecuencias justo en el aspecto más peligroso del COVID-19: la capacidad respiratoria de la paciente.

“En una paciente obstétrica hay ciertas limitantes para el proceso de la respiración por el aumento del tamaño del abdomen. Hay una limitación estructural en la capacidad ventilatoria. Y si a eso le sumamos que son gemelos, la capacidad ventilatoria disminuye todavía un poco más”, dijo el doctor Luis Manuel Noriega, coordinador de Ginecología y Obstetricia del Hospital General de El Marqués en Querétaro.

Al final, la mujer, de 42 años y originaria del municipio de San Juan del Río, tuvo un final feliz tras dos meses hospitalizada y cuarenta días de aislamiento.

Carolina tuvo que cumplir con su periodo de cuarentena apenas terminado el parto por cesárea, por lo que debió esperar para poder tener en brazos a María Luz y María José.

Hoy en día ya las cuida con todo el amor maternal posible, tras haber superado con excelencia estas dos pruebas, la covid y el alejamiento obligado. (I)