Por Emilia Díaz-Struck

FinCEN Files revela el papel de los bancos globales en el lavado de dinero a escala industrial, y el derramamiento de sangre y el sufrimiento que fluyen a su paso.

Basándose en informes secretos de inteligencia financiera, la investigación global revela cómo las ansias de lucro de los bancos superan sus obligaciones legales para detener el dinero sucio y cómo un sistema de ejecución fallido liderado por Estados Unidos, perpetúa la normalidad.

Un análisis de datos realizado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) encontró que los bancos procesaron transacciones de manera rutinaria sin conocer la fuente o el destino final del dinero, a menudo hacia y desde compañías fantasmas radicadas en jurisdicciones secretas, en transacciones con posibles vínculos con el lavado de dinero y la corrupción. El análisis también encontró retrasos desde el momento en que se realiza una transacción sospechosa hasta la presentación de un reporte de actividad sospechosa por parte de los bancos.

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Los documentos filtrados, conocidos como FinCEN Files, incluyen más de 2.100 Reportes de Actividad Sospechosa (SAR por sus siglas en inglés), presentados por bancos y otras entidades financieras ante la Unidad de Inteligencia Financiera, que depende del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La agencia, conocida en forma abreviada como FinCEN, está en el centro del sistema global para combatir el lavado de dinero.

La colaboración mundial de periodistas exploró más de $ 2 mil millones en transacciones realizadas entre 1999 y 2017 que habían sido señaladas como sospechosas. Son más de 2.100 informes por casi 90 instituciones financieras. La mayoría se presentaron entre 2011 y 2017. La filtración también contiene hojas de cálculo de transacciones e informes de la FinCEN, lo que da un total de 2.600 documentos.

FinCEN Files representa menos del 0,0 2% de los más de 12 millones de SARs que las instituciones financieras presentaron entre 2011 y 2017.

Según el portal BuzzFeed News, algunos de los registros se recopilaron como parte de las investigaciones del Congreso de Estados Unidos sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 y otros se reunieron a raíz las solicitudes a la FinCEN por parte de las fuerzas del orden. Este medio obtuvo los registros y los compartió con ICIJ y periodistas de 108 organizaciones en 88 países para arrancar una investigación que de 16 meses sobre el lavado de dinero y el papel que juegan los grandes bancos.

Llegaron los datos y también los desafíos

Los informes de actividades sospechosas en los FinCEN Files son un revoltijo de informes que reflejan las preocupaciones privadas de los oficiales de cumplimiento de lavado de dinero de los bancos globales. Los SARs incluyen una narrativa junto con hojas de cálculo adjuntas de, a veces, cientos de líneas de datos de transacciones sin procesar.

Los informes son de diversa calidad: algunos son muy detallados y describen transacciones que, según los bancos, tienen todas las características del lavado de dinero. A otros les falta información vital y reflejan una falta de conocimiento por parte de los propios bancos sobre los miles de millones de dólares que están moviendo para clientes de alto riesgo. Algunos registros son hojas de cálculo llenas de nombres de partes, nombres de bancos, cifras y fechas, que en los archivos de FinCEN no se adjuntan a la narrativa que proporcionaría una razón para su inclusión.

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Por ejemplo, en los FinCEN Files, los oficiales de cumplimiento a veces dejan en blanco el espacio destinado a la dirección principal del sujeto o la empresa bajo sospecha. Y cuando se incluyó una dirección, más de la mitad de los SARs de los archivos de FinCEN incluían el código de país incorrecto. Este tipo de errores ya fueron advertidos en 2018 por el Inspector General del Departamento del Tesoro.

La mayoría de las descripciones de los SARs de FinCEN Files no incluían hojas de cálculo adjuntas que contenían los datos de las transacciones. Pero dado que las narrativas a menudo contenían detalles clave sobre los flujos de dinero, ICIJ, BuzzFeed News y los socios de los medios exploraron las aproximadamente 3 millones de palabras de los informes como parte del análisis.

Buscando tanto números como texto

El análisis de ICIJ encontró que en la mitad de los informes, los bancos no tenían información sobre las entidades detrás de las transacciones. En más de 680 informes de FinCEN Files, las instituciones solicitaron más información y en más de 160 ocasiones los bancos no respondieron. Algunos hasta citaron las leyes locales sobre sigilo bancario para negar la información.

El ICIJ también encontró que los bancos procesaban regularmente transacciones para empresas registradas en las llamadas jurisdicciones secretas y lo hacían sin conocer al propietario final de la cuenta. En más de 620 de los informes, los bancos señalaron el uso de jurisdicciones de “alto riesgo” al menos una vez. Los titulares de cuentas corporativas solían proporcionar direcciones en el Reino Unido, Estados Unidos, Chipre, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Suiza. Al menos el 20% de los informes mencionaban a un cliente con una dirección en uno de los paraísos financieros extraterritoriales más importantes del mundo: las Islas Vírgenes Británicas.

Las 982 presentaciones del Deutsche Bank representaron el 62% del monto total en transacciones sospechosas en la filtración. Los archivos de FinCEN también contienen una gran cantidad de archivos de Bank of New York Mellon, Standard Chartered, JP Morgan Chase, Barclays y HSBC.

El análisis del ICIJ reveló un lapso de tiempo medio de 166 días -casi medio año- desde el momento en que se realizaron las transacciones hasta el que se informó a FinCEN.

Más de $ 2 mil millones de dólares en transacciones entre 1999 y 2017 reportadas como sospechosas a la Unidad de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Fueron exploradas como parte de la investigación conocida como FinCEN Files.

Las normas federales exigen que las instituciones financieras lo realicen dentro de los 30 días posteriores a su detección.

También se encontraron casos en los que los bancos presentaron informes en respuesta a publicaciones periodísticas (incluida la de los Papeles de Panamá del ICIJ) o presentaciones legales judiciales que involucran a clientes mucho después del hecho de las transacciones.

El ICIJ también encontró transacciones sospechosas vinculadas a más de 20 empresas e individuos señalados por los bancos que estaban vinculados a casos de corrupción, fraude, malversación o evasión de sanciones (y produjo un interactivo para presentar detalles clave sobre estos clientes).

El análisis encontró que la sospecha de operaciones de lavado de dinero era la razón más común para presentar reporte ante la FinCEN. Otras razones fueron la sospecha de fraude, una categoría denominada “instrumentos financieros (contratos monetarios)” y la sospecha de la denominada estructuración, una serie de transacciones calculadas para evitar señales de alerta.

Un esfuerzo global para hurgar dentro de los datos

Después de eliminar duplicados, estandarizar los nombres de los bancos y otros pasos preliminares, ICIJ realizó un análisis textual para identificar oraciones en las narrativas que pudieran indicar la presencia de una empresa fantasma o aquella de la que el banco no conocía al propietario final. ICIJ utilizó los lenguajes de programación SQL y Python para el análisis.

El ICIJ y sus socios lanzaron un gigantesco esfuerzo de extracción de datos: durante más de un año se revisó y extrajo información de transacciones de los informes de actividad sospechosa para ingresarlos manualmente en archivos de Excel. El esfuerzo resultó en 55.000 registros de datos estructurados e incluyó detalles sobre más de 200.000 transacciones marcadas por los bancos en los SARs.

A través de este esfuerzo masivo, el ICIJ pudo encontrar detalles que de otro modo habrían permanecido ocultos en más de $ 380,6 mil millones en los FinCEN Files, incluidos, por ejemplo, más de U$ 9,3 mil millones en transacciones sospechosas reportadas que involucran a la empresa comercializadora de oro Kaloti. Más de una cuarta parte de la cantidad total de transacciones sospechosas revisadas estaban relacionadas con el oro.

Este gigantesco esfuerzo de extracción ayudó a rastrear a los bancos corresponsales o intermediarios o los que tienen acceso a la Reserva Federal de EE. UU. por parte de sus clientes de instituciones financieras en todo el mundo.

El ICIJ también encontró otras grandes discrepancias. Por ejemplo, se descubrió en los FinCEN Files que aparecían más de U$ 4,5 mil millones que fluían a través de cuentas de empresas que son LLP (Sociedad de Responsabilidad Limitada), más de lo que estas empresas informan en sus estados financieros como ingresos a la Companies House, el registro mercantil del Reino Unido, criticado durante mucho tiempo por permitir que las corporaciones se registren sin conocer la identidad de sus propietarios.

El ICIJ también utilizó información del Registro Venezolano de Contratistas y bases de datos de registros públicos Sayari y Vendata para identificar más de $ 4,8 mil millones en transacciones sospechosas reportadas con vínculos a Venezuela entre 2009 y 2017. Casi el 70% de esa cantidad incluía una entidad del gobierno venezolano, como el Ministerio de Finanzas, como parte de la transacción.

Por último, ICIJ utilizó bases de datos de gráficos (Neo4J y Linkurious) para visualizar y explorar las 400 hojas de cálculo de FinCEN Files que contienen datos sobre 100 mil transacciones. Estas fueron algunas de las muchas herramientas para ayudar a reconstruir la imagen matizada de un sistema roto. (I)