Un estudio elaborado por expertos del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) señala que el consumo constante de una dieta mediterránea aporta en el antienvejecimiento de las células. Cuanto más rápido envejecen estás células, el humano se vuelve más propenso a enfermar y por ende, a morir. Por eso, una forma de prevenir las enfermedades es consumiendo una dieta saludable.

Las personas que siguen una alimentación mediterránea tienen un acortamiento más lento de los telómeros, unas secuencias de ADN relacionadas con la esperanza de vida.

Los telómeros son el reloj biológico de la vida celular. Equivalen a las estructuras situadas en los extremos de los cromosomas y protegen nuestro material genético. Cuánto más cortos son, más enfermedades se producen y aumenta el riesgo de mortalidad.

Para esta investigación se realizaron 8 estudios observacionales, con un total de 13 733 participantes de 5 países.

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Este trabajo recalca que las personas que se adhieren a una dieta mediterránea tienen los telómeros más largos en comparación a las que se adhieren menos. Es más, los resultados demuestran que la velocidad de acortamiento de los telómeros se reduce con esta clase de dieta.

La dieta mediterráneea promueve el consumo de aceite de oliva.

La dieta mediterránea se ha relacionado con una serie de beneficios para la salud, incluyendo la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y cáncer. Favorece un envejecimiento saludable, en parte debido a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes.

Alimentos básicos que integran la dieta

En bebidas, prefiera siempre tomar entre 1,5 y 2 litros diarios de agua.

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La dieta mediterránea aconseja el consumo diario y en cada comida de frutas, verduras variadas y cereales, preferiblemente integrales. También aconseja tomar cada día frutos secos, semillas y lácteos.

Y semanalmente más de 2 raciones de legumbres, entre 2 y 4 raciones de huevos, 2 raciones de carnes blancas (pollo), más de 2 raciones de pescados y mariscos; y en menor medida papas y carnes rojas.

La grasa principal es el aceite de oliva. (I)