El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, protagonizó este lunes 17 de agosto un tenso cara a cara con obreros en huelga que le gritaron:"¡Vete!", el día después de una gigantesca manifestación para pedir la salida del dirigente, en el poder desde 1994.

Miles de manifestantes se congregaron ante la fábrica de vehículos pesados (MZKT) y la planta de tractores (MTZ) de Minsk, así como frente a la sede de la televisión gubernamental bielorrusa, ondeando banderas blancas y rojas de la oposición y lanzando consignas hostiles al poder.

La visita del presidente a la fábrica MZKT, adonde llegó en helicóptero, provocó un encontronazo con obreros que le gritaban "¡Vete!", mientras daba su discurso y respondía a sus preguntas.

"Gracias, ya he dicho todo lo que quería decir. Podéis decir 'vete'", aseguró Lukashenko en la conclusión de su discurso, visiblemente enfadado.

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El presidente insistió en que no abandonaría el poder. "Nunca haré algo bajo presión", declaró. "Hasta que no me matéis, no habrá elecciones", dijo desafiante.

Sin embargo, luego matizó que estaba listo a organizar nuevas elecciones pero tras la adopción de una nueva Constitución, sin dar más detalles.

La presión va en aumento desde que el presidente fue reelegido el 9 de agosto oficialmente con el 80% de los votos, pese a las numerosas acusaciones de fraude.

La candidata opositora, Svetlana Tijanóvskaya, que cosechó por su parte el 10% de los sufragios, afirmó que estaba lista para "asumir (sus) responsabilidades" y gobernar, en un vídeo grabado en Lituania, donde se refugió.

Claves para entender el malestar ciudadano

No hay un recambio en el poder

Lukashenko es el gobernante con más tiempo en el poder en Europa: 26 años, refiere una publicación de BBC Mundo.

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El autoritarismo

El jefe de Estado de esta nación se considera autoritario y eso se ha reflejado en su régimen a lo largo de los años. En estas jornadas de protesta, ciudadanos detenidos por manifestar denunciaron torturas por parte de agentes estatales.

Economía estancada

Entre el clamor de la población que protesta está la consigna de mejores oportunidades laborales. Cuestionan que el país se haya estancado en el siglo 20, como si siguieran bajo el paraguas de la otrora Unión Soviética.

Acciones débiles contra el coronavirus

Al primer mandatario también se le cuestiona la falta de estrategias y decisiones erradas para mitigar los efectos del SARS-CoV-2, como el haber permitido que continúe el campeonato profesional de fútbol.

Denuncias de falta de transparencia de elecciones

La jornada electoral se desarrolló sin observadores independientes. También se registró un apagón de internet de varios días. Los resultados de las elecciones dieron como ganador al candidato oficialista con el 80% de los votos. Mientras que la contrincante, Svetlana Tikhanovskaya, obtuvo alrededor del 10%.

Concentraciones

Por otro lado, partidarios de Alexander Lukashenko también han protagonizado plantones para defender la legitimidad de los resultados.

Esta concentración se realizó en en la Plaza Independencia en Minsk.

Miles de trabajadores en huelga

Empleados de la emblemática fábrica de tractores MTZ, cuya producción se exporta a la extinta Unión Soviética, indicaron a la AFP que miles de ellos hicieron huelga.

"Hemos previsto participar en todas las huelgas pacíficas, acciones de protesta (...) para que el gobierno se dé cuenta finalmente de que se enfrenta a su propio pueblo", declaró a la AFP Ilia Rybkine, un empleado de 30 años.

Maria Kolesnkikova, uno de los rostros de la oposición bielorrusa aliada a Tijanóvskaya , habló también delante de MZKT.

Por otro lado unas 600 personas se concentraron delante de la sede de la cadena televisiva gubernamental según la prensa bielorrusa. Varios de los presentadores de noticias de la cadena renunciaron estos últimos días.

Según el sitio de información tut.by, empleados del productor de potasio Belaruskali anunciaron por su parte su intención de hacer huelga. Bielorrusia es uno de los mayores productores de potasio del mundo.

Manifestación histórica

Estas protestas llegan un día después de que más de 100 000 de personas se manifestaron el domingo en Minsk para exigir la salida de Lukashenko, tras 26 años en el poder.

La manifestación, considerada una de las mayores de la oposición de la historia del país, se desarrolló sin detenciones y, hecho excepcional, fue incluso presentada de manera neutra o positiva por los medios estatales.

Desde las elecciones, la exrepública soviética ha sido escenario de manifestaciones que fueron en un principio violentamente reprimidas por las autoridades, dejando dos muertos, decenas de heridos y miles de detenidos.

Las autoridades bielorrusas dieron luego señales de retroceso, ordenando la liberación de más de 2000 de las 6700 personas arrestadas durante las protestas.

El domingo, Minsk recibió el apoyo de Moscú, un aliado histórico pese a las tensiones recurrentes entre ambos países.

Desde Occidente también hay reacciones. En Reino Unido, el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, anunció el lunes que su país "no acepta los resultados" de las presidenciales y piensa "sancionar a los responsables" de la represión de las manifestaciones de la semana pasada.

Los líderes europeos celebrarán por su parte una cumbre extraordinaria el miércoles para abordar la crisis en Bielorrusia.

Estonia instó a celebrar lo antes posible una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Bielorrusia, debido a la "amenaza potencial" para la seguridad internacional.

En Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el lunes que seguía "muy de cerca" la situación en el país. (I)