“Recibo esta designación democrática a tan alta dignidad, con agradecimiento y profundo compromiso con él. Gracias, presidente Lenín Moreno, por su confianza, cuente con mi trabajo. Mi abrazo a mis amigos y compañeros de terna; ha sido un privilegio compartir este camino con ustedes”. Así se expresó María Alejandra Muñoz en su cuenta de Twitter, minutos después de ser elegida la noche del viernes vicepresidenta de la República, la cuarta del actual gobierno.

Muñoz alcanzó 75 votos afirmativos, pese a ser la tercera en la terna enviada por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional. Superó a la ministra de Gobierno, María Paula Romo, y al secretario de Gabinete, Juan Sebastián Roldán, que no obtuvieron el apoyo suficiente.

Romo la felicitó colgando, también en Twitter, una foto de los tres juntos en franca camaradería.

Y de hecho, la flamante vicepresidenta ingresó al actual Gobierno en el cargo de subsecretaria de Agenda Presidencial, bajo las órdenes de Roldán. Ahí estuvo de abril a septiembre de 2018. Y desde esa última fecha hasta su actual designación como vicepresidenta se desempeñaba como directora general del Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae).

Publicidad

Aunque ella no milita en el movimiento Ruptura de los 25, fundado por sus compañeros de terna, mantiene una gran cercanía con ellos, afirma Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), quien menciona que Muñoz no tiene un perfil político.

“Ella es muy cercana a las personas de Ruptura y al ministro de Finanzas (Richard Martínez), no es declarada de ese grupo, pero es del mismo círculo”, indica.

Alarcón considera a Muñoz una mujer técnica y dedicada al trabajo. Cree que podría plantear una agenda de competitividad que, a su juicio, hace falta para reactivar la economía del país.

Muñoz tiene 41 años y es una abogada con experiencia en el sector público y privado.

Su acercamiento a la gestión pública no es desde este Gobierno, pues viene del 2002 cuando se desempeñó como asesora jurídica en la presidencia de Gustavo Noboa. Luego, en junio de 2006, ocupó la Subsecretaría General de Gobierno y Policía en el régimen de Alfredo Palacio. En esas funciones estuvo hasta enero de 2007.

En el plano privado, Muñoz fue parte del estudio jurídico Coronel y Pérez. Uno de sus socios, el jurista Hernán Pérez Loose, la recuerda como una persona responsable.

Publicidad

“Ella estuvo en la oficina. Es muy capaz, trabajadora, con un gran sentido de la ética profesional que es importante en el ejercicio de la abogacía y bastante seria (...). Va a darnos una grata sorpresa”, dice Pérez.

Entre el 2014 y 2015 Muñoz ocupó también un alto cargo jurídico en una compañía multinacional.

Quien también la conoció en el ámbito privado es José de la Gasca, con quien luego coincidió en el Gobierno actual. Él ocupaba la Secretaría Anticorrupción.

De la Gasca cuenta que antes de la pandemia comenzaron a trabajar juntos en una investigación sobre los carné de discapacidad.

Considera que fue una gran elección por parte del Legislativo por el sentido de responsabilidad y compromiso.

Vida de servicio

Valores que Elizabeth Seminario de Muñoz, madre de la actual vicepresidenta, señala que se inculcaron en su familia. Ella cuenta que desde pequeña su hija ha sido aplicada en el estudio y trabajo. Fue abanderada en la primaria y secundaria. A los 14 años vendía camisetas pintadas y a los 18 tuvo su primer trabajo formal.

“Siempre tuvo esa vocación de servir a su patria. Ella nació en Guayaquil y desde chiquita tenía un carácter muy fuerte. Es una persona alejada del ojo público, por eso es que muchas personas no la conocían. Siempre sirvió en silencio, nunca le ha gustado ser el foco de atención”, cuenta su madre.

Muñoz es la segunda de cuatro hermanos y la única que labora en el sector público. Tiene cuatro hijos: dos adoptados y dos biológicos. Uno de ellos falleció a los 10 años de cáncer.

“Es muy inteligente, preocupada de los demás, le gustaban los animalitos, peluchitos. Tenía tantos peluches y los escondía en las fundas de almohadas para que no los vea”, relata entre risas.

Elizabeth Seminario dice que las madres saben cuando sus hijos llegarán lejos y ella lo presintió. “Ahora (ayer) vengo de darle el abrazo y desearle lo mejor del mundo. Ya le encomendé a Dios para que la proteja, porque hay tanta gente mala que le gusta hacer daño. Ya tiene mi bendición y mi apoyo”, dice y agrega que con la designación no ganó su hija sino el país. (I)