La Fiscalía General inició una investigación por el secuestro de dos policías, la teniente política de la parroquia Simón Bolívar, Claudia Heredia, dos militares y una mujer en la comunidad de Kumay, provincia de Pastaza, en la Amazonía.

Este hecho se registró entre el jueves y sábado de la semana anterior y así la comunidad exigía la entrega del cuerpo de Alberto Mashutak, quien falleció el 27 de mayo con COVID-19, y fue sepultado en el cantón Mera, Pastaza.

“Es un delito pesquisable de oficio, no sabemos cuál será el resultado hasta el momento,pero seguirá avanzando dicha investigación”, aseveró Jorge Cevallos, comandante de la Zona 3 de la Policía Nacional.

El 2 de julio, a las 16:00, para atender una alerta por violencia intrafamiliar los dos servidores policiales con la teniente política acudieron a Kumay, pero cuando retornaban fueron aprehendidos y privados de la movilidad por los moradores. Posteriormente se hizo lo mismo con dos militares y la persona civil, para exigir la devolución del cadáver de Mashutak.

Al día siguiente, en el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional se dio una resolución en la que se reconoce a los pueblos ancestrales el derecho a la cultura y cosmovisión en cuanto al tema funerario. Además, dispuso la exhumación del cuerpo y la entrega a la comunidad de Kumay, que se cumplió el sábado 4, luego de lo cual los seis retenidos fueron puestos en libertad por la comunidad.

A través de videos difundidos por medios de comunicación de Pastaza se evidenció que al momento de recibir el féretro con los restos de Mashutak, la gente lo abrió antes de sepultarlo en el cementerio de la comunidad. Muchos no guardaron el distanciamiento, tampoco usaron mascarillas.

Al respecto, el coronel Cevallos no ocultó su preocupación y comentó que antes de hacer la entrega del cuerpo se dio una charla a la familia, al hijo del fallecido, Ricardo Mashutak, quien en el cementerio hizo el reconocimiento de que era su padre, indicándole el riesgo de contagio.

Comentó que tanto en castellano como en la lengua natal del pueblo indígena se les explicó a los parientes y amigos del difunto cuáles eran los riesgos de contagio. (I)