Un caso sui géneris. Ecuador tendrá su cuarto vicepresidente de la República en menos de cuatro años.

Con el anuncio del vicepresidente Otto Sonnenholzner sobre su renuncia a ese cargo, el Gobierno de Lenín Moreno tendrá que buscar a su reemplazo.

Jorge Glas y María Alejandra Vicuña antecedieron a Sonnenholzner, quienes no continuaron en funciones por escándalos de corrupción.

Jorge Glas

Jorge Glas Espinel llegó a la vicepresidencia en binomio con Lenín Moreno, luego de ocupar varias funciones en el gobierno de Rafael Correa. No obstante, su continuidad en el régimen de Moreno se truncó luego de ser procesado por un caso de corrupción. Su paso como vicepresidente duró poco más de siete meses tras asumir el 24 de mayo de 2017.

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El 13 de diciembre de 2017, Glas fue sentenciado a seis años de reclusión menor ordinaria luego de ciento veinte días de investigación fiscal y quince días de audiencia por el delito de asociación ilícita relacionado con actos de corrupción cometidos por Odebrecht en Ecuador.

Con una lectura de resolución de menos de 44 minutos, el Tribunal de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) condenaba al hombre fuerte de los sectores estratégicos del gobierno del expresidente Rafael Correa.

El ponente del Tribunal Penal, el conjuez Édgar Flores explicaba que entre las conclusiones a las que habían llegado sobre la participación de Glas estaba el que los actos ejecutados por él fueron “principales para la consumación del delito de asociación ilícita”.

Resaltaba que Glas en su calidad de servidor público: presidente del Fondo de Solidaridad, ministro Coordinador de Sectores Estratégicos y vicepresidente, y en asocio con José Santos, representante de Odebrecht, articuló la concesión de contratos públicos en sectores estratégicos a cambio del pago de retribuciones económicas no previstas ni dispuestas legalmente.

A Glas también se lo sentenció a 8 años de prisión por el caso conocido como Sobornos, por cohecho, en una similar trama de recepción de coimas de parte de empresas privadas que consiguieron contratos públicos.

María Alejandra Vicuña

María Alejandra Vicuña asumió el cargo de vicepresidenta de la República el 6 de enero de 2018, y menos de un año después, el 4 de diciembre, presentó su renuncia luego de que se la acusara de pedir contribuciones a colaboradores cuando ejercía la función de asambleísta, en el denominado caso Diezmos.

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En 30 de enero de este año, Vicuña fue declarada culpable de concusión por ese caso. Un tribunal la sentenció a una pena atenuada de un año de cárcel y al pago de $ 173 180,16 como restitución.

En la lectura de la resolución, el Tribunal, integrado por los jueces Marco Rodríguez, Daniella Camacho y Wilmer Terán, señaló que durante la audiencia de juicio se comprobó que María Alejandra Vicuña exigió dinero a al menos tres de sus colaboradores en la Asamblea, que se aprovechó de su cargo como asambleísta para hacer las exigencias de recursos que servían para financiar a la organización de hecho Alianza Bolivariana Alfarista (ABA), las que se encubrieron en el subterfugio de aportes voluntarios.

Inicialmente la pena fue de cuatro años, pero se explicó que se tomaron en cuenta varias atenuantes y por ello la sentencia quedó en un año de prisión. Además de la pena de cárcel dispuesta y el pago de restitución, el Tribunal ordenó que la sentencia sea publicada en tres medios de comunicación de alcance nacional y el comiso de un inmueble de María Alejandra Vicuña ubicado en Samborondón, provincia del Guayas.

Con la renuncia de Otto Sonnenholzner, el presidente Moreno deberá elaborar una terna (personas que podrían ejercer la función de vicepresidente de la República) que será enviada a la Asamblea Nacional para que se elija al nuevo vicepresidente. (I)