El cambio de semáforo rojo a amarillo podría generar un exceso de confianza en la ciudadanía por esa sensación de que todo vuelve a la normalidad, pese a que los casos de COVID-19 no se frenan con la misma velocidad con la que se reabren los negocios o se reinician las actividades públicas como en aeropuertos.

Por ello, expertos de la salud advierten que con el cambio de color del semáforo se deben mantener las medidas de prevención para evitar rebrotes de la enfermedad, sobre todo, en los hogares donde viven personas con alguna enfermedad crónica no transmisible: diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, cáncer, entre otras.

"Independientemente del semáforo que se está haciendo a nivel poblacional, tenemos que tener nuestro semáforo personal también en relación a todos los riesgos que ya tenemos en nuestra salud", dice la doctora Sonia Quezada, asesora internacional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)/Organización Mundial de la Salud (OMS), quien dictó una capacitación este jueves 11 de junio sobre los cuidados que deben de tener las personas con alguna enfermedad crónica.

Las personas que sean parte de esta población en riesgo deben permanecer en casa hasta que los niveles de contagio hayan bajado, ya que su sistema inmunológico deprimido las hace propensas a adquirir el virus SARS-CoV-2 que provoca una neumonía y otros problemas en otros órganos, según una publicación de los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos.

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En Ecuador se contabilizan más de 45 000 casos confirmados de COVID-19.

"Evitar que estas personas salgan a hacer las compras, lo que se busca es que tengan el mínimo contacto con las demás personas", indica Quezada, quien recomienda a los familiares de personas que tengan alguna de estas enfermedades que la ayuden a abastecerse de alimentos, medicinas y productos para la limpieza del hogar como el cloro.

El familiar que asista a la persona en riesgo también debe cuidarse mientras salga a comprar provisiones, sugiere la doctora.

Estos cuidados, refiere Quezada, son importantes porque el ciudadano con diabetes, hipertensión u otra patología puede presentar complicaciones.

"Si presentan alguna manifestación de COVID-19 tienen que buscar atención médica lo antes posible porque la posibilidad de que su cuadro se complique es mayor", advierte y añade que es necesario que se identifique, con tiempo de anticipación, los posibles lugares de servicios de salud a los que se pueda acudir.

Recomendaciones generales:

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  • Mantener la toma de medicamentos como lo recetó el especialista
  • No cambiar el tipo de medicación sin una consulta con el especialista
  • Consumir alimentos bajos en sal, sobre todo para las personas con hipertensión
  • Consumir alimentos bajos en azúcar
  • Consumir frutas y vegetales
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas
  • Realizar actividad física (subir y bajar escaleras del hogar, caminar alrededor de la casa o sitios donde no haya aglomeraciones, bailar, entre otras actividades ). En adultos mayores se recomienda una sesión de máximo 30 minutos
  • Limitar la visita de hijos, nietos, sobrinos, etc.

Recomendaciones alimenticias que se mencionaron en capacitación de asesora de OMS a través de una videoconferencia.

En los casos de personas con enfermedades crónicas que tengan que salir de sus casas, se recomienda que usen una mascarilla, que guarden una distancia de dos metros con el resto ciudadanos y el lavado constante de manos.

Otro problema que se debe monitorear en esta población en riesgo es la ansiedad que genera el aislamiento. A finales de marzo, la OMS advirtió que la amenaza del COVID-19 y las medidas que limitan la movilidad social han provocado un impacto psicológico en las sociedades.

Quezada recomienda a esta población que dosifique la información que consume en medios de comunicación e internet sobre el nuevo coronavirus. A sus familiares sugiere que mantengan una comunicación constante, que entablen conversaciones sobre otros temas que ayuden a despejar las ideas negativas. (I)