Un periodo de gracia de entre dos y tres años en el cual Ecuador no deba pagar la deuda externa, así como una rebaja de capital e intereses y mayores plazos son parte de las opciones para un reperfilamiento que podría plantear Ecuador a los tenedores de bonos.

Dentro del proceso de negociación no se descarta que los tenedores pudieran considerar tener acciones de las empresas públicas, siempre y cuando estén en bolsa y tengan los estados financieros al día.

Así lo ven varios expertos económicos consultados por este Diario sobre la renegociación que arrancó el 3 de junio con tenedores de bonos 2020, 2021, 2022, 2023, 2024, 2025, 2026, 2027, 2028, 2029 y 2030, por un monto total de $17 375 millones.

Walter Spurrier, director de Análisis Semanal, considera que “la quita” (rebaja de capital e intereses), una denominación que se ha hecho popular en estos días como parte del proceso de renegociación que se lleva en Argentina, también se haría en Ecuador, pero en condiciones más amigables.

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El acuerdo debe aglutinar a una mayoría de cada segmento de los bonos que apruebe la propuesta. Si se llega a al menos 75 %, el acuerdo es obligatorio para todos.

Para Spurrier, el plazo de gracia para Ecuador de dos años, que se ha propuesto por parte de expertos, sería muy corto, al menos deberían ser tres. Además, después de la gracia se podrían pagar intereses, pero no capital, y conseguir plazos más largos.

El experto asegura que se debe hacer un acuerdo realista para que Ecuador pueda cumplir y no caiga en moratoria.

Spurrier dice que pese a que a los tenedores no les gusta la idea de una “quita”, tendría que hacerse. Se debe tomar en cuenta también que durante varios años tuvieron altos rendimientos ya que decidieron invertir en papeles que tenían un alto riesgo. Y opina que Ecuador tiene razones para plantear la renegociación: la principal es la pandemia.

El catedrático Santiago García considera que en la renegociación de la deuda “nos estamos jugando el futuro económico del país”. Esto, porque tiene un peso muy alto, tomando en cuenta las necesidades de liquidez.

Para García, Ecuador debe ver de cerca la experiencia argentina para aprender lecciones y no repetir errores. Comenta que ese país está pidiendo que se le pague de 38 % a 42 % del valor de sus bonos.

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En esa nación se ha planteado, incluso, que si no se llega a un acuerdo, a los tenedores les tocaría esperar al próximo Gobierno.

Este también podría ser un escenario para Ecuador, pues la elección presidencial está mucho más cercana. Sin embargo, se debe considerar que en caso de que llegara al poder una tendencia afín a la anterior, la negociación se podría “volver hostil”.

Ramiro Crespo, presidente de Analytica Securities y conocedor de los mercados internacionales, opina que los tenedores de bonos podrían presionar para que Ecuador cumpla con los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), como poner sus cuentas en orden, la lucha contra la corrupción y hacer que las empresas públicas tengan los estados financieros al día.

Según Crespo, sería una buena opción transparentar a las empresas cotizándolas en bolsas internacionales.

En este mismo sentido, Walter Spurrier dice que los tenedores podrían querer invertir en acciones en bolsa de las empresas. Esto ayudaría a que aquellas que ahora son ineficientes, mejoren su perfil y sean más rentables.

El proceso de renegociación se inició el 8 de abril pasado, cuando el Gobierno anunció que había presentado una Solicitud de Consentimiento (Consent Solicitation) a los tenedores de bonos a fin de que permitan el diferimiento del pago de intereses como parte de su plan estratégico de gestionar su deuda.

El 1 de julio, el Ecuador presentaría la propuesta oficial a los bonistas, quienes votarán, y para el 15 de agosto se podría cerrar el acuerdo.

Deuda interna está en casi $17 mil millones

La deuda interna del país es un cuarto de la deuda total. A abril del 2020 está en $16 939,94 millones. De ese monto, la mayor parte está colocada en bonos internos que los ha comprado el IESS a lo largo de la historia, y también Cetes, que se encuentran en manos de diversos acreedores internos (bancos privados, banca pública y otros). Según el Ministerio de Finanzas, los bonos internos representan $11 300 millones, es decir, el 21 % de la deuda total. Mientras que los Cetes ahora están en $2000 millones, es decir el 4 %.

Bonos son el 33 % de la deuda pública

La deuda pública total agregada llega, en abril de 2020, a $57 181,5 millones (52,14 % del PIB), entre tanto, en la consolidada (que no incluye a la del IESS) llega a $41 466 millones (37,81 %). La deuda externa tiene tres grandes segmentos.

  • 33% equivale a $17 700 millones es la deuda con los mercados internacionales en eurobonos que vencen entre 2020 y 2030, con una tasa del 8,7 %.
  • 23% equivale a$12 300 millones es el monto total de deuda con los multilaterales (FMI, BM, BID, CAF). La tasa promedio es de 3,8 %.
  • 12% equivale a al menos $6500 millones se adeuda a Gobiernos amigos; el mayor porcentaje es a China, con tasas de 4,5 %. (I)