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Inédito pacto para recortar oferta del crudo ante pandemia de COVID-19

Con el acuerdo se busca estabilizar la caída de precios ante el desplome de la demanda. Los recortes podrían alcanzar los 15 millones de barriles por día en total, según expertos.

TIFLIS, Georgia. La pandemia ha obligado a paralizar el transporte, lo que ha incidido en la caída en la demanda de crudo. Foto: redaccion

La OPEP y otras naciones petroleras, incluida Rusia, acordaron impulsar los precios del crudo recortando la producción en hasta 10 millones de barriles por día, una décima parte de la producción mundial.

Más países, entre ellos Estados Unido, debatían sus propias reducciones en lo que sería un pacto global sin precedentes para estabilizar al mercado.

Se trata del mayor recorte de la historia en la producción mundial de petróleo y pese a la delicada coyuntura, los ministros de Energía de los países del G-20 no lograron alcanzar un acuerdo para reducir la protección petrolera.
Los países productores se mostraron dispuestos a todo para estabilizar los precios del crudo que se han desplomado ante la caída de la demanda por la pandemia.

El acuerdo entre la OPEP y países socios pretende reducir 10 millones de barriles por día hasta julio, luego 8 millones hasta fin de año y 6 millones durante 16 meses a partir de 2021. El compromiso fue obtenido en una reunión de los principales países productores, entre ellos Rusia, que no es miembro del cartel pero es el segundo mayor productor del mundo.

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Pero México, no miembro de la OPEP, no dio su aprobación, indispensable para refrendar el acuerdo en esa reunión, pues consideraba excesivo el esfuerzo que se le pedía (reducción de producción de 400 000 barriles por día), comparado con otros países.

Más tarde, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo haber llegado a un acuerdo con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para reducir la producción.

“México va a reducir 100 000 barriles y eso significaría que ellos tengan entre 250 000 y 300 000 barriles menos. Nosotros compensaríamos la diferencia, nos reembolsarían en una fecha posterior”, dijo Trump, y agregó que lograrlo conlleva que EE. UU. tenga que cortar en algo su producción.

La retirada de los diez millones de barriles diarios en mayo y junio, y después de ocho millones de julio a diciembre, correría a cargo principalmente de Arabia Saudita y Rusia, pero al menos otros 20 países deben participar en el esfuerzo.

En total, los acuerdos podrían allanar el camino para recortes que, según los expertos, podrían alcanzar los 15 millones de barriles por día en total, el 15 % de la producción mundial. Un acuerdo así no tendría precedentes tanto en su tamaño como en el número de países participantes, muchos de los cuales han sido por años rivales en el sector.

Hace unos meses el precio del barril rondaba los $60, pero a principios de la semana pasada cayó a niveles nunca vistos desde 2002. El precio del barril según la OPEP está por debajo de los $21. Por ello, los trece países de la OPEP y sus diez Estados socios, con los que forman la alianza OPEP+, tratan de reaccionar.

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El crudo se ha depreciado más de 50 % desde comienzos del año y, aunque eso ayuda a los consumidores y a las empresas que gastan mucho en energía, está por debajo del costo de producción para muchos países y empresas. Eso ha tensado presupuestos de naciones petroleras, muchas de las cuales tienen economías en desarrollo, y ha llevado a empresas privadas directo a la bancarrota.

Arabia Saudita y Rusia reanudaron el diálogo y terminaron la guerra de precios y cuotas de mercado que desencadenaron después de la última cumbre, el 6 de marzo.

Pero debido al confinamiento de la mitad de la población mundial para frenar la pandemia, la fuerte desaceleración del transporte y la disminución de la producción industrial, la demanda de petróleo se desplomó. El golpe fue tremendo porque la oferta mundial de crudo ya estaba en superávit antes de la pandemia.

Aunque se anuncie un acuerdo, varios analistas dudan de que estos recortes hagan subir los precios, pueden no ser suficientes para compensar la pérdida de demanda a largo plazo, ya que la pandemia de coronavirus ha diezmado la demanda de energía en todo el mundo, señalan. (I)

Redacción
Redacción

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