Caterina Costa, presidenta de la Cámara de Industrias de Guayaquil, acepta que todavía existe una brecha salarial importante entre mujeres y hombres en Ecuador, pero afirma que con el tiempo se han mejorado los indicadores y sobre todo que las féminas están más conscientes al momento de pelear por un salario equitativo.

¿Por qué se contrata menos a la mujer en Ecuador?

Es un dato que hay que analizarlo también por rango de edades. Eso ha ido cambiando. Digamos que en mi generación había muchas menos mujeres (contratadas) porque todavía había el tema tradicional del rol de la mujer y, por otro lado, también el número de mujeres que se capacitaban era menor, ya que decidían formar una familia y no terminaban sus carreras.

Esto fue cambiando con las nuevas generaciones. Cuando uno ve encuestas de consultoras internacionales uno puede analizar que las empresas ahora están encontrando mujeres que cumplen con los perfiles que ellos están buscando para determinado puesto en la generación, digamos, más joven. Además, hoy en día, las mujeres están organizando más su vida en torno a sus proyectos de vida.

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Para las chicas, actualmente, el formar una familia está postergándose un poquito porque están escogiendo el desarrollo profesional. Ahora vemos mujeres desarrollando su faceta familiar en los treinta años o más. Antes era distinto, en mi época el desarrollo familiar estaba en los 22 años.

La mujer actualmente es igual o más preparada profesionalmente que el hombre, entonces ¿por qué las empresas tienden a pagar más a un varón por el mismo puesto profesional?

Es un tema al que no se le había levantado la suficiente alerta. Ahora ya estamos hablando de la brecha salarial y cuantificando con números porque antes, incluso, había una negativa. Ahora podemos decir con exactitud lo que pasa en cada sector.

Se está haciendo una concientización de que eso (la brecha salarial) no es correcto. Además, antes lo que sucedía era que la propia mujer no peleaba de igual manera su salario porque ella apreciaba en una oferta de trabajo otras cosas como la flexibilidad de los horarios, a veces trabajar desde casa o saber de que si había un problema con la familia haya la flexibilidad por parte del empleador para que la deje salir a resolverlo.

También la mujer considera mucho su entorno de trabajo, el ser respetada, tener un espacio de trabajo donde pueda trabajar tranquila, donde se valore lo que hace a nivel profesional. Todo esto iba en el análisis de la mujer.

Sin embargo, ahora, tanto desde el espacio del empleador como el de la mujer, hay la conciencia de que si bien es cierto que se pueden ofrecer muchas cosas para que la mujer esté más a gusto en su trabajo eso no significa que se puede hacer una diferencia respecto al salario si el contratado fuera un hombre.

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¿El empleador ha cambiado su forma de pensar respecto al género a la hora de contratar personal?

No. Yo creo que todavía hay que trabajar en eso. Los empresarios que están viendo la responsabilidad social empresarial, que están viendo los objetivos de desarrollo sostenibles, ellos sí están conscientes de la necesidad de la equidad de género porque están viendo que esta problemática tiene un impacto en sus propios resultados como empresa, en la línea final de estos resultados.

La diversidad con la que aporta la mujer es básica para el desarrollo de la empresa, ya que ve de forma diferente el negocio, los clientes, los proveedores. Entonces, la equidad de género también es un buen negocio.

¿Qué ha realizado el ente que usted representa para mejorar estos indicadores?

Estamos visibilizando las buenas prácticas, hemos levantado los datos para mostrar esta realidad. Hay muchas empresas que tienen buenas prácticas respecto a la equidad de género y que son testimonio de cuán importante y beneficioso es contratar a mujeres.

Esto es parte de lo que debemos hacer todos, tanto los gremios como los empresarios, la academia, los gobiernos. Los empresarios que no están conscientes de la equidad de género están desperdiciando un talento humano muy capaz y también están desaprovechando a un consumidor excelente. (I)