Una investigación inédita en Ecuador evaluará la abundancia, distribución y composición microplástica presente en el glaciar del volcán Antisana, ubicado entre las provincias de Pichincha y Napo, a los 5.200, 5.300 y 5.500 metros.

El estudio lo realizará un grupo multidisciplinario de docentes y estudiantes de la Universidad Regional Amazónica Ikiam con fondos ($ 34.000) de la Unión Europea a través de la Cooperación Española.

Saber la importancia del impacto de estos residuos en estos ecosistemas, que proveen de agua dulce a los ecuatorianos, es vital para determinar los peligros que esto conlleva, dice Bryan Valencia, docente e investigador de Ikiam que forma parte del estudio.

En una salida de campo (realizada hace dos meses) se hizo la recolección de muestras de hielo, se las analizó y sí hay indicios de contaminación por microplásticos, entonces con el grupo de investigadores se decidió realizar el trabajo formalmente y se buscaron los fondos”, señala.

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Si bien estos residuos de plástico se han reportado en océanos, playas y los estómagos de cientos de especies marinas, es poco común que estén en los glaciares debido a que estas zonas, por su hostilidad, tienen poca presencia humana.

Otra de las amenazas de los glaciares es el calentamiento global. En cinco años el Carihuairazo desaparecerá por completo, según el programa Glaciares Ecuador. Foto: Archivo

Si tenemos contaminación por microplásticos en estos sitios (glaciares), eso implica que tenemos contaminación aguas abajo porque son la cabecera de los ríos y cuencas de la Amazonía”, señala Valencia.

A nivel mundial son pocos los estudios que se han hecho sobre el microplástico en estos hábitats. A principios de este año, una investigación, publicada en la revista Nature Geoscience, realizada en una región montañosa que estaba supuestamente prístina en los Pirineos, en el sur de Francia, documentó una tasa diaria de 365 partículas de microplásticos por metro cuadrado en el aire.

La cantidad de microplásticos que se depositaba era increíble y no había fuentes obvias de microplásticos en un radio de 100 kilómetros”, afirma Deonie Allen, autora principal del estudio.

Más del 50% de los microplásticos hallados en la estación eran fragmentos inferiores a 25 micras. Son tan pequeños que incluso pueden ser transportados por la lluvia.

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Si estos desechos son inferiores a 25 micras pueden penetrar en el cuerpo humano por la nariz o la boca, y los menores a cinco micras acaban en los tejidos pulmonares.

Se estima que hay entre 15 y 51 billones de partículas de estos residuos en la superficie de los océanos.

A finales de octubre los investigadores realizarán la segunda visita de campo al Antisana y recogerán las muestras de hielo para luego procesarlas en los laboratorios de Ikiam y de la Universidad de Cádiz, en España. Los resultados preliminares, si no hay retrasos, estarían en febrero del 2020.

Nos interesa determinar el cómo se da esta contaminación. (...) Lo importante de esta investigación es que están involucrados tres estudiantes de Ikiam y son los que realizarán el trabajo como parte de su aprendizaje en la universidad, los profesores supervisaremos”, asegura Valencia.

El calentamiento global también afecta a Los Illinizas, cuyos glaciares desaparecerán en menos de ocho años. Foto: Archivo

Los microplásticos no son la única amenaza que enfrentan los glaciares ecuatorianos. El calentamiento global ya definió fecha de extinción para dos de nuestros gigantes de hielo: el Carihuairazo, en Tungurahua, y Los Illinizas, en Cotopaxi.

Se estima que en menos de cinco años el glaciar del Carihuairazo, actualmente del tamaño de una cancha de fútbol, desaparecerá por completo, y el de los Illinizas en ocho años.

Esto debería ser una alerta no solo a nivel país, sino global para reforzar esfuerzos y cuidar estos ecosistemas. (I)