El gobierno de Evo Morales no lo ha hecho, pese a que solo él tiene la facultad, pero decenas de organizaciones autodeclararon “desastre nacional” en Bolivia, ante la magnitud de los incendios forestales que no cesan y ya han consumido más de 2 millones de hectáreas, 900.000 de esas, en zonas protegidas.

En la última semana hubo un repunte con más de mil focos de incendios, la mayoría en la Chiquitania, región de transición entre la Amazonía y El Gran Chaco, y en gran parte son áreas protegidas con diversidad de flora y fauna, cuya regeneración del ecosistema tardaría unos 300 años, según el Colegio de Biólogos de La Paz.

Unas 1.200 especies de animales, 3.500 especies de plantas, 40.000 árboles maderables como roble, cedro, soto, tarará y yesquero, son parte de la riqueza natural afectada. El panorama es desolador para los jaguares, por ejemplo, que están en peligro de extinción, un buen número han muerto en el fuego y a otros se les quemó la comida, dijo a El Deber, Esteban Payán Garrido, director regional de la ONG Panthera.

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Unos 1.100 millones de dólares de recursos maderables se han perdido, según el biólogo Alfredo Fuentes.

Los focos de fuego comenzaron en mayo pasado y se intensificaron en agosto. Bajo la presión social y protestas el gobierno de Morales, criticado por sus políticas extractivistas, reaccionó, pero el avión cisterna Supertanker y los miles de bomberos y voluntarios, sumados al contingente argentino, no han sido suficientes.

En zonas como Concepción los bomberos ya están agotados y necesitan relevo. “Necesitamos más bomberos para atacar el fuego por tierra. El Supertanker hace descargas, pero los puntos de quema siguen. Solo un aguacero apagaría todas las llamas”, explica el subgobernador de la provincia Ñuflo de Chávez, Elías Johns.

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A menos de 40 días de las elecciones presidenciales, en las que Morales busca la reelección para un cuarto mandato, la presión política y social aumenta contra el presidente boliviano. Con la autodeclaración de “desastre nacional”, la Asamblea Nacional de Santa Cruz asumió la medida para conseguir ayuda internacional.

En la Asamblea también se propuso convocar a un cabildo para definir las acciones; otros comités plantearon convocar a un paro indefinido desde el 10 de octubre contra la candidatura de Morales, así como una marcha de apoyo a los pueblos indígenas, publicó Infobae.

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Los grupos sociales y activistas presionan a Morales por la suspensión del Decreto 3973, que “autorizó quemas controladas” para ampliar la frontera agrícola.

Los activistas ambientales acusan al gobierno por las quemas incontrolables de la reserva forestal a causa de prácticas agrícolas.

Bolivia registra un promedio de pérdida forestal de 4 millones de hectáreas al año, por ello está catalogado entre los 10 países del mundo con mayor deforestación de sus bosques tropicales, publica el diario boliviano El Fulgor.

De 2000 a 2013, 32 millones de hectáreas fueron quemadas en todo el país; de ese periodo, entre 2004, 2005 y 2010, se registró la mayor cantidad de áreas quemadas, superando los 4 millones de hectáreas cada año, según la Fundación Amigos de la Naturaleza en “Reporte de incendios y quemas en Bolivia”, cita el medio.

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Morales planea extraer 50 millones de barriles de petróleo y 125 billones de pies cúbicos de gas del subsuelo de la reserva tacana en la Amazonía boliviana, de 340.000 hectáreas.

La presión aumenta contra el mandatario, cuya imagen ha caído. Una encuesta, que el Tribunal Electoral invalidó, reveló que Morales lidera la intención de voto con el 31,1%, lejos de los votos requeridos para ganar en una sola vuelta. (I)