La desaceleración de China ya afectó a sus fábricas. Ahora sus oficinas también están padeciéndola

La desaceleración de China ya afectó a sus fábricas. Ahora sus oficinas también están padeciéndola
La desaceleración de China ya afectó a sus fábricas. Ahora sus oficinas también están padeciéndola
Los trabajadores de la fábrica de Ford luego de terminar su turno, en Chongqing. China está enfrentando despidos generalizados. Con las escasas perspectivas de empleo, muchas personas son más pesimistas sobre su propia situación financiera. The New York Times
The New York Times
15 de Marzo, 2019 - 17h39
15 Mar 2019 - 17:39

La feria del empleo en la próspera ciudad china de Shenzhen ofrecía un futuro de cuello blanco para un país que alcanzó la grandeza económica gracias al vigor de sus líneas de ensamblado, sus excavadoras y sus grúas. Las empresas de los sectores tecnológico, financiero e inmobiliario promovían puestos de trabajo en ventas, ingeniería, contabilidad y logística. Un afiche decía que un salario de 150.000 dólares al año “no es solo un sueño”.

Sin embargo, para muchos de los posibles candidatos, aún parecía uno. En un extremo del salón del evento, dos decenas de candidatos estaban sentados y acongojados debajo de una pancarta que decía: “Esperamos que encuentres un buen trabajo pronto”.

“Buscar empleo se siente como si te dieran una bofetada todo el tiempo”, comentó Hou Hao, una contadora de 28 años que no podía encontrar un puesto que igualara su salario anterior de 2700 dólares al mes.

La desaceleración de China, la cual ha paralizado fábricas y sitios de construcción, se está propagando hacia las oficinas. Trabajadores de cuello blanco con estudios universitarios están sufriendo recortes de personal y una disminución de sus salarios. Tampoco se han salvado las grandes empresas tecnológicas como JD.com, la firma minorista en línea, y Didi Chuxing, la respuesta de China para Uber y una de las empresas emergentes mejor valuadas en el mundo.

El sufrimiento para los trabajadores de cuello blanco sugiere que la desaceleración de la economía china, la segunda más grande del mundo, es más generalizada de lo que indican las cifras oficiales. China depende cada vez más de los gastos de la clase media que ayudan a expandir la economía más allá de su base industrial. Sin embargo, esos consumidores no están gastando como lo hacían, y ese letargo está rebotando hacia todos los ámbitos de la economía, desde el mercado de los bienes raíces hasta el otrora próspero sector tecnológico de China.

La desaceleración también sugiere que al gobierno le costará más trabajo sacar a la economía de su depresión.

Las herramientas políticas de China para impulsar el crecimiento —dar rienda suelta a olas de préstamos desde el sistema bancario controlado por el Estado o construir nuevas autopistas y aeropuertos— no servirán de mucho a los trabajadores que procesan reclamos de seguros o ingresan datos a sistemas de cómputo. Para apoyar a esos negocios y a esos trabajadores, se necesitarían cambios a un plazo más largo, como lograr que los bancos estatales presten más dinero a los negocios privados o se reduzcan los trámites burocráticos para los emprendedores.

En el pasado, “con la construcción de un puente, podías hacer que creciera la economía”, comentó Fraser Howie, coautor de tres libros sobre el sistema financiero chino.

Ahora, agregó Howie, “no hay un atajo evidente, y por lo tanto es mucho más importante que China tome decisiones significativas y difíciles para salir adelante”.

China no divulga datos confiables sobre empleos y despidos, así que no está claro el efecto total de la desaceleración. Algunas encuestas muestran que aún hay una alta demanda de trabajo en ciertos sectores. No obstante, hay muchas señales que apuntan a que hay problemas para otros oficinistas.

Basada en una encuesta a negocios de servicios, hay una medida que sugiere una disminución de empleos en una variedad de industrias. Los resultados en Baidu, el motor de búsquedas más grande de China, que analizó Nomura, el banco japonés, muestran que el término “búsqueda de trabajo” alcanzó una cifra máxima en diciembre. Ejecutivos de recursos humanos y personal directivo en firmas tecnológicas, desarrolladores de propiedades y otras grandes empresas privadas mencionaron que los despidos de meses recientes ascendieron hasta un 30 por ciento en algunas firmas e involucraron a cientos de trabajadores, de acuerdo con una encuesta reciente que llevó a cabo la firma de investigación Global Source Partners.

En un importante sitio web de reclutamiento de empleo, Zhilian, durante el cuarto trimestre, la cantidad de vacantes publicadas para todos los sectores cayó un diez por ciento en comparación con el mismo periodo de 2017. Los nuevos puestos en firmas tecnológicas y empresas emergentes de internet cayeron un 51 por ciento en el tercer trimestre de 2018 en comparación con un año antes.

Los oficinistas en China han sufrido durante desaceleraciones anteriores, pero ahora los recortes tienen un efecto más generalizado a medida que la economía del país madura y se vuelven una parte más significativa de la fuerza laboral.

Para trabajadores como Sherry Xu, el mercado laboral debilitado socava la premisa básica de que una educación universitaria brinda un futuro más seguro que un trabajo en una fábrica. Xu, una profesional de las finanzas de 34 años de edad, asistió a una prestigiosa universidad, y después ascendió en las filas de la industria financiera.

Hace poco, le pidieron a Xu que fuera a una reunión con el personal de recursos humanos, justo después de haber dado una plática para promocionar la empresa a un grupo de inversionistas potenciales. Su empleador, una firma financiera, estaba pasando por una época difícil, le comentaron. Los despidos iban a empezar pronto. Ella iba a estar entre las personas despedidas.

“El mercado laboral no pinta bien”, opinó Xu, quien después de la reunión aceptó un contrato como trabajadora independiente con la misma firma y con la mitad de su sueldo anterior. “Creo que esta vez me será más difícil que nunca encontrar un trabajo”.

Apenas una semana después de las celebraciones del Año Nuevo Chino en febrero, Didi Chuxing, el servicio más grande de taxis y viajes compartidos del país, notificó a sus empleados que iba a eliminar 2000 puestos de trabajo: alrededor de un quince por ciento de su fuerza laboral, de acuerdo con una persona con conocimiento directo del plan, quien no estaba autorizada para discutirlo en público. A los empleados les dijeron que los recortes se concentrarían en los trabajos que estuvieran fuera del foco central de la empresa: la tecnología de seguridad, la ingeniería y las operaciones internacionales.

Los medios informativos de China también han reportado que Didi estaba eliminando beneficios como refrigerios y bebidas gratuitas. En un comunicado, Didi señaló que iba a ajustar los beneficios, pero no iba a realizar recortes considerables sin ofrecer detalles. Didi mencionó que sus beneficios abarcaban servicios de atención médica, subsidios para alimentación y transporte, y acceso al gimnasio corporativo.

En febrero, JD.com, la empresa de comercio electrónico, le dijo a su personal que había comenzado a evaluar a sus empleados con la meta de eliminar al diez por ciento de sus altos ejecutivos.

Cuando se le preguntó acerca de los recortes, JD.com declaró que planeaba contratar a 150.000 nuevos empleados en 2019.

“JD tiene en alta estima a su fuerza laboral”, mencionó en un comunicado Tracy Yang, una vocera.

Los despidos, al igual que otros fenómenos económicos, se han vuelto delicados en términos políticos, así que las empresas están reacias a confirmar las cesantías de su personal. En respuesta a los reportajes de que el gigante del comercio electrónico Alibaba estaba planeando detener el reclutamiento, la empresa publicó un comunicado prometedor donde menciona que va a “contratar a más talento y aumentar nuestra inversión en talento”, y agrega que esto es importante “en especial cuando la economía está en problemas”.

Hace dos décadas, Qiao Lifeng, un contador con estudios universitarios que dejó por un tiempo esa profesión para abrir un restaurante, se mudó de la provincia de Heilongjiang, en el extremo noreste de China, a Shenzhen, en el sureste, cuando la ciudad estaba a la vanguardia de las reformas económicas de la nación. Qiao obtuvo su primer empleo en el Mercado de Talento General de Shenzhen, la misma feria del empleo a la que asistió Hou. Como contador, Qiao empezó a ascender lentamente en varias empresas hasta hace dos años, cuando decidió probar suerte en la construcción de su propio negocio.

Luego de que cerró su restaurante, de pronto ya estaba de regreso, pero el mundo había cambiado.

“Acabo de empezar a buscar empleo”, comentó Qiao, de 45 años. “Es muy difícil encontrar un trabajo que me convenga”. (I)

La desaceleración de China ya afectó a sus fábricas. Ahora sus oficinas también están padeciéndola
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2019-03-15T17:39:15-05:00
Trabajadores con estudios universitarios están sufriendo recortes de personal y una disminución de sus salarios.
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