Admiramos y rechazamos a venezolanos

6 de Febrero, 2019
6 Feb 2019
6 de Febrero, 2019 - 00h00
6 Feb 2019

El pueblo venezolano causa admiración por su lucha de tantos años, con muchos altibajos, con esperanzas truncadas, con múltiples movilizaciones y cientos de muertos y presos… De pronto aparece una primavera… después de 20 años, una esperanza… Las fuerzas políticas que quieren un régimen democrático han logrado alinearse, sin discutir protagonismos personales, ni reclamar quien es más que quien, se han unificado tras una propuesta común.

Han hecho un excelente trabajo de sensibilización, dentro y fuera del país, y han logrado que países y bloques regionales respalden el gobierno interino. La población sale a las calles sin miedo y algunas fuerzas policiales y algunos militares los respaldan. Vemos y oímos el apoyo de artistas famosos, nos causa admiración la magnitud de las movilizaciones y nos estremecemos por la fuerza y el señorío de un pueblo que busca la libertad. El castillo de poder, mentiras y corrupción, comienza a derrumbarse y emerge la posibilidad de construir un futuro mejor.

No será fácil restablecer la democracia, no basta cambiar el modelo de gobierno ni cambiar los gobernantes, habrá que acostumbrarse a vivir sin subsidios, con los servicios básicos más caros, no será un camino sin tropiezos. Será un proceso y los procesos son largos como largo ha sido el camino que les permite aspirar a cambios positivos. Pero los procesos educan.

Y pienso en los cientos de miles de venezolanos que han pasado por el país buscando días mejores. Toda migración implica un desarraigo, dejar lo conocido por lo desconocido, afectos, casa, en un salto al vacío, buscando para sus familias un futuro mejor. Todo desarraigo es muy doloroso pero cuando se le agrega una pobreza extrema, problemas de salud, falta de trabajo, caminatas interminables, noches sin dormir, estamos hablando del derecho a la vida y a la dignidad. Derechos que hay que proteger. Y hay que ayudar a integrar en la sociedad a los desplazados y refugiados económicos. Con la intervención de los organismos internacionales adecuados. Solo por un mínimo de reciprocidad, pues cada uno de nosotros es fruto de alguna migración lejana o cercana. En realidad, la tierra es nuestra casa y buscamos en ella el lugar donde cobijarnos y echar raíces.

Pero así como mostramos nuestra simpatía y nuestro apoyo, parte de la población frente a un hecho nefasto como fue el feminicidio ocurrido en Ibarra, mostró una conducta xenófoba que las declaraciones inoportunas del Ejecutivo y las medidas posteriores que se tomaron desencadenaron como fósforo en gasolina. Y lo que estaba oculto y camuflado apareció. La cordialidad se transformó en persecución de cualquiera que tuviera acento venezolano y estos tuvieron que esconderse frente a una turba enardecida. Antes esa turba había contemplado, acompañado y filmado un asesinato casi en cámara lenta y no dirigió una mirada crítica hacia su propio comportamiento y el de las fuerzas encargadas del orden, sino que buscó culpables en los migrantes que eran los más indefensos.

Esos acontecimientos muestran una foto de la sociedad que somos, de la que hacemos parte. Capaces de lo mejor y de lo peor. Capaces de reconocer y alegrarse con la valentía de un pueblo, pero también capaz de comportamientos irreflexivos y vandálicos frente a hechos violentos en los que participan aisladamente extranjeros. Y la necesidad de abordar la xenofobia desde diferentes espacios educativos y de convivencia.

(O)

Admiramos y rechazamos a venezolanos
El pueblo venezolano causa admiración por su lucha de tantos años, con muchos altibajos, con esperanzas truncadas, con múltiples movilizaciones y cientos de muertos y presos…
2019-02-06T12:47:21-05:00
El Universo

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