José Ramírez guarda sus papeles en una maleta de mano. Había recibido un pase de abordar simbólico por parte de la Embajada de Venezuela en Ecuador, en un acto oficial realizado en el parque La Carolina.

En octubre, José había llegado con su esposa y sus dos hijos desde Mérida (Venezuela), pero el sábado 29 de diciembre se embarcó con ellos en un vuelo de Conviasa, línea aérea de su país de origen, en el que junto con compatriotas iba a retornar a su territorio.

Aquel día, en tres vuelos, 300 venezolanos viajaron acogiéndose a un programa del gobierno de Nicolás Maduro.

José cuenta que cuando llegó al Ecuador trabajó de “caletero” (estibador en un mercado). Menciona que se regresa porque el trabajo que hacía no era bien remunerado: “Mi jefa me pagaba apenas $ 6 desde las dos de la mañana hasta las seis de la tarde”, dice y agrega: “El país (Ecuador) me gustó mucho, pa’ qué, es muy bonito”.

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Su esposa, Yacenia Osuna, cargando a su bebé de 2 años, dice que así como se encontraron con gente mala, también hubo gente buena que les dio la mano. Ella asegura que se sintieron discriminados. “Piensan que venimos a quitarles el trabajo”, comenta.

A algunos metros de distancia se encuentra Elina Urdaneta. Está molesta. “Yo no regreso a este país ni así me regalen casa y carro”, dice y explica que trabajó de estilista y la trataron bien. Pero asegura que en la calle y en tiendas soportó insultos.

Los ciudadanos venezolanos que ahora regresan a su país de origen, dentro del Plan Vuelta a la Patria, lo han hecho básicamente por dos motivos: no se les cumplieron las expectativas de empleo y porque han sentido mucha discriminación por su nacionalidad.

Así lo ve Pedro Sassone, encargado de negocios en la Embajada de Venezuela en Quito. Explica que no alcanzaron una estabilidad laboral; pero, asegura, “el problema mayor es la violación de derechos”.

Como ejemplo dijo que a varios de sus compatriotas se les contrató por varios meses y no se les pagaba, y si reclamaban los expulsaban de los sitios.

El diplomático reconoce que la salida de su país de unos dos millones de venezolanos a toda la región se ha dado por razones económicas. Lo enfatiza, pues asegura que se cree que son razones políticas de persecución las que han generado la ola migratoria.

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Explica que el problema para la salida masiva ha sido la caída del poder adquisitivo, la baja del salario en su país. Atribuye los problemas económicos a un “cerco financiero desde EE.UU.”.

En todo caso, al consultarle cuál es el destino que les espera a los retornados, en su país, dice que muchos de ellos buscarán una reinserción laboral.

Comenta que la mayor parte de la población que salió no era desempleada y que el 65% tiene al menos bachillerato.

Agrega que las personas que con carteles en los que se identifican como venezolanos piden caridad en la calle no pasan de 200. Dice que es decisión personal, pero que su gobierno les está ofreciendo la opción de volver a su nación de origen.

El diplomático también refiere que se están haciendo esfuerzos para mejorar la economía, entre las medidas está pactar acuerdos comerciales con países como China, Irán, Rusia e India.

Frente a la caída del precio del crudo, buscan reactivar la industria del oro, asegura, pues es un país rico en este mineral.

En tanto, José, el agricultor merideño, piensa ya en qué tratará de enrolarse en trabajos agrícolas en su país. Por su parte, Elina, la que en Ecuador se desempeñó como estilista, dice que intentará abrir un negocio propio. 

Plan de retorno

El programa Vuelta a la Patria del gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, se aplica en varios países de la región. Hasta el momento han logrado regresar a su patria unos 11.300 ciudadanos. Se conoce que han salido de 1,7 millones a 2 millones de venezolanos. Quienes se acogen deben ir a la Embajada, expresar su voluntad de retornar y llenar una planilla. El programa empezó en octubre de 2018 y continuará en 2019. (I)