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Cumbre 'Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible' en medio de crisis migratoria

La cumbre deja en evidencia las condiciones de pobreza y violencia de la que huyen miles de migrantes a Estados Unidos desde Centroamérica. Rechazo a participación del presidente nicaragüense, Daniel Ortega.

Miles de migrantes partieron de Honduras o El Salvador huyendo de la violencia y la pobreza. La caravana avanzan en su recorrido a través de México, cada más cerca de la frontera con Estados Unidos. Foto: redaccion

Los cancilleres de Iberoamérica se reúnen el jueves en Guatemala como preámbulo de la XXVI cumbre de presidentes y jefes de Estado de América Latina y la península ibérica bajo el lema "Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible".

La reunión tiene entre sus objetivos discutir una hoja de ruta que haga posible ejecutar los compromisos de la agenda 20-30 sobre la elaboración de programas de desarrollo sostenible.

La reunión tiene lugar en medio de una crisis de migrantes que puso en evidencia las condiciones de pobreza y violencia que atraviesan los países de Centroamérica.

Al inaugurar la reunión de cancilleres, la ministra de Relaciones Exteriores guatemalteca Sandra Jovel llamó a la unión regional.

Epsy Campbell Barr, primera vicepresidenta y ministra de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, dijo que la inclusión y la paridad entre hombres y mujeres no son solo una cuestión de ética sino una necesidad. “No cumpliremos los objetivos de desarrollo sostenible si no se logra una inclusión plena de las mujeres en todo el quehacer del área política, social y ambiental”, dijo Campbell. Agregó que lograr la igualdad permitirá dinamizar las economías y mercados regionales.

A la cumbre han confirmado su participación 16 de los 22 presidentes iberoamericanos y los cancilleres de cuatro naciones así como el presidente del gobierno español y el rey Felipe VI.

Uno de los mandatarios que confirmó su participación es el nicaragüense Daniel Ortega. Varios manifestantes esperaban su llegada el jueves con banderas y fotografías de personas detenidas para denunciar que su gobierno criminaliza las protestas.

“Cuando llegue hay que declararlo no grato, hay que señalarlo por los abusos y condenarlo”, dijo Manolo Lagos, un exiliado nicaragüense de 67 años. El hombre cuestionó que los países centroamericanos no hayan sido suficientemente enérgicos al condenar la violencia en Nicaragua. “Desde el punto de vista político y gubernamental ha sido muy pasivo”, dijo.

“Dejamos atrás nuestras familias, nuestros amigos”, dijo la estudiante de turismo Yoeli Álvarez, de 19 años, que llegó a Guatemala hace un mes como refugiada tras haber participado en protestas contra el gobierno de Ortega. “Luchamos por libertad de expresión, han violado nuestros derechos humanos”, sostuvo.

Redacción
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