El reto de salvar a las aves pequeñas del archipiélago de Galápagos en Ecuador

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La golondrina de Galápagos (Progne modesta), muy difícil de observar, está entre las 29 especies de pájaros pequeños que son estudiadas en un plan de la Fundación Charles Darwin (FCD). Foto: Cortesía de la FCD.
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Los científicos de la Fundación Charles Darwin instalaron casas artificiales frente a la colonia natural de las golondrinas de Galápagos a la espera de que esas aves aniden y poder estudiarlas más a fondo. Foto: Cortesía de David Anchundia
4 de Noviembre, 2018 - 00h00
4 Nov 2018 - 00:00
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El petirrojo bermellón (Pyrocephalus dubius) es la única especie de ave endémica del Ecuador considerada oficialmente extinta por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza. Habitaba en San Cristóbal, una de las cuatro islas pobladas de Galápagos.

Los últimos avistamientos datan de la década del ochenta del siglo XX (1987), pero hay esperanza de volver a encontrarla, dice el científico David Anchundia, quien hace estudios en San Cristóbal como parte del plan de Monitoreo de Aves Terrestres de Galápagos que ejecuta la Fundación Charles Darwin (FCD) desde 2014.

De la especie hay reportes de avistamientos en sitios remotos en la década del 90, 2006, 2008 y uno sin confirmar en 2016. “Aún nos falta por recorrer parte de la isla para confirmar o no la desaparición... sin embargo, la posibilidad de encontrarla no es tan alta”.

El plan de la FCD se centra en  29 especies de aves terrestres pequeñas como pinzones, cucuves, mosqueros y palomas. Algunas las estudió el inglés Charles Darwin en el siglo XIX y fueron argumentos para su teoría de la evolución.

El objetivo de la FCD es proveer información del estado poblacional para comparar y detectar algún declive. Así se podría anticipar y quizás evitar la extinción de otras aves pequeñas poco estudiadas, pese a que sus poblaciones han disminuido como el pájaro brujo (Pyrocephalus nanus), la golondrina (Progne modesta) y la paloma de Galápagos (Zenaida galapagoensis), afirma el especialista.

El pájaro brujo es endémico de Galápagos y ha desaparecido rápidamente de las islas pobladas. La evaluación determina que no ha sido encontrado en San Cristóbal y Floreana en los últimos años y sus poblaciones han disminuido a unos 40 territorios en Santa Cruz.

El pájaro brujo (Pyrocephalus nanus) se alimenta de presas (insectos) que atrapa en el aire o en el suelo. (Cortesía de la FCD).

Es insectívoro y se ha observado un impacto de la mosca parásita Philornis downsi, que en el estadio de larva se alimenta de la sangre de los polluelos en el nido, debilitándolos y a veces produciendo la muerte, indica Anchundia.

La mosca afecta a 20 especies de aves terrestres en Galápagos. “Experimentos para combatirla consisten en inyectar mínima cantidad de insecticida en la base de los nidos del pájaro brujo. Esta técnica de corto plazo para controlar la mosca funciona y alivia un poco a las aves y tienen mejor éxito reproductivo”, agrega.

El estudio de aves pequeñas es complicado en un territorio agreste con sitios inaccesibles. La golondrina de Galápagos, por ejemplo, es difícil de observar. Los únicos nidos encontrados están en acantilados frente al mar. “En 2018 pudimos hallar dos nidos accesibles y al revisarlos encontramos que la mosca también parasita a esta especie”, cuenta.

La golondrina de Galápagos (Progne modesta) está en la categoría de 'En Peligro' debido a que sus poblaciones son reducidas (Cortesía de David Anchundia).

A la paloma de Galápagos, en cambio, se la ha observado poco en San Cristóbal y Floreana. En Santa Cruz hay una percepción de que ha disminuido en la zona árida cercana al pueblo, pero en la parte alta y agrícola aún se la observa. Se determinó que esta ave es común en islas no habitadas sin gatos. “Debido a que es dócil, es presa fácil de gatos silvestres en las islas habitadas”.

Las amenazas de estas especies son varias. Ratas, gatos, enfermedades, reducción de los bosques para la agricultura y cambio en las fuentes de alimento. “Las aves insectívoras en Galápagos son las más afectadas. Esto coincide con un patrón global en los últimos años, debido a la disminución de las presas (insectos)”, dice.

El conteo de la población, dice Anchundia, se hace al inicio de la temporada de reproducción (enero y febrero) cuando llegan las primeras lluvias y las aves cantan. “Están muy activas buscando pareja para anidar. Esta es la mejor época para estimar la población porque nuestra metodología se enfoca en registrar aves cantando. Para estimar la población los científicos vamos al campo, escuchamos y registramos todas las aves que cantan en un punto o sitio durante cinco minutos”.

Se analiza si la paloma de Galápagos (Zenaida galapagoensis) tiene impactos en las zonas agrícolas de las islas (Cortesía de la FCD).

Luego avanzan 200 metros y vuelven a estar cinco minutos registrando todas las aves que cantan, lo que requiere de un oído agudo para reconocer y diferenciar los cantos. Tras el trabajo de campo, la información es tabulada y con un programa informático se estima el número de individuos de cada especie que hay en cada sector.

“A veces hay que caminar distancias largas en terreno con piedra, lava, sol, lluvia, subir volcanes. Para estimar poblaciones solo trabajamos de 05:30 hasta máximo 11:00. Todo depende de cómo está el clima. Cuando hace mucho calor, las aves no están activas”, asegura Anchundia. 

Número de especies de aves en Galápagos

Un total de 187 han sido observadas en el archipiélago, de las que 49 son especies y subespecies endémicas. De estas últimas, 7 están en la categoría de ‘En Peligro’, 13 presentan un grado de vulnerabilidad y 29 no presentan ninguna preocupación, según los registros de la Fundación Charles Darwin. (I)

El reto de salvar a las aves pequeñas del archipiélago de Galápagos en Ecuador
Ecología
2018-11-04T10:17:48-05:00
Especies introducidas como una mosca, las ratas y los gatos afectan los pájaros terrestres que son estudiados por la Fundación Charles Darwin.
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