El 2018 será el décimo año consecutivo con déficit fiscal. El Gobierno estima que bordeará los $ 4.000 millones.

El déficit fiscal, en palabras del ministro de Economía y Finanzas, Richard Martínez, haciendo un símil con la vida diaria, es como un hogar que está gastando cada mes más de lo que le ingresa.

Según cifras del Banco Central del Ecuador (BCE), en el 2009 el déficit superó los $2.000 millones y ha sido una constante, su valor menor fue en 2001 cuando llegó a $100,5 millones.

Martínez ha calificado al déficit fiscal como crónico y agravado y que cada año que se acumula un déficit tiene que ser financiado con deuda.

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Vicente Albornoz, analista económico y docente, responsabiliza al anterior régimen, ya que argumenta que creyeron que tener un Gobierno grande es bueno, que el alto precio del petróleo era eterno o que la capacidad de endeudarse no tenía fin.

“Para pagar una burocracia salvaje, para pagar unas obras públicas hechas con corrupción, aviones del presidente, para pagar el arreglo mal hecho de la refinería de Esmeraldas, edificios que no eran necesarios”, indicó Albornoz sobre el motivo por el cual, a su criterio, se endeudó la administración anterior.

Pero el exministro de Educación Augusto Espinosa defendió la gestión del régimen anterior. Adujo que la deuda se contrató para financiar obras de infraestructura y que creció cuando se produjo la caída de los precios del petróleo.

“Era necesario (endeudarse) fundamentalmente porque se requería para terminar obras en marcha y activar la economía, eso es parte de una economía anticíclica”, sostuvo.

En el caso del sector educativo, agregó, hubo financiamiento para la construcción de unidades educativas.

La salida para el Gobierno de Lenín Moreno en su afán de que haya equilibrio fiscal y menor endeudamiento tiene varias aristas: reducir el tamaño del Estado, optimizar el presupuesto, la Ley de Fomento Productivo que incluye remisión tributaria para lograr una inyección económica en tres años de $ 774 millones o aumentar el precio a ciertos combustibles.

Este último punto, para organizaciones como el Frente Popular, no es una opción. Han realizado marchas locales de rechazo y habrá el 20 de septiembre una movilización nacional. Ayer hicieron un plantón en la Plaza Grande. Su vocero, Andrés Quishpe, indicó que la eliminación de subsidios perjudica a los más pobres.

Según Pablo Campana, ministro de Comercio Exterior, el Gobierno busca reactivar la economía no con endeudamiento, sino fomentando a los sectores productivos grandes, medianos y pequeños. Por ello prevé inversiones en $ 3.000 millones, cada año, en varios proyectos. Otra opción, a su juicio, son las concesiones, pero que el Estado ecuatoriano mantenga la propiedad. (I)