Con su hijo en brazos, Andreína Gutiérrez intentó la madrugada de ayer pasar a Ecuador. Había buscado entrar desde la una de la madrugada, pero no lo logró. No tenía el pasaporte, el requisito que comenzó a exigir Ecuador a los venezolanos.

Desesperada, llorando, en medio del frío, pedía a las autoridades que consideren la situación de madres que llegan con niños. Su idea era pasar por Ecuador y proseguir su periplo hacia Perú, donde se dirigen la mayoría de sus compatriotas.

Fue una madrugada frustrante en Rumichaca para decenas. Gabriel García no logró llegar a tiempo a la zona de frontera para poder ingresar sin pasaporte. Y ayer lamentaba que Ecuador exigiera un documento que para ellos será casi imposible de obtener.

Contó que desde febrero comenzó a tramitar ese documento en su país y no lo entregaban aún, por ello emprendió el viaje antes, sin pasaporte. Ayer no sabía qué hacer, su ilusión era reencontrarse con sus familiares.

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El Gobierno ecuatoriano justificó la medida argumentando que era “con la finalidad de garantizar tanto la seguridad de los ciudadanos venezolanos como la seguridad de nuestro territorio (...).

Yolanda Vargas, una mujer de 38 años que buscaba pasar a Ecuador, dijo que a muchos venezolanos les cogió la noticia de la exigencia del pasaporte en pleno viaje. Angustiada señaló que no podía regresar a Venezuela porque es el sustento de su hogar, debido a que su esposo tiene hepatitis y mantiene a tres hijos.

Pedía “misericordia” para que se les otorgara a los venezolanos en la frontera un permiso temporal para poder pasar al Perú.

La tristeza de Adriani Blanco era mayor. Llorando contaba que llegó a tiempo para poder ingresar sin pasaporte, pero su cédula de identidad se mojó y su información personal no era legible. Dijo que el personal de migración de frontera no le aceptó el documento porque estaba en mal estado.

No puede regresar a Venezuela porque lo vendió todo para poder viajar al Perú y encontrar una nueva oportunidad de trabajo y de esa forma poder mantener a sus hijos, a quienes dejó en su país.

Pero antes de la medianoche, ese escenario fue diferente para decenas que lograron pasar con cédula. Eduardo Carmona junto con su amiga Janet Terán caminaron desde Cúcuta (Colombia) hasta Rumichaca. Ellos fueron los últimos en ingresar al país sin pasaporte antes de que rigiera la medida.

Eduardo, temblando de frío, dijo que en Perú lo esperaban su esposa e hijo que está por nacer. Por eso, sostuvo que no se arrepentía de haber caminado tanto durante los últimos días para reencontrarse con su familia.

Y Janet, dejando atrás a cientos que aún pugnaban por entrar, contaba las penurias que tienen los venezolanos para lograr un pasaporte. “Los gobernantes no quieren que salgan del país, y además existen tramitadores que cobran hasta 200 dólares y se demora de 5 a 9 meses para que le entreguen el documento”, dijo.

Organismos como la Defensoría del Pueblo, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica del Ecuador han pedido medidas cautelares para frenar la medida. (I)

No tienen la posibilidad de obtener un pasaporte. Las estadísticas nos indican que existe un considerable número de personas que llegan con la cédula, pero no necesariamente con el pasaporte”. Rodrigo Varela, director tutelar de la Defensoría