El 8 de mayo fue la última vez que Margarita Mendoza vio a su hijo Javier Munguía, de 18 años, allí comenzó su calvario recorriendo morgues, hospitales o la cárcel El Chipote, en ninguno lo halló.

Diez días después los mismos forenses le informaron que Javier había muerto de un infarto, pero Margarita no les creyó. Su hijo tenía el rostro destrozado. La madre pidió ayuda para una autopsia privada a través de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que recibía denuncias de las víctimas de las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, publicó el diario La Prensa.

El informe determinó que Javier murió por estrangulamiento, tenía golpes en el pecho, en el rostro y cabeza, y los bordes de los ojos rasgados.

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Las mallas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como la cárcel El Chipote, se han convertido en un muro de lamentos de otras madres como Margarita que también sufren por sus hijos detenidos en las protestas. Allí, Telma Martínez busca a su sobrino José Martínez, de 15 años, fue capturado el 15 de junio. “No sé cómo está, si le pasan comida... Mi miedo es que me digan ‘está muerto’ o ‘no está aquí... Soy como su mamá”, dice y llora, y su llanto se replica en las demás.

El Chipote, construida en 1931 inicialmente para ser Casa Presidencial, posteriormente Anastacio Somoza García la llamó La Loma y mandó a construir sótanos, donde la dictadura somocista torturó a opositores, entre ellos, al ahora presidente Daniel Ortega.

En los ochenta, los sandinistas la llamaron El Chipote y la convirtieron en mazmorras de tortura a somocistas. La huella de los golpes quedó marcada en el rostro de Ortega, quien le cambió de nombre por Dirección de Auxilio Judicial y ahora es acusado de practicar esas torturas a los manifestantes que exigen su salida del Gobierno.

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Durante su visita, la CIDH indicó que El Chipote fue una de las prisiones utilizadas por la Policía en esta crisis y “no reúne los estándares mínimos”.

La Comisión Permanente de Derechos Humanos informó que el 90 % de los detenidos han sufrido torturas: golpes, estrangulamientos, algunos cuerpos aparecieron botados en carreteras descuartizados.

Las primeras denuncias de torturas se conocieron tras la liberación de 200 detenidos de El Chipote y la cárcel El Modelo, la mayoría jóvenes, fueron botados en carreteras descalzos y con la cabeza rapada, según el organismo.

En su informe, la CIDH indicó su preocupación por los asesinatos, ejecuciones extrajudiciales, malos tratos, posibles actos de tortura y detenciones arbitrarias cometidos en contra de la población mayoritariamente joven del país.

La CIDH contabilizó 507 personas privadas de la libertad; el número de muertos llegó a 212, cifra que se elevó a 220, tras violentos ataques de paramilitares y policías entre la noche del viernes y el sábado, que dejaron 8 víctimas, entre ellos un bebé.

“He llorado porque muchos han sido torturados de una manera inhumana... supe de tres jóvenes de nuestra pastoral juvenil de la parroquia a quienes en la cárcel les arrancaron las uñas de las manos. Las historias son terribles”, dijo a la cadena Telemundo el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, el pasado 27 de abril.

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220 muertos suman desde el pasado 18 de abril cuando comenzaron las protestas contra Daniel Ortega. (I)