Sangolquí - Paquisha

El proceso de desminado empezó en el 2000. Militares ecuatorianos trabajaban en la frontera sur buscando explosivos antipersonales, concebidos para mutilar piernas, dejando heridos y golpeando la psiquis de los combatientes en el conflicto del Cenepa, en 1995.

Galo Hidalgo es uno de los soldados que pisó una mina. Pero se dio cuenta a tiempo y se quedó inmóvil y un compañero lo ayudó y no hubo explosión. La mina estaba virada, probablemente empujada por el lodo que genera la lluvia. “Fue el mayor susto de mi vida, yo esperaba que explotara”, cuenta el ahora teniente coronel Galo Hidalgo, director de la Escuela de Ingeniería Militar, que funciona en Santo Domingo.

Cerca de 1.000 militares desminadores se han formado en esta escuela desde el 2000, entre ellos, soldados peruanos.

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Esta semana, 8 sureños recibieron instrucción de desminado, junto a 23 nacionales, en el batallón de Ingenieros Cotopaxi, en La Balbina, cantón Rumiñahui (Pichincha), y luego acudieron a la frontera común, donde estuvieron hasta ayer.

El cabo segundo Edwin Martínez es el instructor del grupo. El lunes pasado les habló de tres procedimientos: manual, canes y robots. El primero se refiere al hallazgo de minas con detector de metales; el segundo, al uso de canes, en su mayoría labradores; el tercero, una maquinaria de seis toneladas que utiliza martillos para reventar los proyectiles.

Ignacio Fiallo, comandante del batallón Cotopaxi y de la Unidad de Desminado, quien supervisó parte de la instrucción, señaló que del lado ecuatoriano se sembraron minas brasileñas y que los peruanos utilizaron explosivos rusos, de una libra de peso, con más carga y poder destructivo.

Contó que en el conflicto bélico con Perú en 1995, él pisó una mina y perdió una pierna. “Mi evacuación duró cinco horas”, dijo, al recordar lo que caminaron sus compañeros para llegar al sitio donde lo podía recoger el helicóptero para llevarlo a un hospital de campaña, donde le amputaron su extremidad. Hoy utiliza prótesis.

Mencionó que en el 2000, el Ejército asumió la misión de liberar de minas antipersonales los territorios fronterizos de Loja, El Oro, Zamora Chinchipe, Pastaza y Morona Santiago. En siete años han avanzado el 80% del trabajo, aseguró. Restan aproximadamente 130.000 m² en Pastaza y Morona Santiago, incluido el kilómetro cuadrado del destacamento Tiwintza, en territorio peruano, que fuera bastión de resistencia y nunca fue abandonado por los soldados ecuatorianos.

Fiallo estimó que en el 2018 ya podría estar ese kilómetro cuadrado libre de los explosivos. Y todo el territorio ecuatoriano, en el 2022.

Ecuador pide más plazo
Nuestro país tenía plazo hasta octubre del 2017 para terminar el proceso de desminado humanitario en su territorio. El teniente coronel Fiallo sostuvo que esperan la aprobación de una prórroga de la Convención de Ottawa, el organismo veedor de este proceso a nivel mundial. Las condiciones meteorológicas y el aumento de zonas de riesgo han sido obstáculos.

“Esperamos en diciembre del 2022 declarar al país libre de minas”, comentó Fiallo.

Zona de fuego
En Tiwintza, territorio ecuatoriano de un kilómetro cuadrado ubicado en suelo peruano, opera una unidad binacional de desminado. Allí estuvo EL UNIVERSO y en la edición del domingo ofreceremos detalles. (I)